Lionel Messi y su paso por La Masía volvieron a ser noticia luego de la difusión de tres informes inéditos elaborados por formadores del Barcelona en el otoño de 2000, cuando el rosarino tenía 13 años. El segundo de esos documentos, que recomendó de forma explícita no fichar al jugador por su baja estatura, generó una ola de críticas entre los usuarios de redes sociales que dejaron en evidencia la llamativa evaluación.
El informe en cuestión señaló que, pese a reconocer la calidad técnica de Messi, su estatura de 142 centímetros representaba un obstáculo insalvable para competir en categorías superiores. “Aunque crezca, con 150 centímetros será muy complicado jugar en cadete preferente”, consignó el formador, que remató su conclusión con la frase en catalán “creo que no se ha de fitxar” (creo que no se debe fichar).
Tras la difusión del documento, los comentarios en redes sociales apuntaron contra el criterio empleado para evaluar al jugador en ese momento. “Los auguradores de alturas y pesos son nefastos. Tiene 12 años el pibe. ¿Cómo te vas a jugar a decir que va a medir 1,50 y no va a poder competir en cadetes? Es una vergüenza total ese comentario. ¿Con qué cara un ojeador no prioriza el talento simplemente? No tenía 15 años”, escribió un usuario.

Otros mensajes fueron más breves pero igual de contundentes. “El segundo está loco”, lanzó otro usuario en referencia al formador que firmó el informe desfavorable. “A este que lo echen”, sumó un tercero. Una publicación adicional cuestionó de manera directa el criterio del evaluador: “No podés ver a Leo y concluir eso. ¿Quién te dio ese laburo?”.
Las reacciones contrastaron con el tono de los otros dos informes difundidos por el periodista francés Florent Torchut, autor de la biografía “Rey Leo”. El primero de los documentos había destacado la madurez técnica de Messi pese a su corta edad. “Por su edad, es un jugador técnicamente muy completo. Destaca sobre sus compañeros: visión de juego, ágil, listo, muy buen dribling y gran disparo. Muy bueno en el área”, escribió en su conclusión manuscrita. El informe señaló como única objeción la limitación física de Messi: “Su único punto débil es su estatura y falta de físico”. El texto original, redactado en catalán, cierra con la frase “gran jugador”.
Por su parte, el tercero lo comparó directamente con Diego Maradona: “Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución”, consignó ese formador en su conclusión manuscrita.
El fichaje de Messi por el Barcelona tuvo un proceso largo y atravesado por las dudas que generaba su reducida estatura. El jugador había llegado a Barcelona junto a su padre, Jorge, procedente de Rosario, luego de que el agente Josep María Minguella los pusiera en contacto con el club tras una frustrada prueba en River Plate. La familia llevaba 15 días en la ciudad catalana sin una definición sobre su futuro, mientras Messi entrenaba en las categorías inferiores observado por técnicos como Rodolfo Borell y Joaquín Rifé, quienes notaron su calidad pese a su aspecto físico. Sus propios compañeros, entre ellos Cesc Fábregas, recordaron que al principio lo subestimaron por su tamaño, hasta que lo vieron jugar.
El caso llegó a manos de Carles Rexach, secretario técnico y mano derecha del presidente Joan Gaspart, que se encontraba en Sídney cuando le encargaron a sus colaboradores que evaluaran al juvenil. A su regreso, pidió verlo en un partido contra rivales de mayor edad. El encuentro se disputó un lunes en una cancha junto al Camp Nou. Rexach llegó tarde, demorado en una comida, y solo presenció unos minutos de juego, en los que Messi anotó el único gol de su equipo. “Este chico se ficha solo, no me necesitaban”, le espetó el secretario técnico a los demás entrenadores antes de retirarse.
Pese a esa definición informal, el fichaje se demoró dos meses más por dudas internas sobre la inversión en un menor extranjero y su reducida estatura. El 14 de diciembre, durante un partido de tenis, Minguella presionó a Rexach para formalizar el compromiso. Sin papel disponible, el dirigente escribió en una servilleta de bar el compromiso de fichar a Messi “bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra”. El documento fue protocolizado ante notario por Horacio Gaggioli. Finalmente, el 2 de octubre de 2000 el Barcelona decidió fichar al entonces niño de 13 años.










