Olivia Newton-John: su química con John Travolta, el novio que desapareció y al que buscó durante años, y su lucha contra el cáncer

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Olivia Newton-John (REUTERS/Alessandro Bianchi)

Imposible olvidar su estrecha figura bailando al ritmo de You’re The One That I Want. Pantalón negro y top con hombros descubiertos, ajustadísimos. Zapatos de tacón rojo. Y, sumado a ese look años ´50, una mirada insinuante que solo ella, Olivia Newton-John, podía sostener frente a un joven John Travolta que traspasaba la pantalla. La película era Grease, que fue estrenada en 1978. Y, desde entonces, el rostro de esta joven de rizos rubios terminó conquistando al mundo entero.

La actriz y cantante nacida en Inglaterra y criada en Australia, murió hace cuatro años, el 8 de agosto de 2022. Sin embargo, tras su partida salió a la luz una biografía titulada A Little More Love: The Life and Legacy of Olivia Newton-John, del escritor Matthew Hild, en el que la fantasía del público que durante años creyó ver algo más en su química con Travolta, de alguna manera, se terminó de confirmar. Porque, según los testimonios recogidos por el autor, John se sentía realmente atraído por su coprotagonista. Y, de acuerdo a lo expresado por otra de las integrantes del elenco, Didi Conn, el apasionado beso que ambos se dieron en el final alternativo del film no habría sido actuado, sino real.

Olivia y Travolta en Grease, película de 1978 (EFE /INTERFOTO. /Archivo)

Pero claro, para entonces, ambos estaban viviendo otras relaciones y negaron terminantemente los rumores que los vinculaban. O evitaron responder las preguntas que daban cuenta de ellos. Porque, para muchos, esta dupla que volvió a compartir set en la película Tal para cual de 1983, bien podría haber sido la pareja perfecta. Aunque en vida las historias de amor difícilmente tienen un final feliz como en la ficción. De cualquier forma, ambos mantuvieron un gran cariño a lo largo del tiempo. La amistad que los unió solo se pudo interrumpir con la muerte de la actriz, a sus 73 años.

Más allá de este flechazo real o imaginario, la vida sentimental de Olivia fue mucho más tranquila que las de otras estrellas de su época. En 1980, mientras filmaba Xanadu, conoció a su primer marido: Matthew Vincent Lattanzi. El actor estaba feliz de haber sido convocado para esta película, pero estaba lejos de pensar que terminaría formando pareja ni más ni menos que con su protagonista. De hecho, cuentan que al principio ella se negó a aceptar que le pasaba algo fuerte con él. Sin embargo, las charlas en los intervalos entre escenas y los encuentros en los camarines para pasar letra, fueron forjando una relación.

Finalmente, después de cuatro años de noviazgo, en 1984 Matt y Olivia se casaron. Y, el 17 de enero de 1986 trajeron al mundo a Chloe Rose Lattanzi. Pero lo cierto es que, aunque sin escándalos mediáticos, el matrimonio se fue desgastando. Hasta que once años después de haber dado el “sí”, en 1995, ambos decidieron firmar el divorcio. No obstante, volvieron a mostrarse juntos en varias ocasiones acompañando a su hija, que con el tiempo también se dedicó a la actuación siguiendo los pasos de sus padres.

Olivia y su hija Chloe

Tras separarse, Olivia conoció al fotógrafo Patrick McDermott. Ya había vencido su primer batalla contra el cáncer de mama, que le había sido diagnosticado en 1992. Y se había abocado a la filosofía budista. Así que estaba dispuesta a darse una nueva oportunidad en el amor. Y, en 1996, apostó a la convivencia con este hombre, a pesar de los malos augurios de la prensa. Pero en 2005 ocurrió algo insólito, que con el tiempo de volvió tragicómico.

McDermott había salido a hacer una expedición de pesca por la costa de California. Pero, cuando el barco regresó al puerto, él ya no estaba. Simplemente, había desaparecido sin que ninguno de los presentes lo hubiera visto caer al agua. Para Newton-John fue un golpe muy duro de sobrellevar. Lo buscó durante tres años, relegando su vida y su carrera por él. Hasta que lo dio por muerto. Pero lo increíble fue que, tiempo después, el fotógrafo habría aparecido en México y, según se dijo en la prensa de ese país, todo habría sido una estrategia para poder huir de los acreedores que lo presionaban a pagar sus deudas.

La decepción fue mayúscula. Pero, por suerte, Olivia no se había dado por vencida. Y, para entonces, la vida ya había puesto en su camino al que sería el hombre definitivo: el magnate John Easterling. Aunque hacía ya quince años que se conocían por amigos en común, la relación entre ambos comenzó cuando coincidieron en un viaje al Amazonas. Y, en 2007, se casaron en secreto en Perú. Él, a quien le decían “el gurú de la salud” por ser el fundador de la empresa Amazon Herb Company, de productos naturales destinados al bienestar, fue el encargado de acompañarla en cada campaña que Newton-John llevó adelante en relación a la prevención y tratamiento del cáncer. Fue, según las palabras de la propia actriz, su “alma gemela”.

Olivia y John Easterling se casaron en el 2007 en Perú (Foto: Difusión)

En 1972, Easterling había sufrido una grave hepatitis que casi le cuesta la vida. Y, tras su recuperación, le habían quedaron unos molestos síntomas de los que solo se pudo liberar gracias a unos remedios que unos indios le dieron en la selva amazónica. Fue entonces cuando comenzó a interesarse en las propiedades curativas de las plantas, lo que lo que llevó a crear su propio negocio. “Mi esposo me da todas estas hierbas todas las mañanas y me prepara una bebida de algas verdes”, contaba Olivia sobre la ayuda que recibía por parte de John.

En sus últimos años, Olivia se había retirado de los medios y disfrutaba de la vida de ama de casa junto a su esposo, que cultivaba algunas especies medicinales especialmente para ella. Easterling estuvo a su lado para sostenerla hasta el último minuto. Hasta que su cuerpo dijo basta. Y fue él, el encargado de anunciar su partida con un conmovedor mensaje que destacaba su entereza frente a la enfermedad, al definirla como “un símbolo de triunfos y esperanza durante más de 30 años compartiendo su viaje con el cáncer de mama”.