
El extenista tailandés Danai Udomchoke, quien alcanzó el puesto 77 del ranking mundial de la ATP y se retiró en 2015, dirige actualmente tres academias de tenis en Tailandia y también trabaja como agente de policía en Bangkok. Su acercamiento al budismo y la práctica de la meditación influyeron tanto en su carrera deportiva como en su vida personal, según relató. El cambio de rumbo profesional lo llevó de la alta competencia a un presente dedicado a la formación de jóvenes y al servicio público, en una transición orientada por la búsqueda de equilibrio y autoconocimiento.
Según un reportaje del diario deportivo francés L’Équipe, la historia de Udomchoke une deporte, espiritualidad y vocación de servicio. A sus 44 años, el extenista explica que la meditación y el paso por el monasterio budista tuvieron un impacto directo en su desempeño en el circuito profesional y en la construcción de su vida actual.
Infancia marcada por el deporte y el esfuerzo
Nacido en Bangkok y diagnosticado con asma en la infancia, Udomchoke se volcó al tenis por recomendación médica. A los ocho años comenzó a practicar el deporte, influido por sus abuelos, y a los diez ya sumaba títulos en torneos nacionales. Su talento lo llevó a integrar la selección juvenil de Tailandia y a competir en el circuito internacional sub-18, donde alcanzó el puesto 16 del ranking mundial juvenil.

A los 17 años, el tailandés ya figuraba entre los 500 mejores del mundo y un año después ingresó al top 300. La consolidación en el circuito profesional llegó en 2007, cuando alcanzó la tercera ronda del Abierto de Australia, venció a Juan Carlos Ferrero y disputó un partido a cuatro sets frente a Novak Djokovic. Ese año, logró su mejor ubicación histórica, el puesto 77 en la ATP, y formó parte de una generación dorada junto a Paradorn Srichaphan y Tamarine Tanasugarn.
El poder de la meditación ante los desafíos deportivos
En medio de una carrera consolidada, el tensita enfrentó dificultades que lo pusieron a prueba. Según L’Équipe, durante casi dos años padeció un bloqueo mental con su saque, lo que derivó en una serie de dobles faltas en partidos clave. Ni los cambios técnicos ni el trabajo con su entrenador lograron resolver la situación.
“La mayoría de los tailandeses somos budistas. Creemos en la meditación. Cuando era profesional, solía meditar todos los martes durante una hora y media. Era como una clase. Me sentaba en silencio y me concentraba en mi respiración”, relató Udomchoke, subrayando cómo la práctica le permitió superar sus miedos y reenfocar su juego.

El extenista recordó especialmente la final del Challenger de Granby en 2008, donde perdió en un ajustado partido y el bloqueo mental se acentuó. “Nada funcionó. Así que medité y, poco a poco, el bloqueo y mis miedos desaparecieron”, explicó. La meditación se transformó en una herramienta para centrarse en el presente y en la acción concreta, desplazando la ansiedad por el resultado.
Una experiencia transformadora: el retiro como monje budista
En 2008, siguiendo una tradición tailandesa, Udomchoke pasó 15 días como monje budista en el templo Wat Bowonniwet de Bangkok. El retiro incluyó oración, meditación y la adhesión a 227 reglas estrictas, estableciendo una rutina alejada del tenis y enfocada en la introspección. “No las recuerdo todas, son demasiadas. Pero lo principal es ser buena persona. No estar demasiado agitado. Un monje debe estar tranquilo, moverse despacio”, contó el extenista, según recoge L’Équipe.
Durante su estancia, participó del ritual Tak Bat, una ceremonia de recolección de alimentos, y dedicó largas horas a la limpieza del templo y a la reflexión. “Después de cada punto, intentaba recordarme a mí mismo que debía bajar el ritmo. No apresurarme. Mantener la calma. Pronto me sentí más feliz en la cancha”, explicó sobre la influencia directa de esa experiencia en su juego y en su forma de afrontar la vida.
La notoriedad alcanzada tras su victoria en los Juegos Asiáticos de 2006 no alteró su búsqueda de serenidad. “Cuando uno emprende este camino, tiene que romper con el pasado y dejar de lado pensamientos como ‘Soy famoso’ o ‘He triunfado’. El objetivo es comprender qué debes hacer con tu vida, contigo mismo, con todo lo que te rodea”, afirmó el extenista tailandés.

De la cancha al servicio público y la formación de jóvenes
Tras su retiro, Udomchoke dirige tres academias de tenis en Tailandia y entrena a jugadores como En-Shuo Liang, número 37 del mundo en dobles y semifinalista reciente del Abierto de Francia. A sus alumnos, el extenista transmite la importancia de no centrarse exclusivamente en el resultado. “Si dan lo mejor de sí, si son conscientes de sus acciones y si buscan soluciones para superar los problemas que surgen, mejorarán”, sostiene.
De manera paralela, el exatleta profesional ejerce como agente de policía en Bangkok, una faceta que equilibra con su labor formativa y que describe como parte de su compromiso con la sociedad. “Volver a ser monje sin duda sería beneficioso. Pero necesito encontrar el tiempo”, admite, mientras proyecta en el futuro un posible retiro monástico más prolongado.
En Tailandia, el retiro espiritual puede durar hasta tres meses y exige a los monjes permanecer en el templo o en la naturaleza, enfrentando miedos y aprendiendo a dominar la mente. Udomchoke considera que la meditación y la disciplina aprendidas en el budismo fueron claves tanto en su carrera deportiva como en su vida actual, marcada por la búsqueda de equilibrio y la vocación de ayudar a los demás.










