Lisandro Martínez reapareció en el Manchester United durante la derrota 3-0 ante Bournemouth en Old Trafford, un resultado que agravó el momento del equipo en la Premier League. El defensor argentino ingresó a los 65 minutos, cuando el conjunto local ya perdía por dos goles. La caída extendió a ocho partidos la racha sin victorias en todas las competencias y dejó al plantel bajo una presión creciente.
La vuelta del argentino se produjo después de dos compromisos en los que no pudo tener continuidad plena. Ante Leeds, se retiró en el segundo tiempo a causa de una molestia. Más tarde, se perdió el duelo de la Liga de Campeones frente a Como 1907, que terminó con una derrota 4-1 para el United. Su regreso ante Bournemouth no modificó una serie de resultados que ya había instalado la preocupación en Old Trafford.
El equipo dirigido por Michael Carrick no consigue un triunfo desde el 4-0 contra Sabah, en el estreno de la fase de grupos de Champions League. Después de aquella presentación, el United perdió frente a Manchester City, Brighton, Atlético de Madrid y Como 1907, además de sufrir la nueva caída contra el Bournemouth. En ese período también igualó ante Fulham, Tottenham y Leeds United, una seguidilla que amplió la crisis deportiva y alimentó las diferencias internas.
La tensión dentro del club se hizo pública a partir de dos cuestionamientos formulados inicialmente por Martínez, quien apuntó a la política de incorporaciones tras la derrota frente al Atlético de Madrid, luego Bruno Fernandes analizó el planteo táctico elegido ante Como 1907. Las observaciones de ambos alcanzaron áreas distintas, aunque coincidieron en un contexto marcado por la falta de resultados y por la ausencia de respuestas dentro de la cancha.
Gary Neville, exlateral del club, consideró que las expresiones de Martínez y Fernandes ofrecen una señal de lo que sucede fuera de la mirada pública. “Siempre he pensado que, cuando un futbolista habla públicamente, lo que escuchamos es probablemente solo un 1% o 2% de lo que realmente se dice de puertas para adentro. Así que uno puede imaginarse lo mal que están las cosas en el interior y lo que está ocurriendo allí”, compartió el analista deportivo en Sky Sports.
El exfutbolista también vinculó los reclamos con las principales figuras de la conducción institucional y deportiva. “Fíjate, en la última semana, Lisandro Martínez y Bruno Fernandes han arremetido duramente contra toda la jerarquía del club. Las tres figuras más importantes en un club de fútbol son los propietarios, el director deportivo y el entrenador. Y, básicamente, han quedado muy mal parados, tras las críticas de los dos jugadores con más peso en el vestuario: un campeón del mundo y el capitán”, sostuvo Neville.
El argentino reclamó una mayor intervención de los responsables de la planificación deportiva para reforzar la competencia entre los futbolistas. “Tengo que controlarme mucho, pero a veces es un reflejo del espejo de cómo está nuestro club en este momento”, afirmó el defensor argentino. Luego profundizó su postura sobre el mercado de pases: “Esperábamos más desde arriba, que traigan más jugadores para competir, porque muchos equipos también han incorporado jugadores”.

El campeón del mundo con Argentina dejó en claro que su planteo no se limitaba a la necesidad de incorporar nuevos nombres. “Espero más, sinceramente. Espero más de todos”, dijo. Cuando le consultaron específicamente por la labor del director deportivo Jason Wilcox, Martínez sostuvo: “Sí, al ciento por ciento. Espero más de nuestro director deportivo. Tengo que ser sincero”. La declaración expuso de forma directa el malestar de uno de los jugadores con mayor peso del vestuario.
La caída ante Como 1907 abrió, a su vez, un debate sobre la estrategia implementada por el cuerpo técnico. Bruno Fernandes explicó que la determinación de no presionar de manera individual permitió que el rival encontrara espacios y se afirmara a través de la posesión. “Es una decisión del cuerpo técnico no presionar hombre a hombre y a veces dejar un poco de espacio a la espalda e intentar recuperar el balón en el primer momento, esperarles, darles el balón”, declaró el mediocampista.
El capitán portugués evitó responsabilizar únicamente a Carrick cuando le preguntaron si la propuesta había sido equivocada. “Eso le corresponde al entrenador y al cuerpo técnico verlo. No me corresponde a mí”, respondió. De todos modos, expresó: “A veces tenemos que ser más valientes en la presión, tratar de asumir el riesgo de llevar esa presión muy arriba y hacer que ellos se sientan incómodos, como ellos nos hicieron sentir a nosotros”.
Carrick respondió a los dichos de su capitán con un mensaje dirigido al rendimiento colectivo. “Lo que importa es la motivación, el propósito y la intensidad del fútbol. Hoy no lo hicimos. No se puede elegir cuándo rendir o no, cuándo darlo todo o no”. La secuencia de derrotas, empates y críticas públicas agravó la posición del entrenador, que llegó al cargo tras la salida de Rúben Amorim y ahora enfrenta un clima cada vez más adverso.
Por su parte, Daily Mail relató que el mandato de Carrick “parece estar agonizando”, en medio de una disidencia creciente dentro del vestuario. El diario inglés mencionó a Julian Nagelsmann, Antonio Conte, Eddie Howe y Kieran McKenna como alternativas, además de Fabian Hürzeler, actual técnico de Brighton y uno de los entrenadores con admiradores en Old Trafford. Su salida exigiría una negociación compleja, ya que firmó un nuevo contrato en junio. El informe añadió que el Manchester United afronta una deuda de 1.000 millones de libras esterlinas y ya acumuló costos por indemnizaciones tras anteriores cambios de entrenadores.










