De un campo de refugiados al Mundial 2026: la historia de Awer Mabil, una de las figuras de Australia

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Awer Mabil nació en un campo de refugiados de Kenia antes de convertirse en figura de la selección australiana de fútbol (Socceroos)

Cada cuatro años, el Mundial frena el mundo. No solo por los goles, los resultados o las selecciones que avanzan en el cuadro: el torneo funciona también como un escenario donde emergen relatos que van mucho más allá de la cancha. Historias trascienden el deporte y emocionan a cualquier persona.

La Copa del Mundo tiene esa particularidad: concentra en pocas semanas las trayectorias de cientos de futbolistas con orígenes, culturas y circunstancias radicalmente distintas. Algunos vienen de academias con infraestructura de primer nivel; otros aprendieron a patear una pelota improvisada sobre tierra. Bajo este panorama surge la historia de Awer Mabil, jugador de Australia que disputará su segunda cita mundialista. El mediocampista, que superó adversidades desde su nacimiento, hoy es una de las principales figuras del conjunto oceánico.

Del refugio a ser figura en Australia

De niño, Awer Mabil vivió sus primeros años en Kakuma, un campo de refugiados en Kenia, tras huir su familia de la guerra civil en Sudán del Sur. Jugaba de manera improvisada: partidos descalzo, pelotas hechas con bolsas de plástico o medias, y cancha de piedras. El mediocampista ha relatado cómo el fútbol le “daba vida” y era su vía de escape ante la dura realidad del campamento, explicó la web de la Selección Australiana.

Su familia emigró a Australia gracias a un programa humanitario, donde el fútbol fue clave para su integración social y adaptación cultural (REUTERS/Mohammed Dabbous)

A los 10 años, su familia se trasladó a Australia gracias a un programa humanitario. El cambio fue abrupto: pasó de la libertad de movimiento a una casa vallada en Adelaida y a un entorno donde debía adaptarse tanto al idioma como a nuevas costumbres. No hablaba inglés; de este modo, el deporte se convirtió en su principal forma de comunicación y adaptación. En entrevistas, ha contado que necesitó tiempo para acostumbrarse a la estructura de los clubes y a los entrenadores que intentaban enseñarle tácticas y posiciones específicas, ya que en sus primeros años solo perseguía la pelota buscando divertirse.

Al poco tiempo, su talento sobresalió y fue invitado a probarse en el Instituto Deportivo de Australia Meridional (SASI). Allí, bajo la guía de Tony Vidmar, fue moldeado como extremo y perfeccionó su juego. Estos logros lo llevaron a entrenar con el equipo juvenil del Adelaide United, donde debutó profesionalmente a los 17 años. Tras su primer partido, Mabil recordó la emoción de ver a su familia en las tribunas y el orgullo de representar a su ciudad natal.

Durante sus primeros pasos en Australia, el fútbol no solo le permitió integrarse socialmente, sino también construir una identidad y una meta clara: llegar a ser futbolista profesional. La experiencia del campo de refugiados siempre estuvo presente en su relato, tanto como origen de dificultades como fuente de resiliencia y motivación.

El jugador debutó profesionalmente a los 17 años en el Adelaide United y luego edificó una carrera internacional, superando descensos y desafíos en Europa (REUTERS/John Sibley)

La carrera futbolística de Awer Mabil

Su trayectoria se caracteriza por una mezcla de ascensos, obstáculos y resiliencia. Tras su debut a los 17 años, su talento lo llevó rápidamente al fútbol europeo. En su paso por clubes de Dinamarca, Portugal, Turquía, España y Suiza, enfrentó tanto éxitos como frustraciones: desde ser campeón con el FC Midtjylland en Dinamarca hasta descensos dolorosos y cesiones que pusieron a prueba su confianza.

Uno de los hitos más importantes fue su participación con el club danés en la Champions League, un logro histórico para el equipo. Allí, Mabil sumó asistencias cruciales y se consolidó como pieza fundamental del equipo, lo que marcó un punto de inflexión en su proyección continental. Sin embargo, sus etapas en clubes como el Paços de Ferreira en Portugal o el Esbjerg en Dinamarca no fueron fáciles, ya que experimentó descensos y tuvo que reconstruirse mentalmente tras situaciones adversas.

