
La búsqueda de Raúl Moyano en el cerro Ñuñorco, en el sur de Tafí del Valle, llega a 17 días sin que los rescatistas hayan encontrado indicios de su paradero. Los operativos están centrados ahora en el sector norte de la montaña, donde una serie de quebradas de difícil acceso aún no han podido ser inspeccionadas en su totalidad.
El docente jubilado de 59 años fue visto por última vez el 12 de octubre, cuando emprendió una caminata en solitario hacia la cumbre. Según la reconstrucción de los hechos, habría alcanzado el punto más alto alrededor de las 15 y comenzado el descenso cerca de las 17.45. Desde entonces, las comunicaciones se cortaron y no volvió a dar señales de vida.
Mariano Domínguez, director general de Fuerzas Especiales de Tucumán, explicó que las condiciones climáticas representan el principal obstáculo para avanzar con los rastrillajes. Las lluvias persistentes y las nubes que cubren el cerro reducen la visibilidad a apenas entre tres y cinco metros en algunos sectores. “Es una zona bastante amplia y hay que hacer un trabajo minucioso en distintos lugares para tratar de dar con Moyano”, señaló en declaraciones a LG Play.
Uno de los sectores pendientes de revisión es precisamente la zona norte del Ñuñorco. Allí, los rescatistas deberán inspeccionar distintas quebradas mediante maniobras de descenso con cuerdas y técnicas de rapel, un procedimiento que requiere condiciones adecuadas para trabajar con seguridad. Hasta el momento, los equipos realizaron rastrillajes a pie y a caballo por quebradas, senderos y filos de montaña, con avances de entre cuatro y cinco kilómetros desde distintos puntos de acceso, incluidos el monumento al Indio y la zona del aluvión. También se recorrió el sector de la cumbre, aunque sin resultados concretos.

Un dato que permitió redefinir parte del despliegue fue el registro de una señal del teléfono celular de Moyano: una antena ubicada en Los Sarmientos detectó actividad del dispositivo 48 horas después de la desaparición, lo que llevó a las autoridades a reforzar la búsqueda en los sectores sur y sureste del cerro.
Durante los 17 días que lleva el operativo, solo hubo dos días y medio con condiciones que permitieron utilizar el helicóptero y los drones. El resto del tiempo, los equipos debieron concentrarse en los recorridos terrestres. Domínguez fue directo al respecto: “Hay lugares que son realmente inhóspitos. Si el clima no lo permite, no se puede avanzar porque la visibilidad es escasa”.
Un campamento avanzado fue instalado cerca de la cumbre, a unos 3.100 metros sobre el nivel del mar, con el objetivo de reducir los tiempos de traslado y organizar las recorridas de acuerdo con el pronóstico de cada jornada. La expectativa de los equipos estaba puesta en una posible mejora del tiempo para el viernes y el sábado, que permitiría extender las horas de trabajo y aprovechar los recursos aéreos.
En las tareas participan efectivos de las Fuerzas Especiales, personal de la Unidad Regional Oeste, operadores de drones, enduristas y rescatistas de distintas áreas. Al operativo se incorporaron también especialistas en rescate de montaña de la Policía de Mendoza y efectivos de Gendarmería Nacional, además de personal de Defensa Civil. En total, más de 100 personas integran el dispositivo.

La coordinación de los procedimientos cuenta con la colaboración de Hernán Parajón, presidente de la Fundación Cumbres Andinas y especialista en búsqueda y rescate. Según Domínguez, 12 efectivos de las Fuerzas Especiales y personal de Defensa Civil ascendían hacia la base instalada en la cumbre, mientras que los equipos de Mendoza y Gendarmería se incorporarían para ampliar los rastrillajes durante las jornadas siguientes, con previsión de permanecer en la zona hasta el domingo o el lunes.
Mientras el operativo continúa, los equipos trabajan con varias hipótesis sobre lo ocurrido. Una de las posibilidades es que Moyano se haya desorientado por las condiciones climáticas y haya buscado refugio en algún lugar de la montaña. Domínguez sostuvo que los rescatistas mantienen la esperanza de encontrarlo en una cueva o en un refugio natural. También se contempla la posibilidad de que haya sufrido una descompensación o un accidente que le impidiera continuar caminando. Sin embargo, hasta el momento no se encontraron rastros ni indicios que permitan confirmar alguna de esas hipótesis.
La Fiscalía de Monteros, a cargo del doctor Salas, sigue el caso de cerca. Domínguez aseguró que la búsqueda continuará hasta que se hayan inspeccionado las áreas previstas y la Fiscalía disponga lo contrario.










