Un argentino que viajaba desde San Francisco hacia la Argentina quedó varado en el aeropuerto de Panamá tras el fuerte sismo. El movimiento obligó a evacuar la terminal y dejó a los pasajeros a la espera de novedades sobre la reanudación de los vuelos.
Durante una entrevista con Infobae a la Tarde, Bruno Ruyu relató cómo vivió el temblor, describió los desprendimientos que observó y contó que una chapa cayó a pocos metros de donde se encontraba.
“Estamos acá varados. Nos evacuaron a todos a la pista”, resumió el pasajero, que viajaba junto a un compañero de trabajo y todavía no sabía cuándo podría continuar su recorrido hacia la Argentina.
El sismo se registró a las 12:56, hora local, con un epicentro preliminar ubicado a 39 kilómetros de Tonosí, en la provincia panameña de Los Santos. El movimiento se sintió en distintas regiones del país y provocó evacuaciones preventivas de edificios.

El temblor sorprendió al argentino mientras almorzaba
Ruyu se encontraba en el segundo piso del aeropuerto, en un restaurante, cuando comenzó a sentir el movimiento. Al principio, la sacudida fue leve, pero rápidamente aumentó su intensidad y los objetos empezaron a caer.
“Estaba comiendo y de golpe siento que se empieza a mover la mesa, primero poquito, poquito, y de golpe se empieza a sacudir la mesa, se caen las cosas”, recordó.
La reacción de los pasajeros fue inmediata. Ante el movimiento de la estructura, varias personas comenzaron a correr en busca de refugio, sin saber con certeza qué estaba ocurriendo ni qué sectores podían ser más seguros.
“Todos reaccionamos un poco con pánico. Cada uno salió corriendo para algún lugar distinto”, contó.
Uno de los principales motivos de preocupación fue el estado del cielorraso. Según relató, algunas partes quedaron colgando y los pasajeros temían que se desprendieran sobre quienes todavía estaban dentro del edificio.
“El miedo era que se empiecen a desprender. De hecho, un par quedaron colgando, así que todos nos tratamos de refugiar para que no se nos caiga eso en la cabeza”, explicó.

Después de la primera sacudida, el movimiento se calmó, pero hubo nuevas réplicas. En ese contexto, el personal del aeropuerto comenzó a dar indicaciones para desalojar la planta alta. Primero, pidió a los pasajeros que bajaran a la planta baja y, más tarde, se ordenó la evacuación hacia la pista.
Ruyu también contó que su compañero había advertido sobre una parte de la estructura que había quedado suspendida. “Fue él el que le fue a avisar que había una de esas maderas colgando, que pongan un cono o algo para que nadie pase”, señaló.
Una chapa cayó a pocos metros de los pasajeros
Una vez fuera de la terminal, el argentino describió el movimiento de las mangas de embarque, las estructuras que conectan el edificio con los aviones. Según su testimonio, se balanceaban con fuerza durante el temblor.
“Eso se movía fuertísimo, se bamboleaba de un lado para el otro. Eso fue lo más shockeante, era ver cómo se movía eso”, afirmó.
Aunque desde el sector donde esperaba no observaba daños generalizados en la terminal nueva, mencionó las partes del cielorraso desprendidas y un vidrio que, según creía, también se había roto.
La preocupación aumentó durante la entrevista, cuando advirtió que otro elemento acababa de caer cerca de los pasajeros evacuados. “Se acaba de caer como una chapa de una torre de luz. Me cayó como a siete, ocho metros. No, menos, cinco metros”, dijo.

Ante la posibilidad de nuevos desprendimientos, decidió alejarse de las estructuras y permanecer en un espacio abierto. Mientras muchos pasajeros buscaban refugiarse del calor bajo las zonas de sombra, Ruyu consideró más prudente mantenerse a distancia de los edificios y otros elementos.
“Me estoy yendo al lugar en medio de la pista. La verdad que todo el mundo se viene a la sombra porque hace mucho calor, pero creo que el mejor lugar es ahí”, explicó.
Sin certezas sobre la reanudación de los vuelos
A la evacuación se sumó la incertidumbre sobre la continuidad de los viajes. Ruyu aseguró que los aviones que debían aterrizar en Panamá estaban siendo desviados y que, en ese momento, no salían vuelos de la terminal.
“No hay aviones, están desviando todos los aviones que tenían que aterrizar acá, así que no está saliendo nadie”, sostuvo.
El pasajero pudo comunicarse con sus familiares para avisar que estaba a salvo, pero todavía no tenía información concreta sobre cuándo podría retomar el recorrido hacia la Argentina. La interrupción de las operaciones también comprometía las conexiones previstas para ese día. “Las conexiones no van a suceder hoy seguro”, anticipó.

Según contó, los pasajeros consultaban periódicamente al personal del aeropuerto, aunque todavía no recibían precisiones sobre los próximos pasos ni sobre cuándo se normalizaría la actividad.
“Cada tanto le preguntamos, pero lo cierto es que ellos tampoco tienen muy claro, me parece. Creo que están todos a la expectativa de información nueva”, relató.
Ante la falta de novedades, Ruyu comenzó a prepararse para pasar la noche en Panamá. Sin una confirmación sobre la reanudación de los vuelos, su regreso quedó supeditado a la información que recibieran durante las próximas horas.
“Yo ya me armé de paciencia. Ya me estoy haciendo la idea que voy a tener que pasar la noche por acá”, concluyó.
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