La génesis en la Selección del Cuti Romero, el nuevo capitán argentino: su referente desconocido y el golpe que lo hizo crecer

0
3

Cristian Romero conduce en el entrenamiento, ante la atenta mirada de Scaloni (REUTERS/Agustin Marcarian)

“El capitán va a ser Cuti. Es el indicado”.

Más allá de que amplió la lista, de que nombró como alternativas a Emiliano Martínez, a Rodrigo de Paul (que en esta fecha FIFA solo estará en el último de los tres partidos, frente a Benín) y a Lautaro Martínez, Lionel Scaloni fue contundente. Cristian Romero será el reemplazante como capitán de Lionel Messi, quien el 6 de octubre tendrá su “last dance”. De hecho, ya empezó a ejercer la cinta: el 22 de septiembre, en el predio de Ezeiza, cuando el plantel celebró el cumpleaños de Claudio Tapia, el defensor fue quien flanqueó, junto al Gringo, al presidente de la AFA en el momento de la torta y las velitas. Toda una señal. La sucesión ya está en marcha.

El Cuti asume el liderazgo del plantel a los jóvenes 28 años, pero en realidad nunca escondió la voz. Se trata de una virtud innata. Lo supo contar Daniel Tico Ríos, su formador en San Lorenzo de Córdoba, mucho antes de su salto a Belgrano, cuando su relación con la pelota era puramente pasional.

“Era capitán aunque no tuviera la cinta. Cuando veía que a los compañeros los pasaban fácil, él salía a raspar. Y si íbamos perdiendo, se iba adelante, como hizo contra Egipto. Él sobresalía dentro de los buenos jugadores”, supo detallar en una entrevista con La Voz del Interior.

Pero desde el próximo miércoles 30 de septiembre, cuando Argentina reciba a Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes, el Cuti será el capitán con cinta. No es una situación nueva, ya lo hizo, por caso, en junio de 2025, cuando, con Otamendi suspendido y Messi en el banco de suplentes, asumió el rol. Fue triunfo por 1 a 0 para el combinado nacional.

Su debut en la Selección fue en junio de 2021, por Eliminatorias, justo antes de la Copa América que se convirtió en el trampolín de La Scaloneta. Sin embargo, ese no fue su primer contacto con la Albiceleste. Romero conoció el predio de Ezeiza siendo juvenil. Integró el plantel del seleccionado Sub 20 en el Sudamericano de 2017, bajo la tutela de Claudio Úbeda y con Fernando Batista como ayudante de campo.

Aquel plantel, con varios nombres que luego fueron campeones del mundo en Qatar 2022 (como el propio Romero, Nahuel Molina, Lisandro Martínez, Lautaro Martínez y Juan Foyth), padeció el camino en el torneo. Se clasificó al Mundial en el cuarto lugar, la última plaza que otorgaba pasaje al certamen ecuménico de Corea del Sur.

El Cuti era el subcapitán y estaba muy bien considerado por el cuerpo técnico. Le jugó en contra el temperamento, todavía desatado, sin domar. Fue expulsado sobre el final de dos partidos y esas incidencias le quitaron impulso a su anhelo de jugar el Mundial. Vio la roja en el debut, a los 43 minutos del segundo tiempo del empate 1-1 contra Perú; y en el 0-0 versus Venezuela, a los 39 minutos del complemento. Ambas fueron por doble amarilla.

Así y todo, asombró a sus compañeros con su timming, técnica y hambre. “Los centrales eran lo mejor que había. Eran animales, se entrenaban como jugaban y la verdad es que los niveles de la práctica eran muy buenos, y no es casualidad todo lo que lograron, son grandes jugadores y ya se veía de chicos la pasta que tenían para lo que hicieron ahora. El Cuti siempre fue el más bravo. Creo que en el Sudamericano Sub 20 lo echaron dos o tres veces”, comentó Tomás Conechny, hoy jugador de Racing, en una entrevista con TNT Sports.

En ese torneo, compuso una dupla con perfume a futuro junto con Licha Martínez, el germen de la “banda del palo santo” que luego brilló en la Selección Mayor. Ya en esa época, los hoy compañeros de habitación en la Albiceleste iban juntos para todos lados. “Era muy tranquilo, pero pícaro. No era de los jodones principales, como sí era Brian Mansilla (ex Racing), que era el amo del micro en los traslados. Cuti era más sutil”, supo narrar alguien que compartió parte del día a día de aquella delegación. “Era callado, pero atento a todo. Y, como hoy, no tenía piedad, pero aprendió cuándo y dónde hacer determinadas cosas durante el partido”, añadió.

A pesar de su fiereza, en un ping pong que la AFA publicó en aquel año, cuando le preguntaron cuál era su referente en su puesto, no priorizó el hacha. “Gerard Piqué”, sostuvo. Curiosamente, Romero estuvo en el radar del Barcelona en los últimos dos mercados de pases. No obstante, el que apostó fue el Atlético de Madrid, que le pagó 46 millones de dólares al Tottenham por la ficha del zaguero.

El primero que apuntó su nombre en el universo Selección fue Fernando Batista, hoy orientador del combinado absoluto de Costa Rica. “Uno cuando convoca a un jugador se imagina hasta dónde puede crecer. Lo fui a ver en un partido de Quinta División entre Belgrano y Tigre y marcaba diferencias en su categoría. A medida que pasó el tiempo, se empezó a destacar todavía más”, evocó en diálogo con Infobae.

“Cuti tuvo un Sudamericano irregular y sufrió dos expulsiones. Hoy ha mejorado mucho eso”, explicó cómo el temperamento volcánico le jugó en contra entonces. Hoy sigue intimidando adversarios (como les ocurrió a Jude Bellingham y a Kylian Mbappé en el último clásico ante el Real Madrid), pero con la astucia suficiente como para advertir dónde está el límite.

Licha y Cuti: una dupla inseparable desde 2017. Ya maduros, se convirtieron en los líderes de la

“Cuando entra a la cancha es verdad que se transforma. Tiene esa agresividad, no te regala nada. Se convirtió en uno de los mejores centrales de la historia de Argentina, o en el mejor. No solo es agresivo: marca y tiene primer pase filtrado, algo que es muy importante. Junto con Licha Martínez, conforman la mejor dupla del mundo”, concluyó el Bocha Batista.

Aquellas dos rojas, algunas descoordinaciones defensivas, le costaron la participación en el Mundial Sub 20 de 2017. Marcos Senesi (quien fue su compañero en la Copa del Mundo de 2026) ocupó su lugar. Llegó a participar de algunos de los amistosos previos, pero el filo del corte lo dejó del lado de la frustración. No se amilanó. Nueve años y cuatro títulos después, se convirtió en el capitán de la Selección. En la cinta, llevará orgulloso la cicatriz de la decepción que lo ayudó a crecer.