Qué va a pasar con la herencia del Indio Solari

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Solari en una histórica entrevista concedida años antes de su muerte

Tras el masivo funeral del Indio Solari en Villa Domínico, comienza la cuestión de su herencia.

No se trata de dinero. Ese no es el punto. El futuro manejo de su patrimonio, su marca y su obra es el manejo de un símbolo del corazón argentino. Las emociones e ideas de millones de personas, de una forma u otra, conducen al Indio. La continuidad legal y comercial de este símbolo de tanta importancia puede ser una cuestión ordenada o un terreno de conflicto.

El proceso de la sucesión debería ser sencillo, al menos en teoría. Expertos en la materia coinciden en que el expediente de la sucesión podrá comenzar en la Justicia civil de Morón —el distrito del domicilio del cantante, y donde falleció— una vez que los herederos se presenten con la partida de defunción de Solari para iniciar el trámite. Luego, podrán presentar ante el juez la documentación con respecto a las propiedades de Solari, los derechos de su obra y su imagen. Al cierre de esta nota, un expediente por la sucesión de Solari no figuraba en los registros de la Suprema Corte bonaerense.

El derecho civil argentino apunta al hijo de un fallecido, como heredero principal; un cónyugue es un invariable segundo en la lista. La situación, entonces, pone el foco en Bruno Solari, hijo del cantante, hoy de 25 años. Este sería el marco ideal, coinciden expertos, si es que el Indio dejó un testamento, que podrá ser declarado válido, o no.

¿Acaso el Indio dejó un testamento? Esa es otra historia. Si no lo hizo, un expediente de sucesión ab intestato -literalmente, sin testamento en latín- debería comenzar. Este tipo de expediente también podría ocurrir si el documento no cubre todo el patrimonio del fallecido —lo que lleva a que la ley distribuya la parte restante—. También, podría ocurrir si el testamento existente es impugnado.

En el caso de un expediente ab intestato, el juez o jueza a cargo deberá determinar quiénes son los herederos legales. La existencia de Bruno Solari y de Virginia Inés Mones Ruiz, pareja del Indio, suponen este problema superado.

El dolor de los ricoteros en el funeral de Solari (Foto/Jaime Olivos)

¿Puede haber guerra? La paz en una sucesión, casi siempre, depende del nivel de conflicto de la vida de su protagonista. Un ejemplo clásico de sucesión argentina marcada por el caos es la del conde Federico Zichy Thyssen, heredero de la metalúrgica alemana Thyssen, dueño de una de las más grandes fortunas de la historia argentina. Zichy Thyssen murió en 2014; dejó atrás un testamento de abierta discordia contra sus seis hijos, que montaron una guerra en la Justicia civil contra su viuda y sexta esposa que duró más de siete años. Hoy, la pelea continúa, con un supuesto hijo no reconocido que reclama su nombre y su parte. La vida de Solari, desde ya, fue mucho más ordenada.

Ponerle un número final al Indio es un despropósito. No se trata de solo cuánto el Indio tenía, sino de todo lo que puede venir. Su casa en Parque Leloir, entre otras posibles inversiones, los derechos de sus libros y su música -que retenía la totalidad gracias a una inteligente política de no ceder a las corporaciones del negocio disquero—, se suman a posibles futuros lanzamientos en streaming y publicación, merchandising oficial como remeras, o a cualquier proyecto con el nombre del Indio.

Para empezar, están los derechos de la obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Quien herede al Indio, sin dudas, deberá sentarse a dialogar con los Redondos mismos.

Skay, Poli e Indio: el directorio de Erks SA

La aparente enemistad que envolvió la separación del grupo no les impidió sentarse a hablar de negocios. El núcleo de los Redondos sigue unido, al menos, según el Boletín Oficial. Solari, el guitarrista Skay Beilinson y Carmen Castro, o La Negra Poli, la histórica manager del grupo, conformaron Erks SA en 1992, con el nombre de un viejo mito OVNI cordobés, para controlar el catálogo y los derechos del grupo. Solari era su presidente, Beilinson su vice. Poli, su directora.

Erks sigue vigente hasta hoy. La sociedad tuvo su último cambio en 2022, cuando decidió trasladar su sede fiscal desde Morón hasta una oficina en la calle Corrientes al 500, pleno microcentro porteño. Los registros del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual revelan que el propio nombre del grupo es controlado por Erks SA, con un trámite que deberá ser renovado en el año 2030. La sociedad —integrada por los compositores de la amplia mayoría de las canciones de los Redonditos— es instrumental para controlar el catálogo. Figura, por ejemplo, como “contacto” en las recientes reediciones en vinilo de discos como Gulp! y Oktubre.

El nombre “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” se reparte, según datos del INPI, entre el cantante, el guitarrista y la manager por partes iguales. La marca “Indio Solari” se encuentra a nombre de Solari mismo desde 2005 en un 100% de acuerdo a los legajos oficiales. “Indio y los Fundamentalistas del Aire Condiciondo”, con la que actuaba junto a su último grupo, de acuerdo a los registros, también era propiedad del Indio en su totalidad.

Indio y

“Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, en cambio, existen como una entidad separada. La marca del grupo, que actúa a nivel federal en shows altamente convocantes sin el nombre del Indio —pero que interpreta las canciones de su catálogo solista y de los Redondos— fue ingresada al Registro Nacional de la Propiedad Intelectual en mayo de 2021 por los músicos Gaspar Benegas y Pablo Sbaraglia junto al manager Matías Mera.

