Mariela, docente argentina que emigró a Italia a los 50 años: “Los sueldos están entre 1.200 y 1.600 euros y los alquileres en 700”

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Mariela emigró de Córdoba a Italia a los 50 años para reunirse con sus tres hijos instalados en Europa (Captura/YouTube)

A los 50 años, Mariela dejó Córdoba y emigró a Italia para reunirse con sus tres hijos. La decisión la llevó a atravesar seis meses de trámites de ciudadanía, adaptarse al idioma y buscar empleo entre Calabria y Rávena.

Su relato fue recogido por el canal de YouTube – Camino Ideal, donde describió el cambio personal y económico que implicó obtener la ciudadanía e incorporarse al mercado laboral italiano.

De la función pública en Córdoba al sueño familiar en Europa

Antes de viajar, Mariela acumulaba una trayectoria de diez años como docente de primaria, experiencia en el nivel secundario y tareas de formación en un profesorado de inglés. En el último período previo a su partida, se desempeñaba como asesora pedagógica en el Ministerio de Educación de Córdoba, en el departamento Totoral.

En 2022, viajó con el padre de sus hijos a San Lúcido, una localidad de Calabria de alrededor de 6.000 habitantes, para visitarlos después de que Lucas, Juani y Agustina se instalaran allí. Ese primer contacto con Europa, según contó, le despertó el deseo de reconstruir la historia migratoria de su familia.

Tras regresar a Argentina para ordenar su mudanza, volvió a San Lúcido el 14 de noviembre para iniciar el trámite de ciudadanía y radicarse en Italia. “Yo no voy a ser esa mamá que se quedó sin ver a mis hijos”, afirmó durante la entrevista.

La docente argentina inició su trámite de ciudadanía italiana en San Lúcido, Calabria, sin contratar gestores (Captura/YouTube)

Seis meses de espera y la ciudadanía sin gestores

Mariela realizó el trámite de ciudadanía italiana por su cuenta, sin contratar un gestor. Para resolver dudas administrativas, recurrió a contactos de sus hijos y a grupos de WhatsApp de argentinos que vivían en el pueblo. En ese momento, estimó que había cerca de 500 compatriotas en una localidad de unos 6.000 residentes.

El procedimiento se extendió durante seis meses. Mientras aguardaba la resolución, vivía sola y se sostenía con los ahorros que había llevado desde Argentina. Pagaba 300 euros (USD 344) de alquiler y unos 70 euros (USD 80) mensuales por luz y gas, según su testimonio.

La espera coincidió con el invierno y con una redefinición de su vida cotidiana. “Uno tiene una manera de hablar, de expresarse, de relacionarse. Al venir acá dejas de ser todo eso”, explicó. La red de argentinos e italianos que conoció en el lugar fue un apoyo durante ese período.

El traslado al norte: aprendizaje del idioma y el trabajo en el consultorio

Una vez obtenida la ciudadanía, se trasladó a Rávena, en el norte de Italia. Allí, dijo, percibió una dinámica social distinta a la de Calabria y comprendió que el dominio del italiano era indispensable para buscar empleo e integrarse en la vida diaria.

Tomó clases de idioma en un centro cultural y consiguió una oportunidad laboral a través del passaparola, la recomendación de conocidos. Su antecedente de tres años de estudios de odontología en Rosario, carrera que había dejado al mudarse al norte de Córdoba, le abrió una puerta en un consultorio odontológico.

El puesto como asistente la expuso al contacto diario con pacientes y aceleró su aprendizaje. “Mínimo, 30 personas por día”, relató sobre la atención que recibían en el consultorio. También señaló que convivió con acentos y dialectos de distintas regiones italianas, una dificultad adicional para quien recién comenzaba a manejar el idioma.

Mariela recomendó a quienes emigran a Italia adaptarse a empleos en turismo, gastronomía, limpieza o tareas de temporada mientras homologan sus títulos (Captura/YouTube)

Los precios que asombran a Mariela

La experiencia de Mariela en Rávena le permitió dimensionar la relación entre ingresos y gastos en el norte italiano. Según precisó, los salarios más bajos se ubican cerca de 1.200 euros (USD 1.375) o 1.300 euros (USD 1.490), mientras que otros empleos pueden alcanzar los 1.600 euros (USD 1.834) o 1.650 euros (USD 1.891), de acuerdo con la antigüedad y el sector.

El alquiler de una vivienda, en cambio, puede ubicarse entre 600 euros (USD 688) y 700 euros (USD 802), aunque también hay opciones más costosas según la zona y la temporada. Para la Argentina, esa carga obliga a evaluar con cuidado el presupuesto inicial de quienes planean radicarse en el país.

También advirtió un contraste con el sur: “Lo que yo gastaba en Rávena, 100 euros (USD 115), acá gasté 30 euros (USD 34)”, dijo al comparar compras de supermercado. Más tarde volvió a Calabria, a la zona de Paola, donde consiguió empleo a los tres días de llegar y encontró un costo de vida más bajo, aunque con remuneraciones acordes a esa realidad.

El consejo de Mariela para quienes quieran emigrar

Para quienes proyectan instalarse en Italia, Mariela recomendó contar con flexibilidad y aceptar que la inserción laboral puede comenzar en sectores distintos de la formación profesional de origen. Mientras avanza la homologación de sus títulos, consideró posible trabajar en turismo, gastronomía, limpieza o tareas de temporada.

También mencionó la alternativa de los empleos con vitto e alloggio, que incluyen alojamiento y comida, y las habitaciones compartidas para quienes todavía no reúnen los requisitos que suelen pedir las inmobiliarias, como un contrato laboral estable. “Hay que saber adaptarse a los trabajos que ofrece el lugar”, sentenció.