Hace 20 años, cuando Daniel Cottini partió desde Junín y llegó a España buscando un futuro mejor, ni se imaginó los idas y vueltas de la vida. En ese recorrido volvió a Argentina y en 2015 fue padre de Uriel. Más tarde regresó a Málaga y buscó una actividad recreativa para su hijo. El pequeño se subió por primera vez a un karting con nueve años y el hobby se convirtió en una competencia oficial. Fue con mucho esfuerzo debido a la falta de presupuesto. Uriel se lució en esta temporada y fue captado por la academia de Fernando Alonso. Ya tuvo sus primeros tests y el año próximo correrá bajo el ala de la estructura del bicampeón de Fórmula 1. Además, tramitará la licencia para representar a nuestro país.
“Vine solo a España y empecé a trabajar en una pizzería. Las primeras dos semanas vivía atrás de un contenedor de basura, porque en ese entonces era difícil”, recuerda Daniel en diálogo con Infobae. Luego conoció a la madre de Uriel, también argentina. Logró consolidarse y en un regreso al país vino al mundo Uriel, también en Junín. “Hicimos un parate y nos fuimos dos años a Argentina y en ese ínterin Uriel nació allá. No nos pudimos acostumbrar a Argentina, entonces nos pegamos la vuelta”, agrega.
Uriel creció y encontró la robótica como una actividad para aprender y practicar, pero el lugar al que asistía cerró. “Es hiperactivo y un día me lo apunto a un taller de mecánica. A la semana el profesor me dice: ‘¿Por qué no lo subís arriba de un karting? Porque yo creo que al chico le gusta’. A la semana lo subimos a un karting, al mes él hizo la primera carrera sin entrenar y salió segundo, en la segunda carrera, salió tercero y en la cuarta ya nos dijeron: ‘Mirá, yo creo que al nene le gusta y va bien. ¿Por qué no compran el kárting?’. Costaba 1.500 euros. Pusimos un poquito de dinero. Lo compramos, pero nadie nos explicó el gasto que era eso”.
Ante las limitaciones económicas, su familia se convirtió en su sponsor y escudería, ya que su madre aprendió por tutoriales de You Tube cómo atender un karting y se convirtió en su mecánica. Su hermana de 17 años se sumó y también asiste al karting. “Estuvimos semanas mirando You Tube para saber qué hacer con una bujía”, explica ya que no podían pagar el servicio de un equipo. “Cuando nos quisimos acordar, Uriel ya tenía cuatro carreras y acá ese presupuesto es de 2.500 euros”, añade Daniel. Todo en un marco de complicación horaria ya que “soy sommelier y trabajo de noche la mayoría de las veces”.
La continuidad en las pistas estuvo en jaque por el presupuesto y adoptaron una estrategia de marketing que les rindió: “Analizamos el tema y teníamos dos opciones: o comprar un juego nuevo de gomas que salía 350 euros o pagar la producción de un buen un video para conseguir un sponsor. Todas las personas que les decíamos esto nos decían que era una locura porque un patrocinante no se consigue de la noche a la mañana. A los dos días teníamos dos sponsors. A la semana y media teníamos el tercer sponsor. Y a los cuatro meses lo invitaron a Uri a participar a Valencia, al Campeonato Nacional”.
“Si bien creció acá (España), tiene un arraigo muy fuerte por Argentina”, explica Daniel. Este medio también habló con Uriel y cuenta que “si bien viví más tiempo en España, me gustaría representar a Argentina porque yo pienso que donde naces es de donde eres, no de donde más vives”. Gesticula para contar sus anécdotas y se lo nota emocionado cada vez que habla de lo que siente arriba de un karting. Su impronta se completa con su sobrada empatía.
Sobre su primera vez arriba de un karting relata que “ni siquiera sabía que existía y solo sabía que estaba la F1. Un día probé y me dio esa sensación como que estás en tu zona de confort, en un lugar seguro”. De su debut en competencia que fue en Villafranca, Córdoba, evoca una anécdota especial: “Era un día lluvioso en el que hice catorce trompos, pero pude terminar segundo. Me marcó que eran dos categorías con 30 pilotos en cada una”.
