
La escena tenía todos los clichés con los que, culturalmente, se les inculcó a las mujeres que solo tenían que ser bellas y esperar a que un hombre viniera a su rescate. Por suerte, hoy la mayoría de las que crecieron viendo estos cuentos de Hollywood tienen en claro que la realidad es muy distinta. Y que el valor está en lo que cada uno de ellas pueda generar, independientemente de la pareja que pueda tener a su lado. Sin embargo, aquella imagen de Richard Gere, llegando en una limusina blanca con un ramo de rosas rojas y animándose a trepar por la escalera de incendio del edificio donde se encuentra su amada, quedó en el imaginario de todas.
La película era Mujer Bonita, de Garry Marshall. Y la dama a ser salvada no era otra que Julia Roberts en el esplendor de su juventud. Él encarnaba al millonario Edward Lewis. Y ella a Vivian Ward, una prostituta que soñaba con dejar atrás su vida en la calle y lo lograba gracias a este apuesto cuarentón que no había podido resistirse a sus encantos. Así, con el tema Oh, Pretty Woman de Roy Orbison como banda sonora, Gere pasaba a convertirse en el hombre que las mujeres de todo el mundo soñaban que llegara a sus vidas.
Pasaron ya varias décadas desde el estreno del film de 1990. Y el actor, que este 31 de agosto cumple 77 años, no es el sex symbol de entonces. No obstante, conserva intacta su capacidad de seducción. Actualmente casado con Alejandra Silva, con quien contrajo enlace en 2018, Richard disfruta de una vida apacible. Ya no es el “soltero más codiciado”, como se lo definía durante los intervalos entre sus matrimonios con Cindy Crawford, con quien estuvo entre 1991 y 1995, y Carey Lowell, que fue su esposa entre 2002 y 2013. Ahora prefiere pasar la mayor parte de su tiempo con esta publicista española de 43, con quien comparte la pasión por el activismo social y ambiental.

Con sus dos hijos en común, Alexander y James, el actor y su esposa suelen escaparse al mar en localidades “secretas”, para no ser descubiertos por la prensa. De hecho, por estos días, Gere hizo un alto en el rodaje de Asymmetry, la película de Edward Zwick que está filmando junto a Diana Silvers, solo para pasar unos días de vacaciones con ellos. Cabe señalar que Richard también es padre de Homer, de su segundo matrimonio, y ella es madre de Albert, de su pareja anterior. Pero que todos conviven armoniosamente, en esta familia que Gere logró consolidar en el otoño de su vida.
Sin lugar a dudas, esta paz que encontró a nivel personal, es uno de los tips del actor para lucir impecable a pesar del paso del tiempo. Pero otro, uno que viene predicando desde su juventud, tiene que ver con el budismo. Se trata de una práctica que, según él mismo explicó, sana su cuerpo y su mente: la meditación. Richard la practica desde que tenía 24 años y, según dice, es lo que le permitió lidiar con toda esa vorágine que rodea al éxito y la fama y que, muchas veces, hace que las personas terminen perdiendo su eje.
“La continuidad de la práctica diaria es algo que quiero y necesito a partes iguales. Es un ejercicio de paciencia y un compromiso con observar tu propia mente. A la mayoría no nos enseñan a hacer eso, simplemente nos relacionamos con el mundo de forma superficial”, señala Gere, fiel seguidor del Dalai Lama, sobre su rutina diaria de meditación, a la que le dedica por lo menos 45 minutos por día. Y deja en claro que esto es lo que le ha permitido salir airoso de un medio en el que las presiones y los excesos, muchas veces, terminan corrompiendo a las personas.

Gigolo americano (1980), Reto al destino (1982), La raíz del miedo (1996), Novia Fugitiva (1999), Chicago (2002), ¿Bailamos? (2004) y Mentiras Mortales (2012), son solo algunos de los más de 30 éxitos que protagonizó en la pantalla grande a lo largo de su extensa carrera. Y, obviamente, sigue siendo una de las estrellas más codiciadas por los directores, que le acercan más de 100 guiones al año. Pero, aunque sigue activo, de un tiempo a esta parte Richard decidió priorizar otros aspectos como, por ejemplo, hacer del mundo un lugar mejor.
Desde 1991, tiene una fundación que se dedica a recaudar fondos para la causa tibetana y brinda ayuda humanitaria a pueblos indígenas y personas sin techo. Apadrina una organización que ayuda a niños con cáncer en un hospital de Madrid. En una oportunidad, subastó su colección de 110 guitarras valuadas en dos millones de dólares para colaborar en tareas solidarias. Y la explicación que dio al ser consultado sobre esta decisión dejó a todos reflexionando. “Ser rico antes no es lo mismo que ser rico en la actualidad. Ahora es enfermizo. Con lo que me dieron por mis guitarras pude construir un hospital. Hemos perdido la cabeza”, señaló.
En los ’90 había sido elegido como el “hombre más sexy del mundo”. Alcanzó un éxito al que solo unos pocos acceden. La fama y el dinero estuvieron de su lado. Y vivió romances con las mujeres más atractivas del mundo, con lo que la prensa del corazón pudo llenar cientos de páginas de revistas. Sin embargo, Gere nunca se olvidó de aquel niño nacido en una familia normal de Filadelfia. Aquel que amaba tocar el piano y la trompeta, el que consiguió una beca por sus habilidades deportivas como gimnasta para la Universidad de Massachusetts y el que dejó sus estudios de Filosofía para viajar a Londres a probar suerte como actor.

Tenía todo como para perderse. Sin embargo, eligió encontrarse a sí mismo. “Si todos pudiésemos parar, respirar, contemplar lo que nos rodea, quizá dejaríamos de enfadarnos por estupideces. Lloraríamos menos, podríamos enamorarnos, cuidarnos, dejar de pisotearnos los unos a los otros”, reflexionó Gere, que en la actualidad sabe muy bien donde poner su energía para ser feliz.










