
Las intensas lluvias que afectan a Neuquén pusieron en jaque la infraestructura vial, aislaron a poblaciones rurales y complicaron la logística de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta. Ante la magnitud de la contingencia y el pronóstico de nuevas precipitaciones, el gobernador Rolando Figueroa anunció que la provincia declarará la emergencia meteorológica por seis meses.
La emergencia obligó a desplegar un operativo de asistencia por aire y tierra para llegar a familias que quedaron aisladas por el desborde de ríos y arroyos, los caminos anegados y la imposibilidad de trasladarse por sus propios medios. Entre las prioridades estuvieron las personas que requerían atención médica, el abastecimiento de medicamentos y la asistencia a los habitantes de parajes rurales.
El gobierno neuquino puso a disposición tres aeronaves para atender las situaciones más urgentes. Un helicóptero provincial y otro perteneciente al Plan Nacional de Manejo del Fuego realizaron sobrevuelos en los sectores más afectados, mientras que un avión fue destinado al traslado de personas, víveres e insumos sanitarios.
La intervención alcanzó zonas rurales cercanas a Piedra del Águila, donde personal del hospital local acompañó a los equipos de rescate para brindar asistencia y contención a las familias afectadas. Las precipitaciones también provocaron daños en caminos y viviendas, mientras que algunos pobladores enfrentaron dificultades para reponer sus alimentos y otros productos esenciales.
Las tareas debieron reprogramarse por la persistencia de las lluvias. Sin embargo, una ventana de mejores condiciones meteorológicas permitió avanzar con los casos más urgentes. La estrategia de la administración provincial apunta ahora a reforzar la presencia de equipos en el territorio, identificar a las poblaciones vulnerables y anticiparse a nuevas contingencias.
Asistencia aérea para garantizar la atención sanitaria
Uno de los puntos críticos fue Rincón de los Sauces, donde las dificultades para circular por tierra amenazaban con comprometer el abastecimiento de insumos médicos. El operativo incluyó un vuelo para transportar materiales que necesitaba el hospital local, entre ellos reactivos y otros elementos básicos para sostener la atención sanitaria.
Para aprovechar la capacidad de carga del avión provincial, fue necesario reorganizar el espacio interior y retirar algunos asientos, con el objetivo de trasladar las cajas con los suministros requeridos por el centro de salud.
La operación también permitió concretar el traslado sanitario de un paciente que llevaba meses internado en el hospital Castro Rendón, en Neuquén capital, a raíz de una fractura de pelvis. El hombre necesitaba regresar a su lugar de origen y pudo hacerlo mediante un vuelo, en un contexto en el que las dificultades para circular por las rutas complicaban los desplazamientos terrestres.
La asistencia aérea se convirtió así en una herramienta clave para llegar a sectores de difícil acceso y sostener prestaciones esenciales mientras persistían las consecuencias del temporal.
Rutas afectadas y complicaciones para Vaca Muerta
El impacto de las lluvias también alcanzó a la infraestructura que conecta las localidades neuquinas con el principal polo hidrocarburífero del país. La acumulación de agua, barro y sedimentos obligó a interrumpir la circulación en distintos corredores viales y generó dificultades para el transporte de cargas y el desplazamiento de trabajadores.
Entre los tramos afectados estuvo la ruta nacional 40, en el corredor entre Chos Malal y Las Lajas. Los inconvenientes en la red vial complicaron las conexiones regionales y la logística vinculada con la actividad energética.
La situación también dejó camiones cisterna que transportaban combustibles y otros productos inflamables atrapados en sectores cubiertos de barro, una muestra de las dificultades que enfrentaron los transportistas para atravesar los caminos deteriorados por las precipitaciones.
Pese a las complicaciones, las estimaciones vinculadas con el abastecimiento de los yacimientos apuntaban a que las demoras logísticas no necesariamente se traducirían en una caída inmediata de la producción. Para sostener esa previsión, se mencionó la utilización de cuadrillas y mecanismos de contingencia destinados a mantener el suministro durante las próximas semanas. El alcance efectivo de esas medidas, sin embargo, depende de la evolución de las condiciones meteorológicas y del estado de las rutas.
Los daños en los caminos y las dificultades para acceder a las zonas productivas también reavivaron las críticas por la infraestructura vial en los alrededores de Vaca Muerta, donde la continuidad de las operaciones depende, entre otros factores, de la disponibilidad de corredores seguros para el transporte de insumos y combustibles.
Emergencia meteorológica por seis meses
En medio de la contingencia, Figueroa anunció que Neuquén declarará la emergencia meteorológica por un período de seis meses. La medida busca reforzar la capacidad de respuesta del Estado provincial ante las precipitaciones extraordinarias, con recursos para obras pluviales y aluvionales, asistencia a las poblaciones expuestas y acciones preventivas.
“Se están llenando cañadones que hace 70 años que no recibían semejante cantidad de agua”, advirtió el gobernador al describir la magnitud del fenómeno. También sostuvo que la infraestructura existente queda desbordada ante episodios de esa intensidad.
El mandatario señaló que la provincia conformó un comité de trabajo para coordinar la respuesta y anticiparse a nuevos eventos. El objetivo es fortalecer la prevención en las localidades más vulnerables y avanzar con obras destinadas a reducir el impacto de las crecidas y los escurrimientos.
Figueroa también planteó la necesidad de evaluar una represa de gran envergadura sobre el río Neuquén, aunque reconoció que se trataría de una obra costosa y de ejecución prolongada.
La declaración de emergencia, que al momento del anuncio todavía debía formalizarse mediante un decreto, se enmarca en un escenario de preocupación por la evolución de las precipitaciones durante los próximos meses y por la capacidad de la infraestructura para responder a episodios extremos.










