Las revelaciones del histórico médico de Locomotora Castro sobre su salud: “No puedo creer lo que pasó”

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Walter Quintero, el médico que acompañó a Jorge “Locomotora” Castro durante más de tres décadas, habló en Radio Universidad tras la muerte del excampeón mundial y contó que lo había visto apenas un mes antes del fallecimiento, en un streaming, y que nada hacía prever lo que ocurrió. “No lo puedo creer. Hace cosa de un mes estuvimos en su programa de streaming, y ahí nos estuvimos haciendo bromas y recordando anécdotas y momentos muy buenos que pasamos juntos. Y lo vi muy bien. Es más, el chiste fue: ‘Estás más flaco ahora que cuando peleabas’”, relató el profesional, todavía incrédulo. Ese programa era El Roña y Jony Sin Filtro, el streaming que Castro conducía junto a su amigo Jonathan Di Primio.

El contraste entre ese recuerdo y la realidad es brutal. El histórico pugilista nacido en Caleta Olivia falleció a los 59 años durante la madrugada del miércoles 14 de octubre en el Bingo de Morón, donde se encontraba junto a su hija Quimey y una expareja. El resultado preliminar de la autopsia determinó que sufrió un edema agudo de pulmón consecuente con una falla cardíaca. Castro era diabético e insulinodependiente desde hacía años, y Quintero, que lo conocía como nadie desde lo clínico, puso en palabras lo que el entorno ya sabía: “Él tenía diabetes, era fumador y los controles muchas veces no son frecuentes. Hacía actividad física, pero por ahí salteaba los controles”, admitió el médico. “Me duele el pecho, me duele mucho, hija”, fueron las últimas palabras que Quimey escuchó de su padre antes de que perdiera la conciencia.

Quintero insistió en que el vínculo se mantuvo activo hasta el final. Cuando le preguntaron desde cuándo estuvo con el boxeador, respondió sin dudarlo: “Desde el 94 hasta el día de la fecha, porque lo ví hace cosa de un mes, por eso no puedo creer lo que pasó”. Para él, el streaming compartido semanas atrás fue la última imagen de un Castro vital, bromista, en apariencia saludable. Una imagen que hoy se le vuelve incomprensible.

La relación entre ambos se forjó de manera casual a mediados de los años 90. “Yo lo conocí un poco de casualidad porque estaba como médico de Defensores de Belgrano y nos concentraban en el Hotel Cosmos, en Constitución”, recordó Quintero. En ese hotel se cruzaron por primera vez: “Jorge tuvo un problema en la mano y me pidieron a mí si lo podía ver. Y a partir de ahí tuvimos una excelentísima relación”, detalló.

Postal del último adiós a Locomotora (RS Fotos)

La lealtad que definió 30 años de relación

Aquel vínculo forjado en una concentración de fútbol derivó en una sociedad que se extendería durante tres décadas. “Cuando le llegó su oportunidad de pelear por título del mundo contra Johnson en Tucumán, él me eligió”, relató Quintero. Aquella noche del 12 de agosto de 1994, en el Club Defensores de Villa Luján de San Miguel de Tucumán, Locomotora venció por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson y conquistó el cinturón de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que se encontraba vacante. Fue la primera vez que Quintero ocupó el rincón de un campeón del mundo, y el inicio de una carrera que lo llevaría a trabajar con 15 campeones mundiales en los cinco continentes.

Lo que distinguió la relación fue la lealtad del boxeador en un entorno donde los cambios de equipo son moneda corriente. Quintero lo sintetizó con orgullo: “Castro cambió de pareja, de promotor, de mánager, de preparador físico, de técnico, pero siempre eligió al mismo médico, y esa es una de las cosas que uno valora”.

Meses después de la consagración en Tucumán, el médico vivió desde el rincón una de las hazañas más memorables del boxeo mundial. El 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México, Castro defendió su corona ante el estadounidense John David Jackson en un combate que parecía perdido. Con el rostro desfigurado y heridas en ambos párpados, el argentino estaba al borde de la derrota cuando, en el noveno asalto, conectó una potente izquierda al mentón de su rival que cambió la historia. Jackson cayó tres veces y el árbitro decretó el nocaut técnico. Quintero fue el encargado de suturar al campeón después de la pelea: cinco puntos en un ojo, seis en el otro y dos en la boca.

Una vida que desbordó el ring

Di Primio, quien informó a Infobae sobre los últimos minutos de Castro en el Bingo de Morón, reveló además que el exboxeador tenía entre manos un proyecto con una productora para contar su vida en una serie de Netflix. “Estaba muy contento con ese proyecto porque me dice: ‘Voy a poder contar mi historia en vida’”, contó. La reunión definitiva para avanzar con la producción estaba prevista para esa misma semana.

Castro, con Maradona, con quien cimentó una amistad a partir de su pasión compartida por Boca

Castro construyó una de las carreras más prolíficas del boxeo argentino, con un registro de 144 combates: 130 victorias —90 por nocaut—, 11 derrotas y tres empates. Pero en los últimos años dedicó buena parte de su tiempo a sostener comedores y merenderos en el conurbano bonaerense, una causa que lo apasionaba y que había intentado impulsar con apoyo estatal sin éxito.

La familia resolvió que la despedida fuera íntima. Su pareja, Noe Vigliarolo, escribió en Instagram que ambos planeaban comprometerse ese fin de semana durante un viaje a la costa. Quimey habló públicamente porque su madre estaba “muy mal” y su hermano, “destruido”. Para Quintero, la pérdida tiene una dimensión distinta: no se fue solo un paciente, sino el hombre que durante más de 30 años lo eligió sin dudarlo cada vez que subía al ring. El médico que lo vio bien apenas semanas atrás ahora no puede creer lo que pasó.