
La pasión no tiene límites y trasciende fronteras. Así lo demuestra la historia de un grupo de hinchas de Vélez que emigraron desde Argentina a España para buscar nuevas experiencias y terminaron fundando un club que representa sus raíces y sus colores. Se trata del Deportivo Vélez de Barcelona, que compite en la cuarta división de la liga catalana de fútbol y que además tuvo su debut en el campeonato con una victoria 3-1 ante Escola Esportiva Guineueta. Fue el estreno oficial del primer equipo de la institución que se presentó con un lema estampado en su camiseta: “De Liniers al mundo”.
La génesis del proyecto comenzó cuando Pablo Nicolás Cilotta arribó a Barcelona en 2019. Lo primero que hizo este joven de 33 años, que se desempeña como analista hipotecario, no fue buscar trabajo ni departamento: su misión era localizar a algún hincha de Vélez. Sabía que había emigrado a una ciudad donde las peñas de River Plate y Boca Juniors ya tenían presencia marcada, pero no encontró ningún núcleo organizado vinculado al Fortín. “Lo que más se hacía difícil al emigrar era dejar justamente de lado todo eso que uno siente, el sentido de pertenencia”, recordó Cilotta en diálogo con Infobae. Con ese impulso, tomó el único contacto que se trajo de Argentina: el teléfono de Javier Muscatello, un velezano que ya vivía en la capital catalana y que llevaba tiempo esperando encontrar a un par. “Amigo, estaba esperando a alguien que me haga la pata para armar un proyecto”, fue la frase que encendió los motores.

La búsqueda de fortineros comenzó en el grupo de Facebook “Argentinos en Barcelona”. Cilotta y Muscatello lanzaron una campaña para encontrar hinchas de Vélez dispuestos a juntarse a ver los partidos. Apareció un tercer contacto, Rodrigo Longo, vecino de Villa Devoto, el barrio de Pablo, y luego se sumó otro integrante. “Acá hay que hacer algo, la gente está y hay que encontrarla”, dijeron con optimismo los cuatro fundadores en un bar y, desde ese día, salieron a reclutar hinchas en la playa, en el centro de la ciudad y en cualquier lugar donde vieran una camiseta con la V azulada para comentarles el proyecto y sumarlos. Así, un 29 de septiembre de 2019, nació la Peña Velezana de Barcelona, cuyo eslogan define su ambición geográfica: “La capital velezana en Europa”. En 2020, luego de presentar un proyecto ante las autoridades del club con al menos 15 integrantes entre directivos, vocales y avalistas, fueron reconocidos como peña internacional. Ese logro fue el primer salto. La nueva organización comenzó a aparecer en las redes sociales oficiales del Fortín, lo que facilitó que los nuevos emigrantes que llegaban a Barcelona los encontraran de manera directa.

El crecimiento que vino después no fue solo numérico. La pandemia de Covid-19 funcionó como catalizador de algo más profundo y fue un punto de quiebre para fortalecer la comunidad. “La única familia que sentíamos que teníamos cerca era los hinchas de Vélez”, explicó Cilotta, uno de los fundadores y ex presidente de la peña. El grupo, que por entonces rondaba las 30 o 40 personas, armó una red solidaria para que a ninguno le faltara nada durante el aislamiento. Consiguieron habitaciones, orientaron en trámites migratorios y recomendaron trabajos. “Se han formado familias, amistades, todo a raíz de la peña. Eso fue un gran logro, además de consolidar lo deportivo”, describió.
Con el tiempo, el crecimiento de las actividades de la peña —eventos, venta de ropa, actos sociales y asados— llevó a sus dirigentes a dar un primer paso institucional: se constituyeron como asociación civil sin fines de lucro, lo que les otorgó personería jurídica. Pero el deporte seguía creciendo en paralelo. Lo que había empezado como un equipo amateur fue derivando en una estructura con tres planteles: fútbol 11 masculino, fútbol 7 masculino y fútbol femenino, con casi 50 jugadores hombres y entre 10 y 15 mujeres. Con esa masa crítica, la dirigencia que hoy encabeza Martín Ferraro tomó la decisión de dar el salto definitivo: fundar el Club Deportivo Vélez de Barcelona y competir en una liga oficial. “Estaba la ilusión y comenzamos a investigar con los chicos para crear nuestro propio club”, precisó el presidente, que tiene 35 años y trabaja como abogado. Para eso, el reglamento de la federación les exigió presentarse como entidad deportiva, no como peña. El proceso burocrático llevó más de un año y había que presentar estatutos, reglamentos internos, actas fundacionales y la correspondiente resolución del registro de entidades deportivas de España.

