La Ciudad de Buenos Aires iluminó de naranja sus principales monumentos para homenajear a donantes de órganos y sus familias

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Puente de la Mujer, en Puerto Madero

La Ciudad de Buenos Aires se tiñó de un color especial durante la noche de este sábado. La Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario Galileo Galilei y la Torre Espacial del Parque de la Ciudad se iluminaron de naranja en una acción simbólica impulsada por el Gobierno porteño para conmemorar el Día de la Persona Donante de Órganos.

La iniciativa buscó reconocer a quienes, a través de la donación, hicieron posible una nueva oportunidad de vida para otras personas, y también rendir homenaje a las familias que tomaron una decisión trascendental en medio del dolor.

La iluminación de estos íconos urbanos transformó por algunas horas el paisaje nocturno de la Ciudad en un mensaje de solidaridad, esperanza y concientización. El naranja, elegido especialmente para esta fecha, representa la vida y la posibilidad de que una historia continúe a través de otra.

Cada año, el 29 de agosto se conmemora en Argentina el Día de la Persona Donante de Órganos. La fecha tiene como objetivo reconocer a quienes decidieron donar y destacar el valor de un gesto que puede cambiar el destino de muchas personas que esperan un trasplante.

En ese marco, la Ciudad de Buenos Aires decidió volver a utilizar el espacio público como herramienta de sensibilización. Los cuatro monumentos elegidos se encuentran en distintos puntos estratégicos del territorio porteño y son parte de la identidad visual de la capital argentina.

La Floralis Genérica, ubicada en la Plaza de las Naciones Unidas, en Recoleta; el Puente de la Mujer, en Puerto Madero; el Planetario, en Palermo; y la Torre Espacial, en Villa Soldati, se convirtieron en grandes faros naranjas visibles desde distintos sectores de la Ciudad.

“Conmemorar este día es ampliar la mirada sobre la donación, decirles gracias a las personas donantes y abrazar a sus familias. Detrás de cada trasplante hay una historia de vida que continúa, gracias a otra historia que eligió trascender”, expresó Felicitas de Lasa, directora general de Asistencia a la Víctima del Ministerio de Justicia porteño.

Torre del Parque de la Ciudad, en Villa Lugano

A diferencia de otras campañas de concientización que suelen asociarse a colores específicos, el naranja se consolidó en distintos países como un símbolo vinculado a la donación de órganos por su relación con la vida, la energía, la esperanza y la continuidad.

La actividad fue impulsada por el Ministerio de Justicia de la Ciudad, a través de la Dirección General de Asistencia a la Víctima, en coordinación con el Ministerio de Espacio Público y el Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde el Instituto de Trasplante remarcaron que detrás de cada procedimiento existe una cadena de solidaridad que involucra a profesionales de la salud, organismos especializados, instituciones y, fundamentalmente, a las familias donantes.

“Cada 29 de agosto conmemoramos el Día de la Persona Donante en honor a Antonella Trivisonno, cuya donación de órganos permitió salvar siete vidas. Donar órganos y tejidos es un acto enorme de solidaridad y amor, porque en medio del dolor puede significar una nueva oportunidad para otra persona”, señaló Fernando Cichero, presidente del Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires.

La historia de Antonella, el origen de la fecha

Antonella Trivisonno es una niña rosarina de seis años que falleció como consecuencia de un siniestro vial. Tras su muerte, su familia decidió donar sus órganos, un gesto que permitió salvar siete vidas. Con el paso de los años, los padres de Antonella se transformaron en referentes de la concientización sobre la importancia de la donación y promovieron distintas iniciativas para mantener vivo el mensaje de solidaridad que dejó su hija.

Precisamente, fue a partir de un encuentro entre la familia de Antonella, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el ministro de Justicia de la Ciudad, Gabino Tapia, que surgió la propuesta de establecer un homenaje permanente para las personas donantes y sus familias en el ámbito porteño.

Planetario Galileo Galilei, en Palermo

La iniciativa tomó forma institucional y permitió incorporar nuevas acciones de reconocimiento y sensibilización dentro de la agenda oficial de la Ciudad.

La adhesión de Buenos Aires a la ley nacional

En 2024, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adhirió mediante la Ley N.º 6.752 a la Ley Nacional N.º 27.575, que instituyó oficialmente el 29 de agosto como Día de la Persona Donante de Órganos.

La normativa reconoce el valor social de la donación y promueve la realización de actividades de difusión y concientización destinadas a fortalecer la cultura donante en todo el país.

Desde entonces, el Gobierno porteño incorporó la fecha a su calendario institucional y desarrolla distintas acciones para visibilizar la importancia de la donación de órganos y tejidos.

La iluminación de monumentos emblemáticos se convirtió así en una de las principales expresiones de este reconocimiento público, permitiendo que el homenaje llegue a toda la comunidad.