Para evitar un papelón, el Tribunal del caso Loan reinició el juicio a 26 horas de su comienzo

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Los jueces del caso Loan

Las primeras horas del juicio por Loan Peña podrían ilustrarse con la icónica escena de la película Esperando la carroza, donde Elvira Romero de Musicardi -el personaje que inmortalizó China Zorrilla- grita: “Aquí no ha pasado nada”.

Las idas y vueltas con un acusado que faltó, fue declarado en rebeldía, se pidió su detención y luego terminó siendo disculpado y aceptado, forzaron a los magistrados a cargo del caso a hacer borrón y cuenta nueva en tiempo récord. El volantazo evitó que el proceso se anule.

Fue un efecto “bola de nieve”: una piedrita que cayó y terminó formando una avalancha que estuvo a nada de arrasar con todo.

La historia comenzó a primera hora del martes, en la jornada de apertura. Esteban Rossi Colombo, uno de los imputados por obstaculizar la investigación del caso, no estaba en la sala de audiencias montada en el Batallón 48 de Gendarmería Corrientes. Tampoco se había hecho presente su abogado Patricio Damián Char Bodegue.

El fiscal Carlos Schaefer solicitó que se lo declare en rebeldía y que se ordene su detención. El Tribunal avaló el planteo y avanzó con la lectura de la acusación, que fue resumida dado que, originalmente, los documentos donde se relatan los hechos y delitos que se les imputan a los 17 implicados sumaban cientos de página.

El juicio de Loan es uno solo. Pero en rigor se trata de la unificación de dos expedientes. El primero se centra en las responsabilidades de las personas que estuvieron en el almuerzo en la casa de su abuela Catalina. Son siete imputados acusados de la desaparición del menor en la localidad de 9 de Julio.

El psicólogo forense que se ausentó el primer día de juicio y trabó todo el proceso

A ellos se suman una decena de personas. Son los que llegaron días después a la zona. Decían representar a la fundación Dupuy y se los acusa de desviar la investigación a través de incidir en los testimonios de menores y mayores que debían declarar. Para ello, montaron base en el hotel Despertar del Iberá.

Por disposición del Tribunal Oral Federal (TOF), ambos casos se debaten en conjunto.

La fiscalía preparó, por separado, una síntesis de cada episodio. La lectura comenzó el martes por la mañana. Pero todo cambió tras el cuarto intermedio del mediodía, cuando la pantalla mostró la imagen de Rossi Colombo -que hasta ahora no estaba- acompañado de un hombre vestido con pullover rojo y que hablaba con tonada cordobesa. Se presentó como el abogado Segundo Delgado, nuevo defensor del psicólogo tucumano acusado de integrar el grupo del hotel.

El tribunal dio marcha atrás a 26 horas del comienzo del debate

Delgado pidió 72 horas de postergación del juicio para ponerse al corriente. La fiscalía se opuso y solicitó que se mantenga su exclusión y el pedido de detención. El Tribunal descartó ambas cosas. El argumento, que incluso habían propuesto algunas de las defensas, fue que aún no se había leído la segunda síntesis del requerimiento fiscal que es donde están los cargos en contra de Rossi Colombo.

Schaefer también advirtió sobre la posibilidad de que se vulnere el derecho de defensa. Pero el Tribunal no hizo lugar a la queja. La gota que rebalsó el vaso fue cuando Delgado solicitó no asistir a la audiencia del miércoles. Esgrimió que tenía prevista otra audiencia en Córdoba.

Así las cosas, el Tribunal pasó a cuarto intermedio. Al regresar, ordenó que la defensa del psicólogo tucumano esté a cargo de la Defensoría Pública y se designó a una profesional que no estaba presente. Schaefer insistió con el riesgo de afectar la legítima defensa, lo cual podría hacer caer todo el juicio. Entonces se decidió que otra defensora oficial, que ya tenía un pupilo en el proceso, se hiciera cargo de forma temporal.

El fiscal Carlos Schaefer, antes de ingresar a la sala de audiencias por el juicio de Loan Danilo Peña (Juan Bracco)

“Sea breve”

Ni bien se abrió la segunda jornada hubo otra novedad que dilató el juicio. Alan Cañete, también de la causa por entorpecimiento, no estaba. Su abogado, Martín Leiro, dijo que había tenido una descompostura la noche anterior y que estaba a doscientos metros.

