Femicidio en Villa Devoto: determinaron que los hijos no están aptos para declarar y el juez va tras la pista psicológica

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Romina Calvo, la víctima, y la cuadra de la calle Pedro Morán donde ocurrió el hecho

Este martes por la mañana, el juez Darío Bonanno, encargado de esclarecer el femicidio de Romina Calvo en Villa Devoto, aguardaba información esencial para el avance del expediente. El magistrado mantendría un diálogo con psicólogos del Consejo de Menores del Gobierno de la Ciudad, que contienen a los hijos de Calvo y su asesino, el carnicero Walter Verón, particularmente, a los dos hijos mayores de la pareja, de 21 y 23 años. Uno de ellos, el de 21, fue un testigo presencial del crimen, tal como su hermana menor, de apenas 8 años, que estaba en la habitación cuando su padre mató a su madre.

Los psicólogos debían confirmar al juez si ambos jóvenes están aptos o no para enfrentar una declaración testimonial.

Sebastián, el mayor de ellos, concedió una entrevista periodística a El Diario de Mariana, donde negó episodios de violencia física en la casa, pero una declaración en Tribunales es otra cosa.

Poco después de las 10 AM, los especialistas oficiales confirmaron que ambos jóvenes no se encuentran, por el momento, en condiciones de declarar, según confirmaron fuentes del caso a Infobae.

CARTA FEMICIDA DE DEVOTO

El juez busca no acelerar estos testimonios, de alta sensibilidad.

Surge, entonces, una pregunta obvia: ¿qué sentido tiene que declaren los chicos, cuando se trata de un caso casi cerrado? La respuesta es simple: el juez Bonanno busca confirmar o descartar la emoción violenta del asesino, algo que lo beneficiaría como atenuante ante un posible juicio.

Los artículos 40 y 41 del Código Penal obligan al juez a considerar los atenuantes de un hecho. La emoción violenta es uno de ellos.

La preocupación viene, precisamente, por el dato que aportó la autopsia. El cuerpo de Calvo tenía 56 puñaladas, infligidas en un marco de pocos minutos.

Verón continúa internado en grave estado en el Hospital Vélez Sarsfield, asistido por un respirador, luego de que intentó quitarse la vida cortándose el cuello y una muñeca con su propio cuchillo. Sus chances de recuperarse son escasas. Sin embargo, el juez busca estar preparado ante una posible recuperación.

Los testimonios de ambos chicos podrán brindar un cuadro completo, tanto objetivo como subjetivo, con el grado de violencia intrafamiliar y el estado emocional del acusado en los días en torno al crimen, aseveran fuentes del caso a Infobae. Bonanno, por lo pronto, no tiene indicios de atención psiquiátrica previa con respecto a Verón.

Si se prueba un caso de emoción violenta, entonces, la posible pena por el femicidio se vería reducida. El artículo 81, inciso C, castiga con tres a seis años de cárcel a “al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable”.

De todas formas, la chance de que Bonanno dictamine una emoción violenta en el caso parece sumamente difícil: Verón ya había sido condenado en La Matanza por agredir a su pareja, un antecedente de violencia de género probado, clave para una imputación de femicidio.

Verónica Asad, más conocida como “Pitty La Numeróloga”, para quien la víctima trabajaba y mencionada por el asesino en una carta que dejó en la escena, no será citada por lo pronto como testigo en el expediente por el crimen. Sin embargo, dada una denuncia previa en su contra por estafa-que fue archivada en el Juzgado N°32 en mayo último- el juez Bonanno investigará la posibilidad de un posible segundo delito. El magistrado, por lo pronto, se encuentra concentrado en el esclarecimiento del femicidio de Calvo, con pericias a los celulares en curso y otras tareas encargadas a la División Homicidios de la Policía de la Ciudad.