La vida de Dennis Rodman podría ser digna de una película de acción mezclada con drama y comedia. Sus logros deportivos en la NBA lo convirtieron en una de las figuras más emblemáticas de la liga de básquetbol. Consiguió cinco anillos de campeón con Detroit Pistons (1989 y 1990) y con los míticos Chicago Bulls de Michael Jordan y Scottie Pippen (1996, 1997 y 1998). Además, fue elegido dos veces como mejor defensor e integró el mejor quinteto defensivo de la competencia en siete ocasiones gracias a su capacidad rebotera. Fuera de la cancha, sus tatuajes, sus cambios de look, parejas famosas y su vida personal caótica lo convirtieron en un personaje extravagante.
Una de sus anécdotas más espectaculares que traspasó fronteras ocurrió hace poco más de una década. Con 44 años, sin tocar una pelota de básquet en cuatro meses y tras una noche pasada de copas hasta el amanecer, Rodman volvió a las canchas por un día y anotó 17 puntos ante 7.420 espectadores en Helsinki, Finlandia, el 6 de noviembre de 2005, a cambio de un contrato por un único partido.
De acuerdo con la crónica publicada por el blog especializado Koripalloelamaa, todo comenzó en la madrugada del 2 al 3 de julio de 2005 en el Club Kaivo, uno de los locales nocturnos más concurridos de Helsinki. Aleksi Valavuori, director general del club Torpan Pojat (ToPo), reconoció entre la multitud al legendario ala-pivote norteamericano, que había viajado a Finlandia para participar en el Campeonato Mundial de carga de esposas en Sonkajärvi. Sin embargo, según recopiló Sports Illustrated, Rodman no llegó a competir en el particular certamen, ya que su pareja, Michelle Moyer, tenía la pierna fracturada y no podía ser su compañera de carrera. Públicamente, el ex jugador alegó falta de preparación física y el riesgo de lastimarse la espalda.

“Cuando vi a Dennis, supe que tenía que actuar en ese momento. Si dejaba pasar la oportunidad, no habría otra igual”, recordó Valavuori años después. El directivo se acercó, se presentó, le explicó a Rodman qué era ToPo y le propuso un acuerdo: jugar un partido, a cambio de dinero. La ex estrella de la NBA, en un estado “agradablemente relajado”, según el propio dirigente, respondió que si llegaban a un acuerdo económico, aceptaría sin dudarlo. Pocas semanas después, los agentes del basquetbolista se pusieron en contacto. Si bien las cifras no se revelaron de manera oficial, algunos sostienen que se pactó en 100.000 dólares y otros medios, como Sports Illustrated, fijaron el monto en USD 59.000.
En agosto de 2005, Valavuori convocó a los principales medios de comunicación de Finlandia en el Hotel Hilton Kalastajatorppa de Helsinki para comunicar lo que muchos juzgaron, en primera instancia, como una verdadera locura. El partido quedaría fijado para el 6 de noviembre en el Helsinki Ice Hall, sede histórica del club HIFK, y el rival sería el Espoon Honka en un encuentro oficial de la Korisliiga, la máxima categoría del básquet finlandés.
Según el comunicado oficial de la Federación Finlandesa de Básquetbol, el contrato contemplaba que Rodman disputara al menos 15 minutos. “Si hace un año y medio, cuando llegué a ToPo, hubiera dicho al mismo tiempo que ascenderíamos a la Korisliiga y que ficharíamos a Rodman, probablemente me habrían llevado al manicomio. Por suerte no lo dije, y ahora estas cosas son una realidad”, declaró el dirigente al ser consultado por los periodistas presentes.
La flamante incorporación aterrizó en Helsinki el 4 de noviembre, acompañado de dos representantes. Valavuori tenía un plan: llevar a la estrella al hotel cuanto antes para que descansara. Rodman tenía otros. La noche del Gusano derivó en una gira por los locales nocturnos de la capital finlandesa, con largas filas de fanáticos esperando fotografiarse con él y pedirle autógrafos. “En el bar había una fila enorme de mujeres finlandesas esperando sentarse en su regazo, darle un beso y conseguir una firma. Yo lo miraba desde un lado pensando que esto no iba bien”, relató Valavuori. La velada siguió hasta las cuatro de la mañana, cuando el grupo decidió ir a un local de comidas rápidas del barrio de Kampi antes de volver al hotel.

El día del partido, Rodman cumplió con las grabaciones de rigor de un programa de televisión finlandés por la mañana pero, al enterarse de que el encuentro no comenzaba hasta las cinco de la tarde, reaccionó con una catarata de insultos que duraron en todo el camino de regreso al hotel. Horas más tarde, el estadio Helsinki Ice Hall se llenó hasta una cifra que entonces constituía un récord histórico para la liga: 7.420 espectadores, según confirman tanto el comunicado oficial de la Federación Finlandesa de Básquetbol como los testimonios publicados por Koripalloelamaa.
Dennis Rodman llegó al estadio a tres minutos del inicio del partido, entró directamente al vestuario y se puso la camiseta de ToPo con el número 91. El capitán del equipo, Ville Tuominen, recordó aquel momento: “Entré al vestuario, lo vi ahí poniéndose nuestra camiseta, le choqué los cinco y me presenté”. Minutos después, el entrenador Pekka Salminen lo incluyó en el quinteto inicial. “Le dije que era el entrenador y que iba a jugar de titular. No sé si Dennis sabía muy bien dónde estaba ni quién era, pero al menos estaba allí”, admitió.
El partido terminó con una derrota para el nuevo equipo de Rodman, pero el Gusano ofreció momentos de alto voltaje, fiel a su estilo, que hicieron vibrar a los espectadores. Según los registros del Torpan Pojat, el estadounidense disputó 28 minutos, anotó 17 puntos —15 de ellos desde más allá de la línea de tres puntos— y capturó 6 rebotes, con un total de 13 intentos desde el perímetro. Lo llamativo es que el jugador promedió apenas un 23% de efectividad en triples a lo largo de su carrera y en una noche anotó cinco.

Como dato adicional, el triple que igualó y luego adelantó a ToPo en el marcador a mitad del segundo cuarto provocó una ovación generalizada. En el descanso, el periodista Tapio Suominen le preguntó si seguía contemplando volver al básquet profesional. “Si quiero, sí. Si con 44 años puedo rendir así de bien contra estos tipos, estoy haciendo un trabajo del carajo. No he tocado una pelota en cuatro meses, así que creo que he hecho un buen trabajo”, declaró Rodman.
Antes de su salida del recinto, Rodman se arrancó la camiseta ante el público y posó con una estrella amarilla de plástico que repartía el diario Ilta-Sanomat. “Fue divertido. Conseguí una estrella y todo. Lástima que perdimos, pero fue un buen partido. Finlandia fue buena conmigo y seguro que volveré”, dijo ante las cámaras. “Suspiré muy hondo cuando finalmente lo dejé en el aeropuerto. Había demasiadas variables en juego y Dennis fue bastante caótico en algunos momentos. Aunque también fue muy divertido, estaba completamente agotado”, confesó más tarde Valavuori.
Tres años más tarde, el mismo directivo repetiría la operación con Scottie Pippen, otro gran campeón de los Chicago Bulls de la era dorada, quien disputó dos encuentros con ToPo en la Korisliiga frente a Porvoon Tarmo y Honka. Valavuori reconoció que Pippen aportó más en lo deportivo, aunque el impacto mediático de Rodman fue incomparable.










