All Boys y Godoy Cruz empataron 0-0 este lunes en el Estadio Islas Malvinas, en Floresta, por la trigésima tercera fecha de la Primera Nacional, pero el resultado quedó relegado a un detalle frente al papelón arbitral que protagonizó Nicolás Lamolina. El duelo fue entre un equipo, el local, que pelea por la permanencia, y otro, la visita, que lucha por terminar primero para disputar la final por el ascenso a la élite.
El árbitro sancionó un penal inexistente a favor del equipo mendocino en los minutos finales, debió rectificar su fallo en medio de un escándalo, mientras los jugadores locales le mostraban en un celular la acción (en la ex B Nacional no hay VAR). Lamolina mantuvo detenido el partido durante 23 minutos antes de permitir que se reiniciara el encuentro.
El partido ya había arrancado con tensión antes del pitazo inicial. Incidentes en los accesos al estadio obligaron a postergar el comienzo del encuentro durante media hora, después de que las fuerzas de seguridad aplicaran el derecho de admisión a dos simpatizantes. La resistencia del hincha derivó en un enfrentamiento con la policía, que utilizó postas de goma para dispersar a los presentes, y terminó con ocho personas detenidas.
Una vez en marcha, el partido tuvo un desarrollo parejo y con escasas situaciones de gol. En el primer tiempo, la ocasión más clara correspondió a All Boys, cuando Nouet quedó mano a mano con el arquero rival, aunque un defensor evitó la conquista con un despeje sobre la línea.

El complemento tuvo mayor protagonismo de Godoy Cruz, que generó una ocasión clara con un remate cruzado que pasó cerca del segundo palo. A los 23 minutos de esa etapa, Lamolina sancionó un primer penal a favor del Tomba al interpretar como mano una pelota que en realidad había impactado en la cabeza de un defensor de All Boys. Martín Pino se hizo cargo de la ejecución, pero el remate dio en el travesaño y el error arbitral no alcanzó a modificar el marcador.
El episodio central se produjo cuando restaban apenas dos minutos del tiempo reglamentario. En una jugada de ataque de Godoy Cruz, Lamolina interpretó que Iván Zafarana había cometido una infracción dentro del área sobre Axel Rodríguez y sancionó penal, además de expulsarlo con tarjeta roja directa por cortar una situación manifiesta de gol. La falta, sin embargo, se había producido fuera de los límites del área.
Los jugadores y el cuerpo técnico de All Boys rodearon al árbitro para manifestar su reclamo. En medio de la confusión, el propio Zafarana regresó al campo de juego con un teléfono celular para mostrarle al colegiado la repetición de la jugada.
A esa exhibición se sumó Héctor Capurro, ex dirigente del club local, que también le acercó su dispositivo con la misma intención. El entrenador de All Boys, Fabián Nardozza, fue expulsado por la intensidad de sus protestas durante el reclamo colectivo.
Lamolina sostuvo en un primer momento su decisión original, pero terminó por modificar el fallo y ordenó reanudar el juego con un tiro libre frontal en lugar del penal. Para justificar el cambio, explicó que su asistente le había advertido que el contacto se produjo fuera del área, una versión que generó dudas, dado que la corrección llegó después de que dos personas distintas le mostraran las imágenes en sus teléfonos.
Cabe recordar que en la Primera Nacional no hay VAR. La reversión del fallo generó un nuevo foco de controversia, ya que la única herramienta tecnológica habilitada por la FIFA para revisar jugadas es el sistema oficial de VAR, y no la consulta a dispositivos móviles de jugadores, dirigentes o integrantes de los cuerpos técnicos. En redes, la jugada dio la vuelta al mundo. Uno de los cibernautas, Nicolás Clementoni (@clementonico en X) bautizó la secuencia como “celuVAR”.
La demora total, entre la sanción original y la ejecución del tiro libre, se extendió durante 23 minutos, lapso en el que hubo protestas cruzadas de ambos planteles y deliberaciones constantes entre los miembros de la terna arbitral.
Una vez reanudado el juego, Godoy Cruz ejecutó el tiro libre con una combinación corta que terminó en poder del arquero de All Boys, quien contuvo el remate y despejó el peligro en el rebote posterior. El resultado final no se modificó y el encuentro cerró igualado sin goles, aunque la discusión arbitral opacó por completo el desarrollo futbolístico.
La utilización de imágenes captadas desde un teléfono celular para modificar una decisión, por fuera del sistema oficial de revisión, representa un antecedente inusual que podría derivar en una sanción para el colegiado, más allá de la explicación brindada sobre la intervención de su asistente.
Cabe recordar que Lamolina guarda antecedentes por errores arbitrales graves en el Ascenso. Un caso recordado fue el penal mal sancionado en la semifinal por el salto a Primera entre Quilmes y Ferro en 2021. Luego el colegiado reconoció su error y admitió: “Siento una decepción tremenda”.









