
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires oficializó la autorización para realizar pruebas piloto de vehículos autónomos en la vía pública, según confirmó el ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua. La medida permite que empresas y universidades presenten proyectos para ensayar tanto autos sin conductor humano como robots terrestres, conocidos como drones terrestres, bajo estricta supervisión del gobierno porteño.
El anuncio se produce tras la firma de una resolución que establece los estándares técnicos y legales para estos ensayos. Bereciartua explicó que la regulación toma como referencia experiencias de otras ciudades en el mundo y que, a partir de ahora, cualquier propuesta de prueba requerirá aprobación específica de la administración local, que definirá zonas, horarios y condiciones de circulación.
Hasta el momento, no se realizaron ensayos en el tránsito real de la Ciudad de Buenos Aires, aunque existen antecedentes de vehículos autónomos desarrollados por universidades y empresas en Argentina.

Con relación a la normativa, Bereciartua precisó que la autorización corresponde al nivel internacional SAE 4, que contempla la circulación de vehículos autónomos sin supervisión de un conductor a bordo, pero bajo monitoreo remoto y solo en los lugares y horarios definidos por el gobierno de la ciudad. “No es necesario que vaya una persona dentro del vehículo, pero sí que la supervisión se realice desde afuera, según las reglas que fija el gobierno”, sostuvo el ministro. Y recalcó que la prioridad será la seguridad de terceros, con especial atención a menores de edad, personas mayores y personas con movilidad reducida.
El ministro aclaró que las pruebas piloto incluyen la exigencia de seguros específicos y protocolos de responsabilidad civil, teniendo en cuenta precedentes internacionales de siniestros con autos sin conductor. “Lo que hemos habilitado son pruebas piloto supervisadas por el gobierno de la ciudad. Esto tiene niveles y lo vamos a hacer en etapas, con foco en la seguridad y el cumplimiento de las normas”, detalló Bereciartua.
El tránsito y sus problemáticas
El ministro admitió que el tránsito porteño presenta desafíos particulares por el alto nivel de desorden y la baja adhesión a las normas de tránsito, factores que inciden en la implementación de nuevas tecnologías. “La ciudad es grande y en los centros de los principales barrios se observa lo que describís: conductores que no respetan carriles, peatones y ciclistas fuera de las reglas, autos en doble fila durante largos ratos”, describió Bereciartua.
El funcionario señaló que parte de la problemática radica en la estructura metropolitana: la falta de opciones eficientes de transporte público provoca que un gran número de automóviles ingrese diariamente a la ciudad, lo que genera una carga de tránsito superior a la de otras capitales que cuentan con sistemas ferroviarios más integrados.

En ese contexto, el gobierno porteño lanzó campañas para ordenar el espacio público, como la eliminación de más de quinientos espacios de estacionamiento para discapacitados otorgados de forma irregular y la utilización de tecnología para controlar la doble fila, con más de veintiún mil procedimientos realizados en los últimos meses.
Por último, el funcionario remarcó que la flexibilización social durante la pandemia redujo el cumplimiento de las normas en el espacio público, fenómeno que el gobierno busca revertir con campañas y operativos. “Las estadísticas muestran que todos cumplíamos más las normas antes de la pandemia que ahora. Nos está costando volver a los mismos niveles de cumplimiento”, concluyó el titular de Infraestructura y Movilidad.










