En las últimas horas se conocieron detalles del acuerdo que firmó el capitán de la remolcadora que provocó el accidente fatal en Miami y que dejó a tres niñas como víctimas fatales. Entre las víctimas de este siniestro estaba Mila Yankelevich, la nieta de Cris Morena y Gustavo Yankelevich.
El hombre identificado como Yusiel Lopez Insua, de 47 años, aceptó firmar un acuerdo de culpabilidad con la Justicia de Estados Unidos para evitar un juicio y así deberá enfrentar un año de prisión efectiva por los cargos de homicidio involuntario por negligencia marítima, según informó Miami Herald.
El entendimiento con la fiscalía se anticipaba desde mayo, cuando el abogado defensor Walter Reynoso había señalado que su cliente no quería “someter a las familias a un juicio y exponerlas a revivir esta terrible tragedia”. Tras la audiencia, Reynoso declaró a los periodistas que Lopez Insua acepta la responsabilidad “por su negligencia criminal en el trágico accidente de barco”, según informó CBS News Miami. “Mi cliente está profundamente arrepentido de su conducta. Se siente fatal por el dolor y la pérdida inimaginables que sufrieron las tres familias que perdieron a tres hijas muy pequeñas”, afirmó el letrado. Las familias de las víctimas no quisieron asistir a la audiencia, aunque algunas planean estar presentes en la lectura de la sentencia, programada para el 13 de octubre.

En tanto, el Departamento de Justicia del Distrito Sur de Florida informó los detalles del entendimiento que alcanzó la fiscalía con el acusado. En esa línea, el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones fue contundente al referirse al caso. “Tres niños perdieron la vida en una tragedia que jamás debió haber ocurrido. Yusiel López Insúa operaba un remolcador que empujaba una enorme barcaza con visibilidad reducida, no designó a un vigía y utilizó su teléfono celular mientras navegaba. Admitió que su negligencia criminal al no seguir las normas básicas de seguridad marítima provocó esta colisión mortal. Nuestros corazones están con las familias de los niños y con todos aquellos cuyas vidas cambiaron para siempre ese día”, declaró el funcionario.
El accidente ocurrió el 28 de julio de 2025 en la Bahía de Biscayne. Lopez Insua manejaba un remolcador de 25 pies que empujaba una barcaza de 108 pies de largo, 28 pies de ancho y 149 toneladas brutas, cargada con escombros de concreto provenientes de una obra de desmantelamiento de un malecón en Star Island. La embarcación se dirigía hacia la isla Di Lido, en Miami Beach, cruzando una zona de la bahía conocida por su intenso tráfico de veleros.

Uno de los aspectos que tuvieron en cuenta los investigadores fue que la visión hacia el frente estaba obstruida por una caseta de cubierta y una grúa ubicada en la barcaza, y ninguno de los dos tripulantes a bordo había sido asignado como vigía.
Al mismo tiempo, un velero Hobie Getaway de 17 pies, operado por un monitor de campamento del Miami Yacht Club de 19 años y con cinco niñas a bordo, perdió propulsión y quedó atascado en la trayectoria del remolcador. El consejero al mando se puso de pie e intentó alertar a la tripulación antes del impacto, sin éxito. Justamente, el análisis forense del teléfono de Lopez Insua reveló actividad en plataformas de comercio electrónico no solo durante el trayecto sino también en los instantes inmediatamente previos o posteriores a la colisión. Los fiscales señalaron además que el capitán había estado a punto de sufrir varios accidentes graves en los días previos al siniestro.
Las tres niñas que perdieron la vida fueron Mila Yankelevich, de 7 años; la chilena Erin Victoria Ko Han, de 13 años; y Arielle “Ari” Mazi Buchman, de 10 años, con familiares argentinos. Las tres quedaron atrapadas bajo la barcaza y enredadas entre los restos del velero y se ahogaron. El monitor y otros dos niños lograron escapar tras ser arrastrados bajo el casco. Oficiales de la Guardia Costera de Estados Unidos confirmaron que todos los menores llevaban chalecos salvavidas al momento de la colisión.

El Capitán Frank J. Florio, de la Guardia Costera de Estados Unidos, Sector Miami, destacó el significado del caso para la seguridad marítima. “Esta trágica pérdida de vidas nos recuerda la importancia de la vigilancia constante. Mantenemos nuestro compromiso con los más altos estándares de seguridad marítima para prevenir futuras tragedias y proteger a las personas y comunidades que dependen de nuestras vías navegables”, declaró.
Por su parte, Joshua Packer, agente especial a cargo del Servicio de Investigación de la Guardia Costera (CGIS), Región Sureste, subrayó el trabajo conjunto entre organismos: “Gracias a nuestra colaboración, pudimos lograr que se rindieran cuentas y se hiciera justicia en este trágico caso”.
La investigación fue llevada a cabo por el CGIS Región Sureste, la Guardia Costera de Estados Unidos Sector Miami y la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC). Los fiscales federales adjuntos Michael Gilfarb y Daniel Rosenfeld, junto con el fiscal federal adjunto especial Tanner Stiehl, están a cargo del procesamiento del caso.
Un juez de un tribunal de distrito federal determinará la sentencia definitiva tras considerar las Directrices de Sentencia de Estados Unidos y otros factores legales, en la audiencia programada para el 13 de octubre.










