Un adolescente movía animales por las inundaciones en Corrientes y una serpiente cascabel lo mordió: está grave

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Un adolescente de 15 años permanece internado en terapia intensiva tras la mordedura de una serpiente de cascabel en Corrientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un adolescente de 15 años fue mordido por una serpiente cascabel cuando movía animales en barcazas por las fuertes inundaciones que sufrió la provincia de Corrientes. El joven permanece en terapia intensiva y necesita transfusiones de sangre debido al veneno del ofidio.

De acuerdo a lo que pudo saber Infobae, el joven, identificado como Ezequiel, está en el Hospital Zonal Dr. Camilo Muniagurria, en la localidad de Goya. Su papá, Rolando, describió que todo ocurrió mientras el muchacho andaba en el campo afectado por el agua.

El incidente se produjo el viernes a las 4:30 de la tarde, en un área insular donde varias familias colaboraban con la evacuación de ganado atrapado por la creciente. La llegada del adolescente al centro de salud fue rápida, lo que permitió que los médicos intervinieran a tiempo. Según fuentes cercanas a la familia, Ezequiel se encuentra en recuperación progresiva, aunque su cuadro sigue siendo delicado y continúa bajo estricta vigilancia en la Unidad de Terapia Intensiva.

“Fue cuando estábamos ayudando para sacar a algunos animales. Estábamos embarcando algunos animales por las inundaciones; él se fue a caminar cerca de la casa donde estábamos y ahí fue que lo mordió la serpiente”, relató Rolando, el padre del joven, en diálogo con Infobae. El hombre explicó que en ese momento un grupo de personas trasladaba animales en barcazas ante el avance del agua por los efectos de El Niño.

La comunidad de Goya donó sangre en el Hospital Camilo Muniagurria para respaldar el tratamiento médico del joven afectado (Gentileza)

La respuesta de la comunidad goyana fue inmediata. Varias personas se acercaron al hospital para donar sangre, un insumo que resultaba indispensable para el tratamiento del adolescente debido a las complicaciones que genera el veneno de la cascabel en el organismo. La familia de Ezequiel agradeció públicamente a todos quienes se presentaron de forma voluntaria y colaboraron con las transfusiones necesarias.

El caso del joven no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la alteración que las inundaciones provocan en el comportamiento de la fauna silvestre de la región. En los últimos días, vecinos y transeúntes de la costanera correntina se encontraron con animales que normalmente habitan zonas rurales e insulares: entre ellos, un tatú mulita, varios guazunchos, un yacaré avistado en las cercanías del parque Mitre e incluso una serpiente de cascabel. Todos debieron ser capturados por equipos especializados para su posterior reubicación en ambientes seguros.

En diálogo con la prensa radial, el director del Centro Aguará, Daniel Segovia, detalló el trabajo intenso que realiza su equipo ante una situación que se agrava con cada jornada. “Estamos con bastante trabajo; diariamente estamos rescatando animales de todo tipo”, explicó el especialista. Segovia indicó que el desplazamiento de especies se registra con mayor frecuencia entre septiembre y marzo, período en el que los ciclos de reproducción, búsqueda de pareja y alimentación incrementan la movilidad natural. Sin embargo, advirtió que la emergencia hídrica potenció ese fenómeno de manera considerable.

“Siempre que hay cambio de hábitat, las especies se tienen que desplazar. Ahora encima es con el tema del agua; en su momento fue con los incendios”, remarcó el director del Centro Aguará.

Una serpiente de cascabel occidental se muestra enrollada sobre piedras y hojas secas, con sus escamas y cola de cascabel visibles en su hábitat natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las especies más afectadas se encuentran los guazunchos, muchos de los cuales habrían llegado desde las islas cercanas tras quedar sus territorios completamente sumergidos. Estos pequeños ciervos buscan refugio en tierras firmes como las playas y zonas costeras de la ciudad. Segovia también alertó sobre la aparición creciente de ofidios, ya que las corrientes arrastran serpientes desde los embalses y las riberas anegadas aguas arriba, lo que multiplica el riesgo de encuentros con pobladores y trabajadores rurales como el que sufrió Ezequiel.

La serpiente de cascabel que mordió al adolescente pertenece a la única especie de ese género presente en Argentina. Se la reconoce con facilidad por el característico “sonajero” ubicado en la punta de su cola y puede alcanzar hasta 1,50 metros de longitud. Pese a la gravedad de su veneno, este tipo de ofidio es responsable de apenas el 3% de todos los accidentes por mordeduras de serpientes venenosas registrados en el país.