
Descalzo y a los gritos. Así vieron este lunes a “Pity” Álvarez durante la crisis nerviosa que sufrió en el Hospital Tornú, donde permanece internado desde la noche del martes pasado. El episodio ocurrió cuando —a pedido de su defensa y con autorización posterior del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29— intentaron conectarlo de manera remota con el debate que lo juzga por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz.
La situación se produjo después de una mañana atravesada por discusiones sobre el estado de salud del músico que lleva seis días hospitalizado y el planteo de sus abogados para que pudiera formar parte del debate, luego de tres jornadas consecutivas sin asistir a la sede de Paraguay al 1500.
“No puedo comenzar mi interrogatorio sin que mi asistido esté presente”, planteó Javier Baños, uno de sus defensores.
Eran cerca de las 12 del mediodía. Hasta ese momento, la evolución clínica del cantante había sido favorable. El último informe del Tornú, fechado este lunes e incorporado al expediente, indicaba que se encontraba “clínicamente estable”. Una evaluación de Salud Mental lo había encontrado “globalmente orientado, tranquilo, colaborador, sin productividad psicótica ni ideación suicida”, según constató Infobae en el documento.
Minutos antes, el tribunal dispuso un cuarto intermedio para intentar que Álvarez pudiera seguir la audiencia de manera remota. Para hacerlo, el presidente del TOC N°29, Gustavo Goerner, libró un oficio con carácter “muy urgente” al director del Tornú en el que autorizó a Sebastián Queijeiro, otro de los abogados del músico, a ingresar al sector donde permanecía internado con el objetivo de establecer la conexión.

La orden contemplaba incluso que, si eso no era posible desde allí, Álvarez fuera trasladado dentro del hospital a una sala donde pudiera garantizarse la comunicación. Sin embargo, tras la llegada de su abogado a la institución médica, Álvarez sufrió la crisis nerviosa.
Según pudo saber Infobae, se trató de una situación “delicada” y “bastante compleja”, que se desencadenó de manera repentina. “Fue necesaria la intervención de al menos cinco personas, entre médicos y otros integrantes del personal, para contener al músico”, indicaron a este medio fuentes de la cartera sanitaria.
“Estaba descalzo y a los gritos. Hubo que solictar la intervención de una guardia psiquiátrica. Un oficial policial constató esa situación”, relató el secretario del TOC N°29, Ezequiel Bauman, en la audiencia.
Las fuentes consultadas no pudieron precisar qué desencadenó el episodio. Entre las posibilidades mencionaron un eventual cuadro de abstinencia, aunque aclararon que no estaba determinado.
“Es un riesgo para él y para terceros”, señalan algunos.
Queijeiro, por su parte, contó a Infobae que, en medio de la crisis, el cantante intentó escaparse del Tornú. Según su relato, una mujer policía y tres integrantes de la seguridad privada del hospital intentaron detenerlo, pero no pudieron. El abogado sostuvo que Álvarez salió del establecimiento y llegó hasta una esquina.
El video que acompaña esta nota muestra al músico fuera del hospital durante esos momentos. Está vestido, con las zapatillas puestas y una mochila.
“Cuando llegó a la esquina llegaron tres patrulleros. Esos tres patrulleros lo persuadieron para que vuelva a ingresar”, relató Queijeiro. El defensor aseguró que salió detrás de su cliente. “Tuve que correr como un policía”, graficó.
Infobae no pudo corroborar a través de otras fuentes toda la secuencia relatada por el abogado. Desde la cartera sanitaria confirmaron la crisis nerviosa y la intervención de personal para contener a Álvarez, pero no aportaron detalles sobre las circunstancias en las que salió del establecimiento ni sobre su posterior regreso.

Qué decían los informes médicos
Álvarez está internado en el Tornú desde la 1.30 de la madrugada del miércoles 23 de septiembre. Según el resumen de historia clínica del hospital al que accedió Infobae, ingresó por una emergencia hipertensiva.
Llegó en una ambulancia del SAME acompañado por efectivos policiales y presentaba deterioro del sensorio. El documento consigna como antecedente inmediato el consumo de cocaína y “dos ampollas de morfina”, de acuerdo con lo referido por el médico de guardia.
Los estudios realizados no evidenciaron una lesión cerebral aguda. El análisis toxicológico resultó positivo para cocaína, anfetaminas, éxtasis y opioides. Por el cuadro hipertensivo recibió medicación intravenosa y quedó bajo monitoreo multiparamétrico.
Con el correr de los días, su cuadro clínico se estabilizó, aunque los distintos informes incorporados al expediente muestran variaciones en su estado de Salud Mental.

El 24 de septiembre, profesionales de la Clínica Dharma lo evaluaron a pedido de SADAIC. Según ese informe, también obtenido por Infobae, Álvarez presentaba “tendencia al sueño” y no había logrado sostener una atención completa. Aunque podía responder su nombre, se encontraba desorientado en tiempo y espacio.
Los profesionales consignaron además escasa conciencia de enfermedad, pobre capacidad de insight, alteraciones del afecto y la voluntad y “deterioro de sus funciones psíquicas superiores”. Su pensamiento fue descripto como enlentecido y de contenido pobre. “Su juicio crítico de realidad se encuentra suspendido”, señalaron.
El documento, sin embargo, no concluyó que Álvarez estuviera imposibilitado de afrontar el juicio. Indicó que debía continuar con los estudios y tratamientos hasta alcanzar la estabilización clínica y que luego correspondía realizar una nueva evaluación de Salud Mental para definir el dispositivo terapéutico. El pronóstico quedó “sujeto a evolución”.

El informe del Tornú fechado este lunes describía un cuadro diferente. Álvarez estaba “clínicamente estable”, recibía tratamiento antihipertensivo por vía oral y se encontraba en condiciones de pasar a un sector de menor complejidad.
Además, la evaluación de Salud Mental lo describía “globalmente orientado, tranquilo, colaborador, sin productividad psicótica ni ideación suicida”.
Ese fue uno de los elementos que tuvo en cuenta el tribunal durante la audiencia antes de resolver que el debate continuara y pedir al Tornú una ampliación de la evaluación de Salud Mental.

Qué pasó después y cómo seguirá el juicio
Tras la crisis, Álvarez volvió a ser asistido por el personal del Tornú. Fuentes vinculadas al hospital confirmaron a Infobae que la situación pudo ser contenida y que el músico volvió a estabilizarse.
“Fue una situación delicada, pero ya está estable nuevamente”, explicaron.
El episodio impidió finalmente que Álvarez pudiera conectarse de manera virtual con la audiencia.
Según pudo saber Infobae, para la audiencia del miércoles está previsto que un integrante del tribunal y otro de la Fiscalía se trasladen al Hospital Tornú para estar presentes allí y coordinar la conexión con la sala donde se desarrolla el juicio.
La medida busca evitar que se repitan las dificultades de este lunes y garantizar la comunicación con el músico, siempre que su estado de salud permita que participe del debate de manera remota.










