Una mujer y su bebé murieron en un accidente cuando viajaban hacia el Cristo de la Quebrada en San Luis

0
2

Así quedó la camioneta en donde viajaban las víctimas (Gentileza: El Once)

Una madre de 32 años y su bebé de un año murieron este viernes en un accidente sobre la ruta nacional 146, en el ingreso a San Luis, cuando se dirigían a la Festividad del Santo Cristo de la Quebrada. Ambas viajaban en una camioneta particular, que era conducida por la pareja y padre de la pequeña. El hombre sobrevivió, pero permanece hospitalizado.

Las víctimas fueron identificadas como Silvina Alejandra Enríquez, una cabo de la Policía Federal, y su hija Mia Nahiara Núñez Enríquez. Las dos oriundas eran oriundas de San Rafael, provincia de Mendoza, y murieron en el acto producto del impacto. Asimismo, trascendió que la oficial se encontraba de licencia y prestaba servicios en Buenos Aires.

Según la reconstrucción de los hechos, el siniestro ocurrió a la altura del kilómetro 161, cerca de la localidad de Beazley, cuando la Citroën Berlingo chocó de frente contra un camión Mercedes Benz con semirremolque. Aparentemente, la camioneta familiar circulaba en sentido contrario al momento de producirse el choque de frente.

De acuerdo con la información publicada por El Once, el conductor de la camioneta era el esposo y padre de la bebé, que resultó herido y fue trasladado de urgencia al Hospital Central Dr. Ramón Carrillo de San Luis. Desde ese momento, el hombre, de 35 años, permanece internado con politraumatismos, pero se encontraría fuera de peligro.

El conductor y familiar de las víctimas permanece internado en el Hospital Ramón Carillo de San Luis

Respecto a los pasajeros del camión, fuentes policiales confirmaron al medio Info YA!, que se trataban de dos personas. Por un lado, el conductor del camión, un hombre de 53 años, y su acompañante, una mujer de 45 años, resultaron ilesos. Asimismo, se conoció que habían partido desde Santa Fe con destino a San Rafael.

Por otro lado, se conoció que las víctimas y el hombre herido viajaban hacia Villa de la Quebrada para participar en la Festividad del Santo Cristo de la Quebrada, considerada el evento religioso más grande de San Luis. Este año, el comienzo de la celebración se llevó a cabo entre la noche del jueves 30 de abril y la madrugada del viernes 1 de mayo.

De acuerdo con Agencia de Noticias San Luis (ANSL), la partida se podía realizar desde dos puntos: la Plaza Virgen Desatanudos (Puente Favaloro), ubicada en la capital puntana, y la Parroquia María Santísima Reina de la Paz, desde la ciudad de La Punta.

Cada año, miles de fieles emprenden el camino hacia la Villa de la Quebrada para venerar al Santo Cristo de la Quebrada, en una manifestación de fe que constituye uno de los principales atractivos de turismo religioso en la provincia de San Luis. La peregrinación, profundamente arraigada en la identidad regional, convoca a comunidades y grupos parroquiales que organizan caminatas y actividades de recogimiento, promoviendo una experiencia colectiva de encuentro y oración.

La festividad religiosa convoca a miles de personas, que caminan varios kilómetros para llegar al Santuario del Santo Cristo de la Quebrada (Gentileza: ANSL)

Las caminatas nocturnas se desarrollan en un ambiente de recogimiento y reflexión grupal. Por este motivo, los organizadores recomendaron llevar ropa cómoda y abrigo debido a las bajas temperaturas nocturnas, calzado adecuado para largas distancias, agua para hidratación, alimentos livianos como frutas y elementos básicos de primeros auxilios. Además, se estableció como requisito tener más de 18 años para participar en estas peregrinaciones organizadas.

Participar de la peregrinación al Cristo de la Quebrada implica recorrer varios kilómetros durante la noche, compartir el esfuerzo y llegar al santuario, en una vivencia que combina fe, sacrificio y encuentro. Esta práctica responde a una tradición que involucra a familias, grupos de jóvenes y promesantes de diversos puntos del país.

No obstante, más allá de lo religioso, el evento tiene un impacto cultural y económico considerable. La afluencia masiva de peregrinos convierte a la Villa de la Quebrada en epicentro del turismo religioso, dinamizando la actividad local y revalorizando el patrimonio cultural regional.