
Marina Casella (35) y Ángel Mangas (28) son una pareja de la ciudad de Henderson, provincia de Buenos Aires, que están a la búsqueda del sueño de ser una familia numerosa: adoptaron a tres hermanos y están a la espera de poder adoptar a otros dos del mismo núcleo familiar. Solo los detiene el factor económico, un préstamo para ampliar su casa, y una decisión judicial.
Es que los dos hermanos mayores siguen en un hogar de La Plata y permanecen en convocatoria pública de adopción hasta que la situación financiera de sus eventuales padres adoptivos se resuelva o bien otros postulantes los adopten. Una carrera contrarreloj para sumar habitaciones y un segundo baño y, así, poder recibir a los niños de 7 y 10 años.

En febrero del año pasado, Marina y Ángel se inscribieron en el Registro de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos y el esperado llamado llegó mucho antes de lo esperado, nueve meses y con una sorpresa al final del proceso. “Fue en noviembre, tuvimos una primera entrevista con psicólogos, luego otra con asistentes sociales”, recuerda Ángel al teléfono con Infobae.
Ya en la tercera entrevista, en el juzgado, les dicen algo inesperado a los padres adoptivos: los nenes tenían tres hermanos más, que figuraban en otro expediente, para que resultase más fácil el proceso de adopción, por separado, y no en un grupo de cinco. Uno de los legajos tenía a L. (hoy de tres años) y A. (quien cumplió dos años en febrero de este año). El otro legajo incluía a M. (una nena de cinco años), y los varones J. (de 7 años) y D. (de 10 años).

Ante esta novedad, la pareja no dudó. “Queremos a los cinco, pero nos pusimos a pensar y no llegábamos con todos; entonces pedimos la adopción de la más chiquita, M., y de dos hermanos”, señaló Martina a este medio. “Siempre fue una decisión que teníamos en mente, el deseo de ser una familia numerosa”, rememoró la mujer, propietaria de una academia de inglés y profesora en varias escuelas de la zona.

“Los niños provenían de un hogar de La Plata, pero ellos son originarios de Buenos Aires”, comentó el padre, que trabaja en el rubro gastronómico. La pareja está a la espera de obtener en septiembre los documentos de los primeros tres hermanos.
La ayuda de la familia también fue parte de ese recorrido. Marina contó que su madre y su hermana los ayudaron con el combustible para que pudieran viajar. Es un esfuerzo —describió— colectivo y sostenido “por la convicción de que valía la pena”.

Ángel se ocupa de la hamburguesería familiar que abrieron en el centro de Henderson, un negocio que debieron cerrar durante varias semanas mientras avanzaba el proceso de vinculación. “Primero se hace la vinculación, después pasa el proceso de guarda, con fines de adopción, que es a los dos meses y, después, seis meses para adelante, se hace el juicio en donde se presenta la documentación de los menores”, describió.
El deseo de ampliarse
Tanto Marina como Ángel son conscientes de que la realidad económica familiar “choca” contra el deseo de reunir a los cinco hermanos bajo un mismo techo. “Hay que ser responsable con la crianza, educación y calidad de vida. Hoy no lo podemos brindar por una cuestión edilicia”, se sinceró el padre a Infobae.
Y los tiempos judiciales corren. “Los dos mayores están en convocatoria pública, o sea que cualquiera que se presente tiene las mismas chances que nosotros de adoptarlos; estamos contrarreloj con una gran desesperación encima”, relató.

Marina amplió: “Fue todo muy repentino; un tsunami pasó por nuestras vidas, pero de los lindos. Más rápido que un embarazo, ni tuvimos tiempo para que estén todos los nenes”. Y detalló que es necesario hacer varias reformas en la vivienda para albergar a siete personas. “La casa tenía originalmente living comedor, cocina, una habitación y baño. Ya dividimos el living con una pared de durlock e hicimos otro dormitorio”, indicó la mujer.
El proyecto ya está en marcha. Ahora, la casa tiene que crecer hacia arriba. “Una parte del techo tiene losa y se puede construir sobre ella. Ya pasamos las cañerías, desarmamos un quincho para proveer materiales y ganar espacio, y vamos comprando otros materiales también”, relató la pareja.

La idea de la pareja es que la parte superior de la casa cuente con dos habitaciones más y un baño, para los nenes más grandes. Y para ello hace falta dinero, mucho dinero. “Nos falta todavía el presupuesto del albañil, pero según nuestro cálculo, necesitamos entre 60 y 70 millones de pesos para costear la obra”, planteó Ángel.
“No queremos ningún regalo ni mendigar, solamente poder llegar a alguna empresa constructora o particular que aplique la empatía y, con tiempo, poder devolver el dinero; estamos dispuestos a escuchar cualquier propuesta”, agregó Marina.

“Desde el primer momento tuvimos una felicidad incompleta. Pensamos que ellos dos eran nuestros, que nos estaban esperando toda la vida. Hubo una conexión total”, explicó Marina sobre los nenes que les falta adoptar.
Es la sensación que tuvo la pareja al salir del juzgado, cuando lloraron “de emoción” por haber encontrado a sus hijos, y también “de tristeza” al advertir que en ese momento no podían asumir económicamente una familia de siete.
“Queremos tener a los cinco. El día de mañana, ¿qué les decimos a sus otros hermanitos cuando nos pregunten por qué también no trajimos a todos? No vamos a poder vivir con eso. Tienen que estar todos juntos”, completó la pareja, que puso a disposición varias vías de contacto, como el mail [email protected] y también una cuenta para recolectar el dinero necesario con el alias juntosyfelices2026, a nombre de Angel David Mangas Dupuy.










