
La disquería y librería Zivals rechazó la alternativa de “convivencia” planteada para la futura estación de subte en Callao y Corrientes y sostuvo que cualquier cierre, traslado o reducción del local implicaría la pérdida de su continuidad histórica en esa esquina de la Ciudad de Buenos Aires.
En una carta abierta, el dueño del local, Fernando Laviz, cuestionó las conversaciones mencionadas por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura para compatibilizar la obra con la permanencia del comercio. La empresa afirmó que esa opción no preservaría las condiciones que hacen viable su actividad.
El texto planteó que la defensa del establecimiento excede una discusión comercial o una eventual indemnización. Zivals, que funciona desde 1971 en la esquina de avenida Callao y Corrientes, se define como un espacio vinculado a la venta de discos y libros y a la relación construida con artistas, autores, trabajadores y clientes.
“Nosotros estamos tratando de rescatar el aire de Zivals”, señaló Laviz, al retomar una cita atribuida al artista Salvador Dalí sobre el Museo del Prado. Y definió: “El aire de Zivals no está en sus metros cuadrados. Está en 55 años de continuidad ininterrumpida en la misma esquina. Está en el padre que trajo a su hijo. En ese hijo, hoy, trayendo al suyo. Está en tres generaciones de porteños que aprendieron a escuchar acá. Está en los encuentros en la esquina.

También enumeró: “En el ‘nos vemos en Zivals’. En la cita que empezó con un disco en la mano. Está en el sábado a la tarde de todos los sábados. En el que entra a buscar algo que no sabía que buscaba. En el que salió con un libro y con otro que le recomendaron sin pedirlo. Está en los músicos que grabaron ahí. En los que presentaron un disco ahí. En los que todavía no lo hicieron, y saben que ese lugar existe y los espera. Está en el mural de Charly. Está en la declaratoria de Sitio Destacado de la Cultura. Está, sobre todo, en la comunidad que este lugar produjo, y sigue produciendo día a día — clientes, empleados, autores, artistas, público — que existe porque Zivals ocupa exactamente ese punto de la ciudad desde 1971″.
En este punto, la misiva negó la posibilidad de que el negocio opere en un espacio más pequeño, en un piso superior o integrado a la estación. Y sostuvo que la planta baja, la vidriera y el acceso directo desde la vereda son condiciones necesarias para mantener su funcionamiento.
Asimismo, Laviz indicó que cualquier plan de cierre y reapertura implicaría “una interrupción de al menos tres años de obra”. A su entender, ese período disolvería hábitos y vínculos asociados al local, aun si la marca volviera a abrir después en parte del predio.
El planteo cuestionó la fórmula de “convivencia” difundida por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura. Para Zivals, esa salida no evitaría el cierre, sino que postergaría sus efectos. “No hay convivencia posible entre construir una estación de subte en este predio y preservar lo que este lugar es”, afirmó la carta.

La firma planteó que existen alternativas para concretar la conexión entre las líneas B y D sin expropiar el inmueble. Entre ellas mencionó un proyecto previo denominado Estación Tucumán 2×1, que permitiría resolver el trasbordo en una única estación con accesos ubicados en dominio público.
También propuso utilizar el Pasaje Discépolo para emplazar los accesos de la Estación Corrientes. La firma afirmó que ambas variantes fueron presentadas formalmente al Ministerio, aunque señaló que todavía no obtuvo una respuesta técnica sobre ellas.
La carta concluyó que la discusión debería centrarse en los criterios que llevaron a proyectar la obra sobre el predio ocupado por Zivals, pese a las alternativas que plantea. “No estamos frente a una obra pública que necesita a Zivals para poder hacerse. Estamos frente a una obra pública que eligió hacerse sobre Zivals”, expresó Laviz.










