
Una joven de 20 años embarazada de siete meses tuvo que ser internada de urgencia en el Hospital Mario Larrain de Berisso luego de que denunciara haber sufrido una agresión física por parte de su ex pareja. El caso activó actuaciones judiciales y medidas de protección mientras se investigan las circunstancias en las que ocurrió el hecho. Hasta el momento, el acusado no fue detenido.
El episodio fue detectado cuando el hospital notificó a la Comisaría de la Mujer y la Familia de Berisso sobre el ingreso de la paciente con lesiones compatibles con violencia de género. Según se informó, la víctima llegó por sus propios medios y fue internada debido a su avanzado estado de gestación, bajo monitoreo médico permanente.
A partir de esto, una agente policial acudió al centro de salud para tomar declaración a la víctima. De acuerdo con el relato incorporado al expediente, la joven indicó que su ex pareja, un hombre de 21 años, se presentó en su domicilio, la agredió físicamente y causó destrozos en distintas áreas de la vivienda.
De acuerdo con los detalles a los que tuvo acceso el medio platense 0221, la denunciante sostuvo que el acusado se llevó su teléfono celular antes de retirarse del domicilio. Por este motivo, la víctima solicitó medidas de protección para resguardar su seguridad y evitar nuevos episodios de violencia, solicitud que fue elevada a las autoridades correspondientes.

Mientras que los investigadores trabajan en la recolección de pruebas y en el análisis de las circunstancias para esclarecer cómo ocurrió el episodio, los profesionales de la salud decidieron mantener a la joven internada para vigilar tanto su evolución como la del bebé, en función del riesgo asociado a la agresión sufrida.
Una mujer denunció que su ex pareja abusó sexualmente de ella frente a su hija
Una mujer de Berisso denunció haber sido abusada sexualmente por su ex pareja en la madrugada del 29 de marzo. Según el relato presentado ante la Comisaría de la Mujer, el hombre, de 34 años, habría ingresado a la vivienda sin autorización y perpetrado el ataque mientras la hija de ambos, de tres años, se encontraba presente.
La denunciante explicó que no pudo formalizar la denuncia inmediatamente debido a su temor por posibles represalias contra ella o su hija. En su testimonio, sostuvo que el acusado la había amenazado reiteradas veces para impedirle acudir a la justicia o solicitar ayuda. Tras el hecho, la mujer buscó apoyo en su familia antes de presentarse ante las autoridades.

De acuerdo con el expediente judicial, existen antecedentes de violencia en la relación; el más reciente de ellos se trataría de un episodio ocurrido en diciembre de 2025. En esa oportunidad, la víctima fue amenazada e insultada delante de sus hijos.
De la misma manera, la denunciante logró aportar pruebas como capturas de mensajes y testimonios de allegados que presenciaron situaciones conflictivas de la pareja. A raíz de esto, la justicia pudo identificar un patrón de conductas intimidatorias y violentas por parte del acusado.
En la denuncia, la mujer también aseguró haber sufrido maltratos físicos, psicológicos y sexuales durante la convivencia. A la vez que detalló que su hija fue testigo de varios episodios de violencia dentro del hogar, recurrió a consultas médicas por dolores y lesiones que relacionó con las agresiones sufridas.
En Argentina, los hechos de abuso sexual pueden encuadrarse bajo distintas figuras penales según su gravedad. El abuso sexual simple contempla penas de seis meses a cuatro años de prisión, mientras que en casos agravados la condena puede superar los 20 años. Para avanzar con el proceso judicial, suelen requerirse pruebas médicas, psicológicas y testimonios directos.









