Juicio a “Pity” Álvarez: con el músico un poco más lúcido, los primeros testigos reconstruyeron la noche del crimen

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“Estuve triste, pero ahora no”. La frase la dijo Cristian “Pity” Álvarez pasadas las 15, cuando abandonó el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) N° 29 al término de la segunda audiencia del juicio en su contra. Fue una respuesta breve, casi al pasar, ante la pregunta de una cronista; pero sintetizó el cambio que mostró durante toda la jornada. Es que, a diferencia del lunes, cuando pasó buena parte de la audiencia dormido y su defensa volvió a insistir con que no estaba en condiciones de afrontar el debate, este martes se lo vio un poco más lúcido.

Tras su ingreso a la sala, el músico posó para las fotos levantando el pulgar, se quitó los anteojos oscuros y dejó ver un rostro semimaquillado. También llamaron la atención los guantes con luces y la remera roja que llevaba debajo de su campera, con la inscripción “La gente manda”, la misma frase que utilizó en su reciente entrevista con Rolling Stone para presentar el proyecto con el que planea volver a recorrer el país y tocar, según dijo, “en el lugar que elija la gente”.

Durante la audiencia el ex líder de Viejas Locas e Intoxicados siguió las declaraciones de los primeros testigos garabateando con una birome en una hoja y, tras un cuarto intermedio, cuando el presidente del TOC N°29, Gustavo Goerner, le preguntó si estaba en condiciones de continuar, respondió: “Estoy cansado, pero sigamos”.

El único momento en que se mostró desganado fue durante la declaración por Zoom de su ex pareja, Agustina Inbernoz. Según pudo saber Infobae, casi una hora después del inicio de ese testimonio “Pity” comenzó a quedarse dormido y lo escoltaron hasta el baño para que se refrescara la cara antes de regresar a la sala.

En ese traslado el músico se cruzó con la familia de Cristian Díaz, que eligió darle la espalda. Jacqueline, hija de la víctima, y Marita, hermana de “El Gringo”, volvieron a cuestionar su actitud y sostuvieron que utiliza su vestimenta para enviar mensajes durante el juicio. Recordaron que en la primera audiencia llevó una remera con la frase “Y si esperás vas a entender” y que ese mismo día, al ingresar a los tribunales, dijo: “Que Dios reparta suerte”.

La vigilia de las fanáticas que hoy llevaron una bandera.

¿Qué declararon los testigos?

Durante más de cuatro horas, los magistrados Juan María Ramos Padilla, Gustavo Rodolfo Goerner y Hugo Daniel Navarro escucharon a los primeros cuatro testigos del juicio, quienes comenzaron a reconstruir la madrugada del 12 de julio de 2018 desde distintas perspectivas.

La primera en declarar fue Verónica Román, madre de la segunda hija de Cristian Díaz. La mujer describió el impacto que el crimen tuvo en la adolescente, que tenía ocho años cuando mataron a su padre, y reclamó una condena para el músico. “No veo que haya un arrepentimiento de lo que hizo. Es como que no le importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, también puede ir preso”, dijo.

Luego fue el turno de Alejandro Marcelo Pedroso, un vecino del barrio Samoré que aseguró haber escuchado los disparos desde su departamento. Contó que, al asomarse a la ventana, vio el cuerpo de Díaz tendido sobre la vereda y escuchó a la joven que acompañaba a “Pity” gritar: “¿Qué hiciste, Cristian?”. También recordó haber visto al músico alejarse en auto y afirmó que, hasta entonces, era un vecino más del barrio. “Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso”, declaró.

Verónica Román, con polera roja, minutos antes de declarar (RS Fotos)

La tercera testigo fue Agustina Inbernoz, quien declaró por Zoom desde Estados Unidos. La joven, que en ese momento era pareja de “Pity” Álvarez, solicitó no ver al músico durante su testimonio. A pedido de la joven, los medios tampoco pudieron estar presentes en la sala. Según pudo saber este medio, la chica contó que fue Cristian Díaz quien encaró a Álvarez y comenzó a provocarlo en busca de una pelea. Sin embargo, aclaró que cuando escuchó las detonaciones se dio vuelta y, por ese motivo, no vio el momento en que se efectuaron los disparos.

Inbernoz también admitió que, mientras escapaban del lugar, arrojó el arma homicida a una alcantarilla de la autopista Dellepiane por pedido de “Pity”. Luego confirmó que ambos se dirigieron a Pinar de Rocha, aunque dijo no recordar cuánto tiempo transcurrió entre el crimen y la llegada al boliche.

El cierre de la jornada quedó en manos de Raúl Alberto Prieto Inbernoz, amigo de “Pity” y padrastro de Agustina. El hombre contó que el músico llegó al boliche y le dijo “Maté a un chabón”, aunque admitió que en ese momento creyó que se trataba de una broma.

También reprodujo el relato que le hizo su hijastra sobre la pelea previa al homicidio: según dijo, Díaz habría hostigado durante varios minutos a Álvarez con insultos, escupitajos, empujones y frases como “Pegame un tiro si tenés huevos” y “Yo soy el más poronga del barrio”.

Cierre de la segunda jornada

Pasadas las 15.20, la segunda audiencia llegó a su fin. Con dificultad para caminar por las secuelas de una operación de cadera, “Pity” abandonó el tribunal acompañado por su hermana, Silvina; dos primos; su mánager, Santiago Ríos y su ex abogado, Sebastián Queijeiro. Antes de subir al auto rojo que lo esperaba sobre la calle Paraguay al 1500, una cronista le preguntó cómo se sentía. “Estuve triste, pero ahora no”, respondió sin detenerse. Luego cerró la puerta y se fue.

El debate continuará este viernes 14 a las 10, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 escuche, entre otras personas, a Carlos Ulises Stiempcich, el amigo de Cristian Díaz que este martes no pudo declarar por una urgencia odontológica. Su testimonio será uno de los más importantes para reconstruir cómo comenzó el enfrentamiento que terminó con la muerte de “El Gringo”.