La experiencia en la segunda división de España con el CD Castellón también supuso un reto significativo. El jugador admitió que esa etapa minó su confianza, pero destacó haber salido fortalecido mentalmente al recuperar su nivel en clubes posteriores. Su capacidad para sobreponerse a las dificultades ha sido una constante, reforzando su reputación de tenacidad.

En la selección australiana vivió momentos clave. Su debut en 2018 fue especial: hizo un gol y compartió el campo con Thomas Deng, amigo de la infancia. El episodio más recordado llegó en la clasificación al Mundial de 2022, cuando convirtió el penal decisivo ante Perú. Tras ese partido, declaró: “Fue la única manera de agradecer a Australia en nombre de mi familia”, frase que se volvió emblemática en la campaña mundialista, recogió la web oficial del seleccionado australiano.

En la selección australiana, Awer Mabil marcó el penal decisivo que clasificó a Australia al Mundial de 2022, dedicando la victoria a su familia y al país (REUTERS/Loren Elliott)

En 2026, regresó a la selección nacional con una perspectiva distinta: menos urgencia por demostrar, más aprecio por el juego y la oportunidad de representar a su país. Actualmente, se siente en su mejor momento físico y mental, convencido de su aporte al equipo y listo para afrontar los partidos del torneo frente a Turquía, Estados Unidos y Paraguay.

La labor humanitaria de Awer Mabil

La faceta solidaria se materializa a través de su proyecto Barefoot to Boots, una organización sin ánimo de lucro que fundó junto a su hermano. El objetivo principal es mejorar la salud, la educación y la igualdad de género en comunidades de refugiados, especialmente en Kakuma, el campo donde él mismo creció. La iniciativa comenzó cuando ambos volvieron al campamento en 2014, llevando camisetas y pelotas donadas. Al ver a todos jugar descalzos, comprendió la necesidad de proporcionar ropa deportiva y apoyo sanitario, lo que derivó en la creación formal de la organización.

Esta iniciativa ha logrado enviar material médico y deportivo a la región, incluyendo donaciones de incubadoras para hospitales de campaña, un gesto que considera uno de sus mayores logros: “Hemos salvado una vida con algo tan sencillo”, en declaraciones recogidas por SBS News. Para él, la posibilidad de devolver algo a su lugar de origen ha sido tan relevante como sus éxitos deportivos, y ha declarado que su mayor motivación es “defender algo significativo que pueda ayudar a los demás”.

En 2023, Awer Mabil fue distinguido como Joven Australiano del Año, reconociendo su impacto tanto en el deporte como en la solidaridad social (REUTERS/Annegret Hilse)

La labor de la fundación ha sido reconocida a nivel nacional en Australia. En 2023, recibió el título de Joven Australiano del Año, una distinción que lo posiciona como referente no solo en el ámbito deportivo, sino también en el social. Debido a su actividad futbolística en el extranjero, su mamá y su tío recibieron el premio en su nombre, mientras él expresó desde Praga su gratitud y el compromiso de continuar su trabajo humanitario. En palabras de su hermano, la organización nació para “iluminar la vida de los refugiados dondequiera que se encuentren”.

Una muerte que sacudió su vida

La muerte de su hermana menor, Bor, en 2019, marcó un antes y un después en la vida de Awer Mabil. La tragedia ocurrió cuando atravesaba uno de los momentos más destacados de su carrera con la selección australiana, sumiendo al futbolista en un duelo profundo que transformó su manera de afrontar tanto el fútbol como los logros personales. El jugador ha relatado que la pérdida lo “derrumbó”, pero también le brindó una nueva claridad y fuerza interior.

A partir de ese momento, encontró en el recuerdo de su hermana la motivación para seguir adelante y honrar su memoria. Se describe a sí mismo como “invencible” tras haber superado el dolor, y ha aprendido a valorar el presente y disfrutar cada oportunidad, sin la presión de las expectativas ajenas, describe a la Selección Australiana. La resiliencia adquirida frente a la adversidad ha sido clave para forjar su identidad y mentalidad, convirtiéndolo en un referente de fortaleza para quienes enfrentan situaciones difíciles.