
Cábalas, promesas y rezos. El argentino vive intensamente la previa al último partido del Mundial 2026, donde la selección tendrá la chance de coronarse como bicampeona mundial. Y Lionel Messi, la oportunidad de disputar su tercera final.

En ese sentido, una multitud de argentinos asistió a la tradicional misa del mediodía en la Basílica de Santa María Maggiore, en Roma, pocas horas antes del partido decisivo entre Argentina y España por la Copa Mundial 2026 de fútbol. El evento reunió a fieles y simpatizantes, que viajaron a la ciudad para pedir por la selección nacional.

La ceremonia se realizó en el horario habitual en uno de los templos más emblemáticos de Roma y sitio de referencia para la comunidad católica argentina. La misa tuvo un marcado acento argentino, dado el contexto deportivo y la proximidad del partido. Es así que pudieron verse camisetas albicelestes con el dorsal de Lionel Messi o las casacas históricas de Diego Armando Maradona, en su etapa en el Napoli de Italia.

Terminada la celebración, se permitió el acceso a la zona donde se encuentra la tumba de Francisco, de quien se cumplió en abril un año desde su muerte.

De esta forma, Santa María Maggiore, una de las cuatro Basílicas Papales de Roma, se convirtió en una de las sedes con mayor concentración de argentinos en la ciudad durante este fin de semana, en el marco del partido de fútbol más importante del año, y que mantiene en vilo a millones de personas.

El MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey espera por el épico e histórico enfrentamiento entre Argentina y España. La Albiceleste buscará lograr el bicampeonato mundial y su cuarta estrella, de la mano de Lionel Messi, que disputará su tercera final. En tanto, La Roja querrá bordar su segunda estrella, con Lamine Yamal como jugador insignia.
El papa Francisco, que falleció el 21 de abril de 2025 a los 88 años, eligió ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, apartándose de la tradición que ubicaba a los pontífices en las Grutas Vaticanas bajo la Basílica de San Pedro. Esta decisión reflejó la profunda conexión espiritual del pontífice argentino con el santuario mariano, al que acudía antes y después de cada viaje apostólico para rezar y agradecer la protección de la Virgen María, venerada allí como “Salus Populi Romani”.
En su testamento, Francisco expresó el deseo de que su “último viaje terrenal” terminara en este templo, donde oró en más de 115 ocasiones durante su pontificado. Para ello, eligió un sepulcro sencillo, ubicado detrás de la escultura de la Reina de la Paz, en línea con su estilo austero. La basílica, además de su valor espiritual, guarda los restos de otros siete papas y figuras históricas, consolidando así el legado de Francisco como un líder que desafió las normas establecidas y mantuvo un fuerte vínculo con la tradición mariana y jesuítica.










