
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó este jueves una cuarta detenida. Se trata de Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, principal acusado por el crimen de la adolescente de 14 años. Al igual que Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, la mujer quedó imputada por encubrimiento agravado, según dispuso el fiscal Raúl Garzón, a cargo de la causa.
Semanas atrás, Palmero había declarado como testigo y dio su testimonio de lo que sucedió la noche del 23 de mayo en la casa de Juan Del Campillo 878, en el barrio Cofico de Córdoba. Dijo que Claudio Barrelier había cenado empanadas antes de encerrarse a jugar con la consola. Un mes después, la Justicia ordenó su detención.
¿Qué cambió?
La respuesta no está en una única prueba, sino en una reconstrucción que la fiscalía fue armando pieza por pieza durante las últimas semanas. Peritajes acústicos, mensajes de WhatsApp, contradicciones en sus declaraciones y nuevas evidencias incorporadas al expediente terminaron por convencer a los investigadores de que Palmero sabía mucho más de lo que dijo.
Uno de los elementos que más pesa en la causa es un mensaje que le envió a Barrelier durante la noche del crimen: “¿Qué fue ese grito?”, decía. Para los investigadores, esa pregunta resulta incompatible con la versión que sostuvo luego ante la fiscalía, donde nunca mencionó haber escuchado ningún ruido extraño dentro de la vivienda.
A esa evidencia se suman los resultados de las pericias acústicas realizadas en la casa. Los estudios permitieron concluir que desde distintos sectores de la vivienda era posible escuchar lo que ocurría en el dormitorio donde, de acuerdo con la acusación, Agostina fue asesinada.
La querella que representa al padre de la adolescente venía reclamando desde hacía semanas la detención de Palmero. La abogada Fernanda Alaniz aseguró a Infobae que detectó inconsistencias en sus declaraciones y sostuvo que la mujer omitió informar que había escuchado gritos. Además, afirmó que Barrelier le pidió borrar mensajes intercambiados durante aquellas horas y sospecha que la mujer colaboró en tareas de limpieza posteriores al crimen. Esto último todavía es materia de investigación.

La casa donde ocurrió el femicidio tampoco es un dato menor. Pertenecía originalmente a una tía de Palmero y allí convivían el matrimonio, la hija de ambos, Osvaldo Fassetta y el matrimonio integrado por Eugenia Ludmila Ascarruz y Matías Córdoba. De acuerdo con la reconstrucción de la fiscalía, al momento del crimen había al menos seis personas en la vivienda, ya que además se encontraba uno de los hermanos de Matías Córdoba.
Fuentes del caso señalaron a Infobae que la investigación ya no busca solamente reconstruir cómo fue el femicidio de Agostina, sino también determinar qué rol desempeñó cada una de las personas que convivía con Barrelier. En ese esquema, Palmero pasó a convertirse en una de las principales sospechosas de haber colaborado en el encubrimiento.

La relación entre Palmero y el principal acusado se remonta a varios años atrás. Ambos tuvieron una hija, hoy de 11 años, y las publicaciones que aún permanecen en sus redes sociales muestran una pareja muy unida, al menos hasta 2020. Ese 14 de febrero, Barrelier le dedicó un mensaje en Facebook en el que escribió: “Me bastó con mirarte a los ojos aquella tarde para darme cuenta de que serías la mujer de mis sueños. Contigo he sentido cosas que jamás he sentido por nadie”.
Palmero respondió con otra publicación: “Somos felices amándonos”.
Con el paso del tiempo, sin embargo, las demostraciones públicas de afecto desaparecieron. Si bien vivían juntos, según pudo saber este medio, Barrelier mantenía relaciones paralelas conocidas por personas de su entorno; tal fue el caso de Melisa Heredia, la madre de Agostina, y de Soledad Andreani, la dueña del Ford Ka negro.
Incluso, había acondicionado una habitación con ingreso independiente desde el garaje, donde pasaba largas horas aislado y recibía visitas sin necesidad de atravesar el resto de la vivienda. Fue de ese ambiente de donde, un año antes del femicidio, escapó una joven semidesnuda que denunció haber estado privada de su libertad.
Tras la detención de Palmero, según publicó La Voz, la hija de 11 años que tiene con Barrelier quedó bajo la órbita de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia.










