La Matanza atraviesa una ola de asesinatos como pocas veces en su historia reciente: hubo 20 casos en las últimas cinco semanas, de acuerdo a fuentes oficiales. Ya supera a Rosario, que, según el gobierno santafesino, tuvo solo nueve homicidios entre julio y agosto últimos. Alan Gabriel Casco, alias “Gabi Gol”, detenido por la DDI de la jurisdicción tras una causa llevada adelante por el fiscal Adrián Arribas, choca de lleno en esta historia.
La Justicia le atribuye el asesinato de Daniel Omar Giménez, de 30 años, muerto a tiros en el cruce de Andonaegui y Juan B. Justo, González Catán, el 16 de julio pasado. Casco, de 23 años, cayó en la esquina de Castilla y Scarlatti. Le encontraron su arma fetiche, una pistola Glock calibre 9×19,, con diez balas en el cargador, y una empuñadura modificada, un “tuneo” a medido.
Según la investigación, “Gabi Gol” y Giménez tenían un problema barrial de larga data. Fastidiado, Casco tomó su arma aquella noche y le disparó a su vecino en plena calle. Sus amigos lo trasladaron al Hospital Simplemente Evita, donde murió. Para los investigadores, las chances de que la Glock incautada sea el arma del crimen son altísimas.

Casco dio pelea antes de caer. Dos hombres de la DDI forcejearon con él; en medio del caos, “Gabi Gol” intentó tomar su arma. Terminó herido; le vendaron la cabeza antes de entrar a su celda. Hoy viernes, enfrentó al fiscal Arribas para su indagatoria, que ocurrió en la sede de la UFI de Homicidios. La pistola Glock fue enviada a un laboratorio policial para el cotejo balístico.
Si la Glock es, o no, el arma del crimen, es un dato que será esclarecido en el correr de los días. La pericia podría vincularlo a otros hechos: se sospecha que habría cometido otras agresiones armadas en la zona. Por otro lado, los investigadores recibieron testimonios que dieron más detalles sobre el asesinato de Giménez.
El odio de Casco, si es que la versión es cierta, de verdad era profundo. Giménez, la víctima, lo habría delatado. La declaración de Giménez, aseguran fuentes policiales, ocurrió en una causa narco por la que Casco terminó preso dos años.

El rastro de datos que llevó a “Gabi Gol” también es una historia interesante. Como ocurre con tantos otros prófugos en la actualidad, prescindir del dinero en efectivo fue lo que le selló la suerte.
Todos los martes, de 20 a 22, una billetera virtual vinculada a una línea telefónica ligada a Casco realizaba transferencias. El receptor del dinero era siempre el mismo. Se descubrió que era el dueño de un kiosco de González Catán, donde Casco hacía compras, ubicado frente a una cancha de fútbol. Entonces, la DDI de La Matanza siguió el patrón, y fue por él.









