Una policía de la fuerza porteña se suicidó en una comisaría de La Matanza mientras su ex novio la denunciaba por violencia

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La comisaría San Carlos de La Matanza donde ocurrió el hecho

Una agente de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, de 37 años, se suicidó este sábado en la puerta de una comisaría de La Matanza mientras esperaba para declarar en el marco de una denuncia por violencia en su contra que había radicado su ex novio, de 27.

El joven había acudido esta mañana junto a sus padres a la sede policial del barrio San Carlos, en Virrey del Pino, para denunciar que la mujer, oficial primero de la fuerza porteña, había causado daños en su vehículo y en el auto de su papá. Explicó que era debido a un conflicto personal entre ellos.

No era la primera denuncia contra la policía: hace un mes y medio, la madre del chico había pedido una orden de restricción perimetral para que no se acerque a su hijo.

Mientras el denunciante relataba el episodio ante las autoridades policiales, la mujer, identificada como Leila Sosa, llegó a la comisaría para ser entrevistada y dar su versión de los hechos. Esperó en la vereda, donde se mostró visiblemente alterada, según declararon testigos.

Apenas unos minutos después de su arribo, mientras el personal policial iniciaba la entrevista con su ex, los presentes en el lugar escucharon una detonación en el sector del ingreso. Al acercarse, los efectivos hallaron a Sosa con una herida en la cabeza producida por un disparo de su arma reglamentaria, una pistola Pietro Beretta.

Ante la situación, se dispuso la preservación del lugar y una ambulancia trasladó a la oficial al hospital Paroissien, donde ingresó sin vida.

En el caso tomó intervención el fiscal Carlos Adrián Arribas, quien ordenó el levantamiento de pruebas de la escena y la realización de diligencias de rigor, incluyendo el secuestro del arma involucrada. En ese contexto, los investigadores constataron que la agente porteña tenía una denuncia previa radicada por la madre de su ex, en la que solicitó la imposición de un perímetro de seguridad. Lo había pedido el pasado 12 de julio.

Tras ser advertidos del trágico episodio, familiares de la fallecida acudieron a la comisaría. Sin embargo, al advertir la presencia de su ex, comenzó un tenso enfrentamiento que requirió de intervención policial: los allegados de la agente arrojaron piedras contra el frente del edificio y llegaron a provocar daños materiales, aunque no se registraron personas lesionadas.

La causa quedó caratulada como suicidio, aunque la instrucción judicial continúa para esclarecer el contexto del hecho.