La prolijidad con la que el Indio también condujo su marca en vida, en cierta forma, garantiza una transición sin problemas. Diego Armando Maradona es la cara opuesta. El ídolo absoluto del fútbol argentino había cedido su nombre y los rótulos de su imaginario como “El 10″ o “La Mano de Dios” a su abogado Matías Morla, mediante la empresa Sattvica SA, que las controlaba en un 100%. Si una empresa deseaba usar la marca Diego, debía negociar con Morla, aún con Diego vivo. El mes pasado, Morla fue elevado a juicio junto a dos hermanas de Maradona por la presunta defraudación en esta maniobra, con una causa en su contra a cargo del Juzgado N°43.

Fundamentalistas del Aire Acondicionado: el catálogo en movimiento

Las demandas contra el Indio

Luego, están las posibles demandas civiles. La muerte de una persona, de acuerdo a la ley argentina, extingue cualquier acción penal en su contra, pero no la responsabilidad civil. La sucesión deberá hacerse cargo de cualquier resarcimiento impuesto por la Justicia.

Solari ciertamente enfrentó al menos cinco demandas por daños y perjuicios en el fuero civil porteño en la última década, según registros del Poder Judicial. Entre los demandantes encontrados por Infobae pueden reconocerse una persona ligada a la historia de los Redonditos de Ricota y damnificados del fatídico show del Indio en Olavarría en 2017, que terminó con dos seguidores muertos

Uno de estos demandantes es un vecino de Castelar que aseguró ser aplastado en una avalancha ocurrida durante ese show. El joven de Castelar sufrió una doble fractura de mandíbula, por la que debió ser operado con dos planchuelas de titanio y fijadas con 24 tornillos. Entre los demandados también se encontró En Vivo SA, la productora que montó el show asistido por al menos 150 mil personas.

Las entradas que el joven de Castelar presentó como prueba en su demanda

La demanda por daños y perjuicios fue iniciada en abril de 2019 en el Juzgado Civil N°14 y continúa en curso hasta hoy, sin resolución; también involucró a Federación Patronal Seguros SA —la aseguradora del show— y la Municipalidad de Olavarría, con la que se concertó una mediación el mes pasado, luego de un pedido del abogado de Solari, que pidió que se citen a representantes municipales.

En la demanda original, el joven de Castelar aseguró haber sido aplastado a treinta metros de distancia del escenario. Culpó por la situación a la supuesta sobreventa de entradas y aseguró que Solari tenía conocimiento “del ingreso de más público, a sus shows, en exceso de las capacidades previstas y en contra de la seguridad que el espectáculo debe brindar a sus asistentes”. Afirmó, también que no se tomó “NINGÚN RECAUDO PARA QUE ELLO NO SUCEDA, aun sabiéndolo, desestimando inescrupulosamente las consecuencias que para sus fans y oyentes acarrearía inexorablemente”. Las mayúsculas le pertenecen al expediente.

Entre las pruebas, presentó su entrada, que conservó. El monto que requirió fue de $9,3 millones, casi 205 mil dólares de acuerdo al cambio paralelo de aquel entonces. Una mediación llegó en octubre de 2021. El cantante luego cambió de equipo legal y presentó una contestación de demanda. Allí, adjuntó su contrato con Esteban Peucovich, el productor del show, que terminó investigado en la Justicia penal de Olavarría.

“Acerca del emplazamiento fáctico propuesto por el actor, por expresa carga procesal desconozco y niego todos aquellos hechos y documentos que no sean objeto de un particular reconocimiento”, aseguró su abogado. En clásica forma, negó que existiera un exceso de público o incluso que Furchini haya sido operado. Un informe pericial adjunto en la causa reveló

“Para embarcarse en esta auténtica aventura judicial y tener alguna “chance” de éxito en su desviado propósito, el demandante se ve forzado a incurrir en una auténtica falsificación y exageración de los hechos y sus consecuencias», continuó. Propuso una serie de testigos, entre ellos, personas del entorno más cercano de Solari.

Un informe pericial basado en radiografías reveló que el demandante tenía una “imagen compatible con secuela de fractura en la rama vertical del maxilar derecho y a nivel del área mentoniana” con elementos de “osteosíntesis” como placas y tornillos.

Otras demandas también continúan. En otro expediente por daños y perjuicios radicado en el Juzgado Civil N°53, Solari y La Negra Poli se encuentran representados por el mismo abogado, que presentó un alegato en abril último, casi diez años después del comienzo de la demanda.

Documento: el inicio de la sucesión de Gustavo Cerati

La situación Cerati

La sucesión de Gustavo Cerati es un clásico caso de una sucesión sin testamento. Tramita en el Juzgado Civil N°47 de CABA, con movimientos hasta hoy. El proceso se abrió el 16 de octubre de 2014, un mes y doce días tras su muerte. Tras la presentación del certificado de defunción, el Juzgado se comprometió a publicar edictos “citando a sus herederos y acreedores por el plazo de treinta dias a los efectos de que hagan valer sus derechos”. Tal como el Indio, Cerati era dueño de su nombre en un 100%, y dueño de un tercio de la marca Soda Stereo.

El 22 de octubre, seis días después, María Laura Cerati, hermana del músico, aceptaba ser designada administradora provisional en el proceso. María Laura tenía un histórico vínculo comercial con su hermano. Juntos, habían integrado la SRL Unísono en 1999, dedicada al negocio de la música. Lisa y Benito Cerati, hijos del músico, fueron declarados sus herederos. Benito y Lisa pidieron ser inscriptos como dueños del 70 por ciento de Unísono, el porcentaje que le pertenecía a su padre. Así, la SRL continuó operando: presentó sus balances en la sucesión en 2022, por ejemplo.

Como herederos, los hijos de Cerati enfrentaron, por ejemplo, reclamos de honorarios de abogados que participaron en el proceso de insanía de su padre.