
Laura Alfonso, una abogada del barrio porteño de Palermo, denunció este viernes la desaparición de su marido, Daniel Alejandro Armesto, un cirujano cardiovascular de 68 años que se fue de su casa en las últimas horas tras dejar una misteriosa nota. En el escrito, el hombre
La policía de la Ciudad de Buenos Aires desplegó una intensa búsqueda en las últimas horas para dar con Daniel Alejandro Armesto, un cirujano cardiovascular de 68 años que despareció este viernes de su casa ubicada en el barrio porteño de Palermo.
La denuncia por su paradero la realizó su esposa Laura Alfonso, quien aportó a las autoridades un dato clave para orientar el operativo hacia la ciudad de Mar del Plata: dijo que el hombre habría dejado una carta de despedida donde decía que había sido muy feliz y que su destino final era el mar.
En diálogo con Infobae, la mujer contó que encontró ese escrito a las 13:30 del viernes, cuando revisó el cajón de la mesa de luz de Armesto, cirujano cardiovascular en el Sanatorio Mater Dei, instructor de cirujanos y docente de la Universidad del Hospital Italiano.

La mujer relató a este medio cómo fue el último tramo que vio a su marido durante su rutina habitual. “Se fue a trabajar ayer poco antes de las 8, nos teníamos que encontrar a las 10:30 y no apareció. Los whatsapp tenían una sola línea y pensé que le habían robado el celular o bien que estaba en quirófano”, infirió.
Pero el tiempo pasaba y nada sabía de él, solo que los mensajes no le llegaban, tenía el teléfono apagado. Hasta que el hallazgo de la carta la dejó paralizada y no encuentra motivo alguno para esto. “Tenemos un buen nivel de vida, no tiene deudas y él está muy saludable, entrena, es alegre, divertido, ni sus amigos ni yo veíamos nada diferente en él para que tome tan drástica decisión”, explicó a Infobae con la voz entrecortada.

Laura también dio detalles sobre el vínculo de su marido con el mar y por qué interpretó la nota como una pista concreta. “Él ama el mar, es su lugar en el mundo, somos fanáticos del sol, estamos fascinados con Aruba, el lugar predilecto de los dos. Y siempre me decía que le gustaba no sentir que hacía pie en el mar, le fascina”, agregó.
Antes de confirmar el posible destino, la mujer evaluó otra hipótesis ligada a su historia familiar. “Su lugar en el mundo es Uruguay, veraneó de chiquito, se casó y enviudó de su primera esposa. Por eso en un comienzo pensé que se había ido a Uruguay, pero no”.
“Encontré la carta a las 13:30 y a las 14 lo llamé a Horacio Giménez, jefe de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, quien puso a toda la Policía de la Ciudad a disposición para encontrar a mi marido”, agregó desesperada.
Tras la denuncia, el seguimiento de cámaras y el testimonio de un chofer orientaron el recorrido hacia la zona de Retiro. “Revisaron las cámaras y lo ven tomar un taxi en avenida Libertador y Buschiazzo, cerca de casa, en la calle Seguí al 4500, y lo dan que se bajó en Retiro a las 13:35. Fueron a buscar al taxista que lo llevó y le dijo que no vio nada raro en él, sí que viajó callado hasta la terminal de micros de Retiro”.
De acuerdo con esa reconstrucción, Armesto tomó un micro de la empresa Cóndor a las 8:45 y llegó a Mar del Plata a las 13:35, el mismo horario en que su esposa, a más de 400 km, encontró la carta.

La coordinación policial se activó durante la madrugada para ampliar el rastrillaje fuera de la Ciudad de Buenos Aires. “A las dos y media de la mañana la Policía de la Ciudad viajó a Mar del Plata, y a las 9:30 empezaron a contactarse con las autoridades de allá. Las cámaras de Mar del Plata aún no se habían visto, lo último que sabemos es que llegó allá pasado el mediodía y nada más”.
Laura sostuvo que no había indicios previos de una crisis y negó consumos problemáticos o tratamientos que pudieran explicar el episodio. “No toma medicación psiquiátrica y no tiene problema de adicciones”, sostuvo.
También aportó datos recientes sobre su estado físico y los últimos intercambios con su círculo cercano. “Los amigos están igual que yo, no entienden nada, hasta el miércoles a la noche se mensajeó con uno. Se operó de la hernia y la vista se siente un pibe de 20 años”, le dijo a uno de ellos.
Según la mujer, incluso habían organizado actividades a corto plazo. “No dejó nada pendiente, solo que planeamos un viaje a San Pablo porque tenemos un casamiento el 19 de septiembre y el 22 nos íbamos a ir Río de Janeiro hasta el 27. Este fin de semana íbamos a sacar los pasajes”, cerró.