Vélez está intrínsecamente relacionado con José Amalfitani. Don Pepe es un prócer en el club de Liniers, el estadio lleva su nombre y además es considerado como uno de los dirigentes más influyentes del deporte argentino. “A nosotros se nos eriza la piel cada vez que lo escuchamos. Intentamos aportar nuestro granito de arena desde acá y tratar de homenajearlo. A nivel valores, lo que apuntamos es a las familias y a fomentar el respeto”, expresó Emanuel Salinas, de 37 años, quien es el director deportivo de la institución y además ejerce como ingeniero en informática. A su lado, como asesor deportivo y social, se encuentra Nicolás Gambino (38 años y analista de sistemas) en un rol sumamente clave en la estructura. “Todo lo hacemos a pulmón, a puro corazón y desinteresadamente. Esto nos llena de orgullo porque arrancamos con nada y tenemos una comunidad hermosa”, completó.
La otra pata fundamental del proyecto es la financiera. La dirigencia del Deportivo Vélez de Barcelona armó un cuerpo técnico profesional que incluye entrenador principal y de arqueros, preparador físico, además del alquiler del campo de juego. Para sostener esa estructura, el club se financia a través de tres vías: las cuotas de los socios —actualmente son 50 los que pagan de forma activa dentro de una comunidad de 150 participantes sin contar a los deportistas—, acuerdos comerciales con sponsors, y la venta de indumentaria propia. También es clave el buen vínculo con otras instituciones de mayor envergadura, como el Club Europa, uno de los fundadores de la liga catalana que juega actualmente en la Tercera División de España. La conexión surgió de una coincidencia visual: los colores y el diseño de camiseta del Europa son similares a los de Vélez. “Es un club familiar, de barrio, con mucha gente y tiene un estadio muy bonito que nos lo prestaron para eventos como la presentación del plantel. Ese gesto es bárbaro y satisfactorio para nosotros”, resaltó Salinas.

Otro de los motivos de orgullo que tiene la Peña Velezana fue el encuentro con Bizarrap en la playa La Barceloneta, junto al futbolista Matías Monito Vargas. El reconocido productor musical argentino se contactó directamente por Instagram para proponerles grabar un video de apoyo al plantel que en ese momento estaba a punto de jugar las semifinales de la Copa Libertadores ante Flamengo, en 2022, con la letra del tema que hizo con Quevedo, “Fue utópico. Llegué a mi casa después del trabajo y tenía un mensaje en el inbox de la peña de Bizarrap”, recuerda Pablo Cilotta. La cita era a las 20, pero el músico apareció a la una de la madrugada. “Finalmente llegó, con buena predisposición y muchas ganas. Es un tipazo, muy hincha de Vélez. Nos quedamos hablando de igual a igual. Nos contó que iba de chico al estadio con su abuelo y que su novia jugaba al hockey en el club. Le entregamos una plaqueta que dijo que iba a colgar en su estudio”, completó el directivo, que se enteró aquella vez que el músico estaba en Barcelona grabando con Shakira la sesión que semanas después se convertiría en uno de los lanzamientos más escuchados del año.

El Deportivo Vélez de Barcelona lleva menos de un año de existencia, pero sus miembros sueñan con algo más grande en España. El camino hacia las ligas mayores es largo, reconocen, pero el puntapié inicial ya está dado. Los fortineros compiten en el Grupo 19 —hay un total de 40— con otros veinte equipos dentro de la liga catalana, que es regional. El formato del torneo es de ida y vuelta, con 36 fechas en total. El primero de cada grupo asciende de forma directa y del segundo al quinto se disputa un play-off por ascensos adicionales a la tercera división catalana. El objetivo para esta primera temporada, según los propios dirigentes, es meterse en esa instancia decisiva antes de que la temporada cierre, a mediados de 2027.

El camino hasta la élite del fútbol español es, en cualquier caso, largo: hay siete escalones entre la cuarta división catalana y la Primera División de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). “Son siete temporadas mínimo, es muy difícil. Pero es nuestro sueño seguir trabajando para que esto siga creciendo”, reconoce el presidente Ferraro. En paralelo a la competencia federal, el plantel de fútbol 7 acumula dos títulos consecutivos en el torneo de peñas argentinas que se disputa en Cataluña.
El futuro inmediato del club tiene, para la comunidad, una dimensión que excede lo estrictamente deportivo: en 2026 nacieron cinco hijos de integrantes de la peña, a quienes ya bautizaron como la “Peña Kids”. Tres de esos bebés estuvieron en el debut oficial del Club Deportivo Vélez de Barcelona en la liga catalana. “No los podemos llevar al Amalfitani, como nos llevaban a nosotros los domingos. Entonces los llevamos a ellos a la cancha. El día de mañana trasladarles esto a nuestros hijos nos hace mucha ilusión”, cerró Cilotta, deseando que las nuevas generaciones continúen su legado.