Mientras se lo esperaba, Juliana Machado, la nueva defensora de Rossi Colombo plantó bandera. O le daban 72 horas para estudiar el caso o apelaría la decisión a una instancia judicial posterior. Esto traería el riesgo de nulidad de todo lo actuado.

El fiscal insistió entonces en el corrimiento del acusado del juicio por el doble riesgo de afectar la legítima defensa y de impedirle la acusación por el delito que se le imputa.

La alternativa, que surgió del Tribunal, era que Rossi Colombo y su abogada aceptaran que estaban al corriente de los hechos y cargos que se le imputaban. Pero el acusado, al ser interrogado vía teleconferencia, dijo que era algo “que debía conversar con su abogado”. El escape que el Tribunal había ideado para encontrar una salida se había cerrado.

Se registró entonces una secuencia dantesca de sucesos. Los defensores y fiscales cruzaron recriminaciones y planteos. Parecía que volaban cosas de un lado y otro de la sala.

La fiscalía pedía que todos los imputados del apartado del hotel queden detenidos. Schaefer llegó a esgrimir que podría ocurrir con el juicio del caso Maradona, que terminó siendo anulado. Rodolfo Baqué, defensor de Elizabet Cutaia (sindicada como cabecilla de la banda del hotel), intervino.

Pidió la palabra a fin de rechazar el reclamo fiscal que podría terminar con su pupila en la cárcel. “Sea breve”, le pidió el presidente del Tribunal, Fermín Cerolini.

El defensor Rodolfo Baqué

El letrado comenzó a hablar y parecía que no terminaría más. Además de rechazar el planteo de la acusación pública, recordó que había estado en el primer juicio por el fallecimiento de Maradona. Y que había sido excluido y repuesto por Casación. Incluso relató que fue el último en hablar en una audiencia con la jueza Julieta Makintach, la magistrada que fue removida por pretender filmar un documental del caso.

El remate de su intervención, donde además tuvo un cruce con Schaefer por una supusta agresión personal y la fiscal Tamara Pourcel (“no sé quién es, no sé como se llama”, llegó a decirle Baqué), el letrado habló de que los planteos de la acusación pública ya habían sido respondidos y estaban dilatando el proceso. “Estamos debatiendo sobre el sexo de los ángeles”, expresó ante la sorpresa del público asistente.

La defensora Cristina Lara Leguizamón mocionó que el Tribunal vuelva sobre sus pasos, separe los expedientes y que el juicio continúe solo con los acusados del almuerzo. Esto dejaba fuera a los integrantes de la banda del hotel, entre ellos Rossi Colombo. Era una salida que permitiría avanzar sin perder lo hecho.

Aquí no ha pasado nada

María Belén Russo Cornara, abogada querellante que representa a los padres del chico desaparecido, puso un poco de cordura. Recordó que el sentido del juicio era hacer justicia por lo sucedido con Loan.

Había pasado una hora desde la apertura de la jornada. Sobre las 11.05, el Tribunal pasó a deliberar. El cuarto intermedio anunciado era de 40 minutos. Pero duró casi dos horas.

Los magistrados debían responder los planteos de las partes y resolver la situación de Rossi Colombo para evitar que el juicio caiga o sufra una postergación.

La salida que proponía la fiscalía (excluir al psicólogo tucumano, detenerlo y avanzar) hubiera implicado reconocer que la decisión que habían tomado el día anterior había sido errónea.

La alternativa que había planteado la defensora oficial de separar los expedientes también implicaba confesar un yerro del Tribunal, que los había unificado a pesar de la oposición de los fiscales.

Los jueces del TOF tienen una pelea evidente, pero discreta con el Ministerio Público Fiscal. Hubo, y habrá, distintos rounds. La unificación de expedientes la ganó el Tribunal. El adelantamiento del juicio, que se había programado en primer término para octubre, fue una victoria de Fiscalía. Reducir la acusación pública a dos fiscales también fue una cucarda que se colgó el TOF.

Si los magistrados volvían sobre sus pasos y reconocían su error era equivalente a darle la razón a los fiscales.

Entonces salieron del laberinto por arriba. Al regresar del cuarto intermedio anunciaron que habían decidido resetear el juicio. Rossi Colombo seguía dentro del juicio. Y se volvería al punto de inicio para garantizar su derecho a defensa. Ninguna de las partes cuestionó la decisión, que quedó firme y no podrá ser revisada en instancias posteriores.

Casi de inmediato, la secretaria del Tribunal, Estefanía Acosta, comenzó la lectura del primer resumen de la requisitoria fiscal, tal cual había hecho 26 horas antes.