Atrás quedaron las lesiones, las dudas, las grietas en la confianza. Facundo Díaz Acosta está de regreso y este domingo volvió a confirmarlo. El argentino se consagró campeón del Challenger de Milán al derrotar este domingo al italiano Marco Cecchinato por 6-7 (0), 7-6 (5) y 7-6 (5), en una final que se extendió durante 3 horas y 20 minutos, y que tuvo todos los ingredientes de una batalla memorable.
Con la conquista en suelo italiano, el zurdo sumó su cuarto título Challenger en 2026 y dio un paso decisivo en su objetivo de regresar a la élite del circuito. Gracias a los puntos obtenidos, escaló nueve posiciones en el ranking en vivo de la ATP y se ubicó 111°, cada vez más cerca de volver al Top 100.
La final, disputada en las canchas de polvo de ladrillo del Harbour Club Milano, fue un auténtico duelo de resistencia física y mental. Cecchinato, campeón ATP y semifinalista de Roland Garros en 2018, contó con el respaldo del público local y desde el comienzo mostró un tenis agresivo. En el primer set generó las únicas oportunidades de quiebre de los primeros juegos y, aunque no logró capitalizarlas, terminó marcando diferencias en un tie-break perfecto, que ganó por un contundente 7-0.
Lejos de desmoronarse, Díaz Acosta respondió con personalidad. El segundo parcial mantuvo la misma tónica de paridad: ambos sostuvieron sus servicios durante toda la manga y volvieron a definir el destino del set en un desempate. Esta vez, el argentino mostró mayor solidez en los puntos decisivos y niveló el encuentro tras aprovechar un error de derecha cruzada de su rival.
La definición fue todavía más dramática. Por primera vez en el partido hubo un quiebre de servicio. Cecchinato tomó ventaja en el tercer juego y parecía encaminarse hacia el título. Sin embargo, cuando el italiano estaba cada vez más cerca de la victoria, Díaz Acosta volvió a demostrar su capacidad de reacción: recuperó el quiebre en el octavo game y llevó, una vez más, la definición al tie-break.
Allí apareció su mejor versión. Llegó a estar 3-5 abajo y parecía que el trofeo quedaría en manos del jugador local, pero ganó cuatro puntos consecutivos, dio vuelta el desempate y terminó sellando una victoria tan sufrida como valiosa para levantar el trofeo en la ciudad italiana.
La consagración corona una temporada que muestra una recuperación sostenida del bonaerense. Luego de atravesar meses complicados por distintas lesiones y perder terreno en el ranking, Díaz Acosta volvió a encontrar continuidad en el circuito Challenger y convirtió esa regularidad en resultados.
Milán representa su cuarto título de la temporada en esa categoría, una cifra que lo ubica entre los jugadores más exitosos del año en el circuito de desarrollo de la ATP. En 2026, el zurdo ya festejó en el AAT Challenger de Tigre, en São Leopoldo (Brasil) y Francavilla al Mare (Italia).
La nueva conquista alimenta seriamente sus aspiraciones de regresar al Top 100. El ascenso hasta el puesto 111 del ranking en vivo lo deja muy cerca de ese objetivo, además de fortalecer sus posibilidades de ingresar de manera directa a los cuadros principales de los torneos más importantes del calendario en la segunda parte del año.
El presente del argentino contrasta con el escenario que atravesó meses atrás. Campeón del Argentina Open 2024, torneo que marcó el punto más alto de su carrera profesional y que lo llevó semanas más tarde a alcanzar su mejor posición -47°- en el ranking ATP, el tenista sufrió luego una serie de problemas físicos que le impidieron sostener continuidad, condicionaron su rendimiento y provocaron un retroceso importante en el escalafón.
La falta de regularidad, sumada a la necesidad de reencontrarse desde lo mental, transformó esta temporada en un proceso de reconstrucción. Incluso, después de quedar eliminado en la segunda ronda del AAT Challenger Tigre I, Díaz Acosta llegó a dudar sobre su participación en la segunda versión del torneo disputado en el Club Náutico Hacoaj.
Sin embargo, tomó la decisión de competir y ese punto terminó marcando un quiebre. El zurdo encontró respuestas tenísticas, recuperó confianza y conquistó el título en Tigre. Aquella consagración funcionó como un impulso para lo que vendría después: otros dos nuevos trofeos que le permitieron recuperar sensaciones positivas dentro de la cancha y reconstruir una identidad competitiva que parecía haberse desdibujado. Esta temporada, además, Díaz Acosta sumó a su equipo de trabajo al ex tenista Federico Delbonis, héroe de la consagración argentina en la Copa Davis en 2016 y con quien Díaz Acosta construyó una sociedad que sigue rindiendo frutos.










