Consejos prácticos para afrontar los vómitos y la regurgitación durante la lactancia

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La alimentación infantil es motivo de consulta y preocupación frecuente para las familias. En cada episodio de ¿Qué come mi bebé?, conducido por el actor y animador infantil Topa, el objetivo es brindar información clara y útil sobre temas cotidianos relacionados con la salud infantil.

El ciclo cuenta con la colaboración de la médica pediatra Eva Cueto (MN 120230). El foco de esta edición está puesto en la regurgitación y los vómitos tras las comidas, dos situaciones habituales durante los primeros meses de vida.

Regurgitación y vómitos: diferencias y señales de alarma

La regurgitación es un fenómeno común en recién nacidos y lactantes. Se produce cuando parte del alimento ingerido retorna por el esófago después de la toma. Según la especialista, este proceso suele estar relacionado con la capacidad gástrica limitada de los bebés. Cada niño tiene un volumen de tolerancia diferente, y sobrepasarlo puede generar la expulsión de leche.

El vómito, en cambio, implica una expulsión más brusca y abundante. En algunos casos puede ser señal de alarma. “Los casos de reflujo patológico se identifican porque afectan el peso, el estado general o se acompañan de síntomas como estridores nocturnos, pausas respiratorias prolongadas o irritabilidad persistente”, explicó la Dra. Cueto.

Una experiencia de aprendizaje para toda la familia

La historia de Juani, relatada por su madre Carolina Pichón, refleja las dudas habituales en las primeras semanas de vida: presentó vómitos pronunciados luego de cada toma, lo que llevó a su madre a consultar con el equipo de salud. Tras la internación y la realización de estudios específicos, se diagnosticó reflujo gastroesofágico.

El diagnóstico permitió iniciar un tratamiento adecuado, incluyendo cambios en la alimentación y la utilización de fórmulas antirreflujo, recomendadas en estos casos por su característica espesante.

“La indicación correcta de una leche antirreflujo cuando el cuadro está diagnosticado es válida porque son más espesantes. En general, se usan gomas de semilla de algarrobo, que le dan densidad y así es menos frecuente que el contenido gástrico vuelva hacia el esófago”, compartió la pediatra.

La guía de la pediatra Eva Cueto y la conducción de Topa aportan claridad sobre el manejo de los vómitos en la infancia (Shei Becker)

El rol de la consulta médica y el valor de la contención profesional

El acompañamiento médico resulta fundamental para la familia. Pichón destacó la importancia de consultar ante la repetición de vómitos o cuando la cantidad y frecuencia generan dudas. La guía del pediatra y la posibilidad de acceder a especialistas contribuyen a identificar el problema y reducir la ansiedad familiar.

“El diagnóstico oportuno es la clave”, resaltó Cueto. Muchos padres encuentran alivio al ponerle un nombre a los síntomas y contar con un tratamiento. La contención médica ayuda a transitar el proceso con mayor serenidad y confianza.

Pautas prácticas en el manejo de la regurgitación y el reflujo

En este capítulo, la pediatra brindó recomendaciones sobre el manejo cotidiano de la regurgitación. No es obligatorio que todos los bebés hagan el famoso “provechito” después de comer.

Sin embargo, ciertas posiciones pueden favorecer la eliminación de gases o el exceso de leche. Sostener al bebé en posición semisentada o ligeramente diagonal después de la toma puede contribuir a que la leche no vuelva fácilmente hacia el esófago.

La doctora remarcó que es importante evitar mover mucho al bebé después de alimentarlo, ya que esto puede inducir el vómito. La posición de la cuna, ligeramente inclinada, también puede ser útil cuando el pediatra lo indica. En todos los casos, la consulta con el profesional de cabecera es el mejor camino ante dudas.

Carolina Pichón compartió su experiencia sobre la regurgitación y el reflujo gastroesofágico en la alimentación de su hija Juani (Shei Becker)

Señales de alerta a tener en cuenta

No todos los vómitos son motivo de preocupación. Sin embargo, existen algunos signos de alarma que requieren una consulta médica urgente. Entre ellos, la falta de progresión de peso, la irritabilidad persistente, el descanso interrumpido de forma inusual y los vómitos nocturnos alejados del momento de la comida. La presencia de sangre en el vómito o cambios en el color de la piel también son señales que ameritan una evaluación profesional.

“El descenso de peso o la no progresión, la irritabilidad permanente y el descanso absolutamente interrumpido son signos que deben hacernos consultar con el pediatra para evacuar dudas y llegar a los diagnósticos más correctos”, enfatiza la Dra. Cueto.

Cada bebé, un mundo: la importancia de la observación y el acompañamiento

Cada experiencia es única. El relato de Pichón en “¿Qué come mi bebé?” muestra que, ante síntomas persistentes, la observación y la consulta oportuna permiten llegar a un diagnóstico y mejorar la calidad de vida de la familia. El acompañamiento emocional, tanto de la red profesional como del entorno, resulta clave para atravesar estos momentos con tranquilidad.

El mensaje final del episodio enfatizó la necesidad de informarse, observar los cambios en el bebé y acudir al equipo de salud ante cualquier duda. La regurgitación y el reflujo suelen ser procesos transitorios, que mejoran con el tiempo y el seguimiento adecuado.