Volvió del retiro y a los 30 años cumplirá el sueño de debutar en un Grand Slam con una pareja de lujo: la historia de Mariano Kestelboim

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Mariano Kestelboim le escribió a Francisco Cerúndolo hace tres años y ahora jugarán juntos en Francia (Crédito: Prensa AAT)

A veces los sueños tardan más de lo esperado. Mariano Kestelboim lo comprobó después de atravesar una etapa en la que llegó a cuestionarse su continuidad en el tenis profesional. Hubo lesiones, problemas de salud, frustraciones y una pérdida progresiva de la motivación. Sin embargo, cuando la llama iba camino apagarse del todo, el tenista encontró una nueva oportunidad en el dobles y terminó construyendo una de las historia muy especial.

A los 30 años, Kestelboim cumplirá un sueño: disputar por primera vez un torneo de Grand Slam. Lo hará en Roland Garros y nada menos que junto a Francisco Cerúndolo, el mejor tenista argentino de los últimos años.

“En algún lugar yo sabía que no había dado todo. Jugar acá era algo que me rondaba la cabeza desde agosto de 2023. Si no salía, al menos me iba a quedar con una enseñanza y con la tranquilidad de haberlo dado todo”, cuenta en charla con Infobae desde París, en la antesala del debut de este martes ante el indio Yuki Bhambri y el neozelandés Michael Venus.

El presente parece lejano de aquel momento en el que decidió frenar. Tras perder de vista un horizonte claro en el circuito profesional y dejar de disfrutar la competencia, optó por alejarse parcialmente del alto rendimiento. Durante ese período siguió vinculado al tenis, especialmente a través de los Interclubes europeos. “Hoy veo esa etapa lejana, como si fuera otra vida”, reconoce.

Pese a haber dejado la competencia en un segundo plano, nunca perdió contacto con referentes del tenis argentino. De hecho, algunos de ellos terminaron siendo fundamentales para que volviera a creer. “Me acuerdo de que Zebolla (Horacio Zeballos) me llamaba para hacerle de sparring. Me divertía entrenar, estar en ritmo y sentirme bien físicamente. También estuve con Machi (Máximo González) y Molto (Andrés Molteni)”, cuenta.

Esos entrenamientos despertaron nuevamente en Kestelboim el deseo de competir. “Después coincidió con que había varios torneos en Argentina. Recuerdo que pensé: ‘Me gustaría jugarlos’. Ahí empecé a replantearme algunas cosas. Nunca le había prestado atención al dobles. Recién en ese momento empecé a considerarlo seriamente”, evoca.

Mariano Kestelboim jugando un ATP Challenger en la Argentina (Crédito: Prensa AAT)

En ese proceso apareció una figura clave: Gastón Etlis. El mismo entrenador que años atrás había acompañado la transformación de Guido Andreozzi en uno de los mejores doblistas del mundo. “Algunos colegas me dijeron que el Pulpo podía ser una buena opción. Hablé con él y empezamos a entrenar en enero de 2024. Desde el primer día fui muy claro: mi objetivo era jugar un Grand Slam y estaba dispuesto a ir a fondo para lograrlo”, explica Kestelboim.

Aunque inicialmente alternó entre singles y dobles, la realidad terminó inclinando la balanza. En el camino sufrió dengue y una lesión en la espalda que frenaron su crecimiento justo cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. “Fue algo unánime con mi entrenador: no quería jugar más singles. Ya no lo disfrutaba”, admite.

La decisión ya no tuvo retorno. En enero de 2025, Mariano conquistó su primer ATP Challenger en dobles en el club Náutico Hacoaj, el mismo lugar donde había comenzado a jugar al tenis. A partir de allí encadenó una progresión sostenida: sumó otros nueve títulos, ingresó al Top 100 y se convirtió en uno de los doblistas argentinos más destacados del circuito. “Cuando vi que estaba 99, se me puso la piel de gallina”, recuerda.

Sin embargo, la historia tiene otro capítulo especial que comenzó en abril de 2023. Mientras atravesaba una etapa de incertidumbre en Europa, Kestelboim decidió escribirle un mensaje a Francisco Cerúndolo, a quien conoce desde chico por su relación con la academia de Alejandro Toto Cerúndolo, padre de Fran. La propuesta era tan simple como ambiciosa.

“Le dije: ‘Si llego al Top 100, ¿jugás conmigo?’”, rememora.

Tres años después, la promesa se convirtió en realidad. Cerúndolo aceptó y ambos compartirán cuadro en Roland Garros.

Mariano Kestelboim junto a Francisco Cerúndolo

Para Kestelboim, en París todo representa una novedad para él. Desde descubrir los espacios reservados para los jugadores hasta convivir con las máximas figuras del circuito.

“Llegué al vestuario, me fui a bañar y en el locker de al lado estaba Novak Djokovic. En su casillero figuraba el número 24. Fue algo insólito. Nunca me lo hubiera imaginado”, cuenta entre sonrisas.

Después de haber atravesado momentos de incertidumbre y de haber estado cerca de abandonar definitivamente el circuito, Kestelboim disfruta cada paso con una perspectiva diferente. Y ya no se obsesiona con objetivos numéricos. “Hoy estoy cerca del puesto 100 y quizás la semana que viene pueda estar en el 80. El margen es muy chico y todo puede modificarse rápidamente”, reflexiona.

Por eso, más allá de lo que ocurra en París, siente que ya consiguió algo importante: demostrar que todavía tenía una historia por escribir dentro del tenis profesional. Y que, a veces, las segundas oportunidades también pueden terminar en Roland Garros.

Mariano Kestelboim cumplirá un sueño en Roland Garros (Crédito: Prensa AAT)