De la fuga de estrellas en Arabia al “efecto Messi” en Estados Unidos: la batalla silenciosa entre la Saudi Pro League y la MLS

0
2

Cristiano Ronaldo con los colores de Al Nassr cara a cara con Lionel Messi, de Inter Miami (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante décadas, cruzar el Atlántico para jugar al fútbol tenía un significado bastante concreto: era, en la mayoría de los casos, el último capítulo de una carrera. Estados Unidos aparecía como un destino atractivo por su calidad de vida, su mercado y sus posibilidades comerciales, pero no necesariamente como una liga en la que un futbolista todavía quisiera competir en plenitud. Lionel Messi modificó esa percepción.

Desde que el argentino llegó a Inter Miami en 2023, la Major League Soccer dejó de ser solamente una competencia en crecimiento para convertirse en un destino que las grandes figuras del fútbol mundial comenzaron a observar con otros ojos. El fenómeno adquiere todavía mayor dimensión cuando se lo compara con lo ocurrido en Arabia Saudita, donde Cristiano Ronaldo fue la cara de una revolución que llevó a decenas de estrellas a la Saudi Pro League, pero que ahora atraviesa una etapa diferente, marcada por fugas masivas y un cambio de estrategia.

Leo no fue simplemente un fichaje extraordinario para Inter Miami. Su llegada funcionó como una demostración. Demostró que una estrella mundial podía instalarse en Estados Unidos sin desaparecer del primer plano internacional. El argentino continuó siendo protagonista con la selección argentina, mantuvo su exposición global y, al mismo tiempo, convirtió a su club y a la MLS en productos de enorme atractivo comercial.

Casemiro, De Paul y Messi, juntos en Inter Miami (Foto Jim Rassol-Imagn Images)

El impacto trascendió rápidamente las fronteras de Miami. Sergio Busquets y Jordi Alba fueron los primeros grandes nombres que lo acompañaron. Después llegó Luis Suárez. Más tarde, Rodrigo De Paul eligió reunirse con su capitán de la selección argentina. Casemiro se convirtió en otro de los nombres de peso que desembarcaron en la liga norteamericana recientemente.

Y la tendencia ya no parece limitada a los amigos o antiguos compañeros de Messi.

En este 2026, Robert Lewandowski dejó Barcelona para convertirse en jugador franquicia de Chicago Fire, mientras que Antoine Griezmann puso fin a su etapa en Atlético de Madrid para jugar en Orlando City. Cabe destacar que ambos tuvieron jugosas ofertas del fútbol saudí que terminaron rechazando. Son Heung-min llegó a Los Angeles FC después de su paso por la Premier League en 2025, Alexis Sánchez desembarcó en CF Montréal (2026) y Sergi Roberto se incorporó a Los Angeles Galaxy (2026). La lista también incluye a futbolistas como Thomas Müller (2025 al Vancouver Whitecaps) y Marco Reus (2024 a Los Angeles Galaxy), nombres que durante años estuvieron asociados con la elite absoluta del fútbol europeo.

Lewandowski fue una de las últimas estrellas en incorporarse a la MLS (Reuters)

La propia liga estadounidense atraviesa un momento de expansión. Durante los primeros tres meses de la temporada 2026 promedió 7,9 millones de espectadores en vivo por semana entre plataformas de streaming y televisión, un incremento del 62% interanual. También registró una asistencia promedio de 22.109 espectadores por partido hasta mayo, según destacó el sitio oficial de la competencia.

El contraste con Arabia Saudita resulta inevitable.

Cuando Cristiano Ronaldo llegó a Al-Nassr a fines de 2022, el fútbol saudí se convirtió en el nuevo gran protagonista del mercado. El dinero proveniente del Fondo de Inversión Pública permitió contratar a Karim Benzema, Neymar, Riyad Mahrez, N’Golo Kanté, Sadio Mané, Marcelo Brozović, Aymeric Laporte y muchas otras figuras. La lógica era clara: utilizar contratos extraordinarios para importar talento y construir rápidamente una liga capaz de competir por atención con las grandes competiciones europeas.

Durante un tiempo funcionó. Arabia consiguió que el mundo hablara de su campeonato.

Pero el proceso entró en una nueva etapa. Algunos de aquellos nombres abandonaron la competencia antes de tiempo. Henderson dejó Arabia después de apenas unos meses (se fue del Al-Ettifaq al Ajax); Laporte terminó regresando a Europa en medio de conflictos (dejó el Al Nassr para irse a Bilbao); Kanté también salió antes de tiempo (se fue del Al-Ittihad al Fenerbahce); Neymar volvió a Santos y Joao Cancelo regresó a Europa (cambió el Al Hilal por Barcelona).

Eso no significa que el proyecto saudí haya desaparecido. De hecho, continúa atrayendo futbolistas importantes. Darwin Núñez llegó a Al-Hilal procedente de Liverpool, mientras que Crysencio Summerville, Francisco Trincao y otros jugadores representan una estrategia diferente a la de los primeros años. La propia liga muestra en su mercado 2026-27 una combinación de figuras internacionales y futbolistas más jóvenes.

Aymeric Laporte, campeón con España, abandonó la liga saudí para regresar a Europa (AFP)

La diferencia, entonces, está en el modelo.

Arabia Saudita utilizó principalmente el poder económico para convencer a las estrellas. La MLS intenta construir algo más amplio: fútbol, entretenimiento, exposición, negocios, ciudades atractivas y calidad de vida. Messi fue la prueba de que esa combinación podía funcionar.

Su llegada también cambió una vieja idea entre los futbolistas: que jugar en Estados Unidos significaba alejarse del máximo nivel competitivo. La Pulga demostró exactamente lo contrario. Siguió siendo una figura central de Argentina llevándola nuevamente a una final del Mundo y, al mismo tiempo, elevó la consideración internacional de la liga en la que juega.

Justamente, en lo que respecta a Mundiales, la comparativa de la evolución es clara. Según informó la FIFA en su sitio oficial, en Qatar 2022, 35 jugadores de la MLS disputaron el Mundial. Cuatro años después, la cifra trepó a 45, repartidos en 22 clubes y 17 selecciones. Messi, De Paul, Son, Miguel Almirón y James Rodríguez fueron algunos de los nombres que llevaron el sello de la liga norteamericana al torneo más importante del planeta. A su vez, en la comparación, la MLS es la única que cuenta con campeones mundiales entre sus filas: Lionel Messi y Rodrigo De Paul (Argentina 2022), Antoine Griezmann y Hugo Lloris (Francia 2018) y Thomas Muller (Alemania 2014).

Mientras tanto, Cristiano Ronaldo continúa siendo el gran rostro internacional de Arabia Saudita y la Saudi Pro League conserva recursos económicos suficientes para seguir incorporando figuras, aunque ahora encuentra un competidor que hasta hace poco no parecía estar en la misma carrera. Algunas estrellas comenzaron a priorizar el fútbol estadounidense por encima de la propuesta saudí, una señal de que la liga norteamericana comenzó a convertirse en un destino cada vez más atractivo para los grandes nombres del fútbol mundial.

La comparación entre Messi y Cristiano, sin embargo, no debería plantearse solamente como una discusión sobre quién tuvo mayor impacto individual. Los dos ayudaron a transformar ligas que estaban fuera del centro tradicional del fútbol mundial, pero lo hicieron a través de caminos diferentes. Ronaldo ayudó a convertir a Arabia Saudita en un destino que nadie podía ignorar. Messi consiguió algo diferente: convirtió a la MLS en un lugar al que las estrellas comenzaron a querer ir.