
El viernes por la noche, un hombre que paseaba con sus perros por un camino rural del partido de Mar Chiquita se detuvo ante una bolsa semienterrada junto a una zanja. Los ladridos de los animales lo alertaron. Adentro había un cuerpo. El hallazgo desencadenó una investigación que apunta a un escenario homicida y que tiene como presunta víctima a una mujer de 40 años de la ciudad de Mar del Plata.
El cadáver fue encontrado en el camino Chara Huinca, una vía rural paralela a la Autovía 2 ubicada a unos 3,5 kilómetros al suroeste de Vivoratá, pequeña localidad de unos 1.300 habitantes situada a 40 kilómetros al noroeste de Mar del Plata, sobre el kilómetro 367 de esa misma autovía. El cuerpo estaba dentro de una bolsa negra del tipo utilizado para residuos de consorcio, a pocos metros de la intersección entre ese camino y el acceso al Parque Eólico.
El descubrimiento se produjo a finales de la semana pasada, en medio de una tormenta que afectaba la región. El cadáver se encontraba en un sector cubierto por agua, lo que requirió la intervención de los Bomberos para su extracción. Una vez recuperados los restos, personal de la Policía Científica bonaerense realizó las primeras pericias en el lugar.
El titular de la ayudantía fiscal de Mar Chiquita, el fiscal Ramiro Anchou, indicó que el cuerpo fue localizado en un camino ubicado detrás de las vías del ferrocarril, en las inmediaciones de la calle Angosta y próximo a la planta de energía de la empresa Abengoa. Ante la magnitud de lo hallado, se dio intervención de inmediato a la Patrulla Rural, que preservó la escena y notificó a la oficina descentralizada del Ministerio Público Fiscal encabezada por Anchou.

El avanzado estado de descomposición del cuerpo fue el principal obstáculo para la identificación de la víctima. Los primeros estudios realizados por la Policía Científica no permitieron determinar de manera concluyente las circunstancias del fallecimiento. Ante esa situación, los investigadores optaron por preservar tres dedos de una de las manos para obtener huellas dactilares e incorporarlas al sistema AFIS, una base de datos que reúne registros de personas con antecedentes en procesos penales. Fue a través de ese procedimiento que se logró establecer la presunta identidad de la víctima.
Según informó el medio marplatense La Capital, los investigadores solicitaron mantener en reserva la identidad completa de la mujer por algunas horas para no entorpecer las tareas investigativas. Solo trascendió que su nombre de pila es Yésica, que tendría 40 años y que las primeras averiguaciones sobre su entorno confirmaron que sería una trabajadora sexual sin domicilio fijo, en situación de calle.
El cadáver no presentaba mutilaciones. Pese a ello, el fiscal Anchou mantiene provisoriamente la causa bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”, ya que aún no cuenta con los elementos suficientes para establecer la causa del fallecimiento. La investigación, no obstante, se desarrolla sobre un escenario considerado compatible con un homicidio.
Como parte de las medidas ordenadas en la causa, la Policía Científica continuará con pericias para determinar con mayor precisión la data de la muerte, estimada inicialmente en unos 15 días, y establecer cuál fue la causa del deceso. En el transcurso del 1 de agosto estaba prevista la realización de la autopsia, una medida clave para avanzar en esa dirección.
Este caso se da en paralelo al femicidio de Johana Mailén Antonich, una mujer de 24 años que había desaparecido al salir de su casa para asistir a una supuesta entrevista de trabajo y fue encontrada sin vida en una playa de la zona sur, envuelta en una sábana y oculta debajo de un contenedor, lo que genera un contexto de suma sensibilidad en la región.










