
Una nueva tragedia se registró en la ciudad de Río de Janeiro este lunes con la muerte de un turista argentino que falleció tras caer al vacío con un ala delta. Junto a él iba un instructor que también perdió la vida cuando intentaban aterrizar en la playa de São Conrado.
Según informaron medios locales, las víctimas fueron identificadas como Adrián Guillermo Arismendi, de 26 años, y Luiz Eduardo Rodrigues dos Santos, el instructor que acompañaba el vuelo.
Ambos habían despegado desde la rampa de Pedra Bonita, uno de los puntos más reconocidos para la práctica de vuelo libre en la zona sur de la ciudad brasileña. El destino era la pista de aterrizaje habilitada en São Conrado, ubicada sobre la franja de arena que limita con el paseo marítimo. Sin embargo, durante la aproximación final, el equipo no siguió la trayectoria prevista.
Testigos presenciales, citados por la prensa brasileña, describieron que el ala delta realizó una maniobra por debajo del recorrido habitual y chocó con fuerza contra el muro que divide el paseo marítimo de la playa. En ese punto existe un desnivel de al menos 2,5 metros, lo que agravó el impacto.
Los bomberos recibieron el aviso a las 11:23 de la mañana y se desplazaron al lugar con equipos del 25° GBM (Grupamento de Bombeiro Militar), del GOA (Grupamento de Operações Aéreas) y del 3° Gmar (3° Grupamento Marítimo). Uno de los traslados contó con apoyo de aeronave; el otro se realizó por vía terrestre.

Ambas víctimas fueron llevadas al Hospital Municipal Miguel Couto, en el barrio de Gávea. Arismendi y Rodrigues dos Santos llegaron con paro cardiorrespiratorio y en condición crítica; ninguno de los dos sobrevivió. “Las víctimas dieron entrada en la unidad en parada cardiorrespiratoria. A pesar de todos los esfuerzos del equipo médico, lamentablemente no resistieron”, informó la Secretaria Municipal de Saúde en un comunicado.
Tras el accidente, las autoridades dispusieron la suspensión de los vuelos en ala delta en la zona mientras se realizan las investigaciones correspondientes.
El caso quedó a cargo de la comisaría número 15, con jurisdicción sobre Gávea, que investiga el accidente. El equipo utilizado en el vuelo será sometido a peritaje para establecer las causas técnicas del incidente, y testigos presenciales están siendo escuchados por los investigadores.
En su declaración ante la Policía, el vicepresidente del Club São Conrado de Vuelo Libre, José Bruno Batalha Menescal Filho, precisó que Rodrigues dos Santos se desempeñaba como piloto del club desde hacía aproximadamente diez años y había asumido el rol de instructor cerca de un año antes, luego de completar todas las etapas de formación exigidas por la institución.
Menescal Filho también confirmó que era el primer vuelo en ala delta de Arismendi. El joven de 26 años viajaba a Río de Janeiro en grupo, junto a amigos que también participaban en la actividad. La práctica de vuelo libre en São Conrado es una de las propuestas turísticas más frecuentes en la ciudad, y atrae a visitantes de distintas partes del mundo durante todo el año.
Otra tragedia en Río de Janeiro
En junio pasado, una tragedia en la ciudad brasileña involucró a dos argentinos en un brutal choque de helicópteros. Las víctimas fueron identificadas como el influencer Gaspar Prim Díaz y también un productor de videoclips identificado como Lucas Vignale.
El incidente se registró en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en la zona oeste de la ciudad carioca. Según los reportes oficiales del Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro, los equipos de emergencia que se trasladaron de inmediato al lugar localizaron inicialmente cinco cuerpos calcinados dentro de la primera aeronave. Minutos más tarde, tras expandir el perímetro de búsqueda, los rescatistas hallaron a la sexta víctima fatal en el segundo helicóptero, el cual se precipitó a unos cien metros de distancia del primer punto de impacto.
En tanto, tras el impacto, una de las aeronaves cayó en picada dentro del estacionamiento privado de un complejo comercial. El impacto provocó un incendio de grandes proporciones que alcanzó una estación de carga, desatando reacciones en cadena que destruyeron por completo unos veinte automóviles eléctricos que se encontraban estacionados en el lugar.










