
Las autoridades de la Legislatura de Santa Fe recibieron un anteproyecto de ley que impulsa la prohibición de los cotos de caza, el turismo cinegético y también propone reconvertir 11 establecimientos registrados en puntos de avistaje de aves y otras actividades de naturaleza.
La propuesta formal, que debe ser tomada por un legislador para iniciar su tratamiento parlamentario, se encuentra avalado por más de 30 organizaciones que buscan impedir “la organización, promoción, comercialización y realización de actividades de turismo cinegético, cualquiera sea su modalidad”. Su alcance pretende incluir cualquier predio delimitado donde la caza deportiva opere como un negocio, aunque no esté identificado administrativamente como coto de caza.
Definiciones, normativa vigente y alcances de la propuesta
La denominación “coto de caza” no existe como categoría regulada en la provincia. El Ministerio de Ambiente de Santa Fe precisó que tampoco están contemplados ni habilitados los establecimientos que crían y mantienen animales en cautiverio para que luego sean cazados.

La normativa vigente permite cazar en campos privados mediante autorizaciones puntuales solicitadas por los propietarios. Esos permisos se otorgan para especies y temporadas determinadas, establecen un máximo de ejemplares y exigen licencias para desarrollar la actividad. La actividad se concentra en el centro-norte provincial: ocho operadores están radicados en San Javier y los tres restantes en Vera y Pintado, Alejandra y La Gallareta.
Por ende, la nueva iniciativa no apunta a la caza de subsistencia sino a los viajes y paquetes comerciales que incluyen alojamiento, navegación y jornadas destinadas a matar animales, circuitos en donde los turistas suelen estar acompañados por guías de caza.
Datos recopilados por las entidades impulsoras indicaron que durante el último año llegaron a Santa Fe alrededor de 1.300 turistas extranjeros para participar legalmente de estas propuestas. Los visitantes provienen principalmente de Francia, España y Estados Unidos.

La propuesta está avalada por Natalia Pallavicini, presidenta del Instituto de Derecho Animal del Colegio de la Abogacía de Santa Fe, y las ONGs CAPIBARA, Asociación Civil Protectora de Animales de Santa Fe, Asociación Civil Protectora Rosario y Mundo Aparte, entre otras 25 más, y ya cuenta con el apoyo de algunos legisladores provinciales como Alicia Gutiérrez, del Partido Solidaridad e Igualdad (SI).
Denuncias por matanzas masivas
Durante los últimos tres años se difundieron casos de matanzas masivas de patos en territorio santafesino. Algunos episodios ocurrieron entre mayo y julio, períodos en los que la caza estaba habilitada, pero la cantidad de ejemplares capturados por persona superó ampliamente los límites permitidos y derivó en sanciones y multas.
El Ministerio de Ambiente realizó alrededor de 50 operativos de fiscalización vinculados con la caza ilegal. Los controles alcanzaron islas, zonas rurales, pescaderías y centros de acopio, donde se incautaron redes, pescado, armas y vehículos.

Uno de los procedimientos más recientes se produjo en julio en el norte provincial. La policía detuvo a tres personas que acompañaban a un contingente de turistas franceses sin contar con el carnet habilitante para actuar como guías. Ni los visitantes ni los detenidos tenían una licencia de caza vigente. El responsable del grupo, además, poseía vencidas las credenciales de legítimo usuario y de tenencia de armas de fuego.
Las organizaciones sostienen que el negocio turístico también puede involucrar especies exóticas introducidas para ser utilizadas posteriormente como presas de caza. Por ese motivo, rechazan que la práctica deportiva sea presentada como una herramienta de control poblacional.
La alternativa del turismo de naturaleza
El proyecto plantea una transición para los campos y operadores que hoy ofrecen caza deportiva. El Poder Ejecutivo debería establecer el plazo de reconversión si la iniciativa se convierte en ley, y el Estado podría aportar recursos, infraestructura y asistencia técnica.
Las actividades propuestas incluyen turismo de naturaleza, ecoturismo, avistaje de aves y observación de fauna. “Se plantea una reconversión para que pueda ofrecer otro tipo de actividades, como el turismo de naturaleza o el avistaje de aves. Pero la caza no, porque es incompatible por ser una matanza recreativa, porque es turismo de muerte, son personas que vienen a matar”, afirmó Pallavicini a medios locales.

La abogada añadió que los animales no deberían ser considerados objetos de entretenimiento para visitantes. “Tenemos que avanzar a un reconocimiento paulatino en el que se problematicen ciertas prácticas que generan crueldad, y tenemos que empezar a abordar esos modelos para relacionarnos con la naturaleza de una manera más armónica”, sostuvo.