En mayo de 2027 viajará con su familia a Argentina y tramitará la licencia en el Automóvil Club Argentino (ACA). Del apoyo que recibirá de los fanáticos argentinos cuenta que “estaría bien representar a Argentina”, aunque pese a su corta edad es mesurado y aclara que “para ganar cosas hay que esforzarse, así que para ganar fanáticos hay que ir bien”.
Ya realizó sus primeros entrenamientos con el equipo KRS que es el que trabaja con la academia de Alonso. De esa experiencia afirma que “me gusta bastante cómo enseñan a cómo tomar las curvas y demás. Como te hablan dentro de pista y porque muchas veces entran a la pista y te indican dónde hay que frenar, pero sobre todo fuera. Luego entras a un camión y miras la telemetría y te lo explican y solo te queda un minuto para cambiarte y volver a entrar. Se aprende mucho”.
Ante la consulta de su máximo sueño responde tajante: “Llegar a la Fórmula 1 top, top. Pero para eso hay que entrenar mucho y yo creo que avanzando poco a poco se puede”. Acerca de su llegada a las huestes de Fernando Alonso, Daniel revela que “nosotros corríamos con un karting Energy que era de segunda mano. Hace ocho meses nuestro primer sponsor nos planteó comprar un karting de la escudería de Alonso. Empezamos con ese karting, el contacto siguió y justo se dio la casualidad que la última carrera que hizo Uri, el campeonato madrileño, hace tres semanas, venía peleando la quinta posición con un chico de esta escuela. Ahí el sponsor me llama y me dice que hay una posibilidad y había que hablar con la gente de KRS, que es la cantera de Alonso acá en Andalucía”.
Uriel fue reclutado y sus objetivos apuntan en 2027 al Campeonato Español y algunas carreras internacionales, como en Italia, una meca del karting a nivel mundial. El otro fin de semana ya tendrá su estreno con KRS en competencia y será en Villafranca, aquel circuito de su primera carrera. Para poder seguir su desarrollo a los sponsors locales espera sumar apoyo de Argentina.
El pequeño piloto cuenta que “en ocasiones debo faltar a la escuela por sus actividades en el karting”, aunque no está complicado porque asevera que tiene “buenas notas”. Define a su estilo de manejo como el de “un corredor que maneja una manera agresiva, pero no tipo de que, si alguien me va a pasar lo choco, sino como que no quiero tocar el freno”. Tiene como referentes a “Fernando Alonso, Franco Colapinto y Lando Norris”.
De la experiencia de correr contra tantos chicos indica que “es un poco estresante porque tenés que andar con demasiado cuidado, porque pongamos el ejemplo de Campillos, que eran sesenta en total. Tenés que estar mirando para todos lados porque te chocas con alguien, te salís y ya no puedes correr la carrera. Por ejemplo, en una curva muy cerrada se hizo un atasco y estuvimos frenados como tres segundos todos. Yo me choqué a uno adelante porque no podía mirar a tantos lados. Tenés que estar tan atento que molesta estar tan atento”.
Le gustan el asado y el mate, aunque es más amante del tereré. Daniel, el responsable de la parrilla, sostiene que “hay varios lugares acá que venden carne argentina ya que luego de la pandemia muchos se vinieron. Yo tengo a mi hermano y otros amigos cerca”.
Uriel Cottini vino al mundo en Argentina, pero estuvo poco tiempo. Su acento español y la crianza en tierras ibéricas no pudieron con sus raíces. En su buzo antiflama y en su casco lleva las dos banderas, pero en unos meses su licencia será albiceleste. Será la formalidad para que pueda representar al país donde nació. La formación que inició en la academia de Fernando Alonso es un primer paso clave de cara al sueño llamado Fórmula 1. Pero aún falta mucho, por ahora debe divertirse y aprender en la pista.










