5 historias mínimas de Messi en la Selección antes de su despedida: del susto inolvidable apenas pisó Ezeiza a la derrota más dulce

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Messi, campeón Sub 20 en 2005 y la Pulga, en su última práctica con la Albiceleste (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se va, pero se queda. A los 39 años, Lionel Messi jugará ante Benín su último partido con la selección argentina, pero cada gol, cada asistencia, cada gesto, cada título, construyeron un trono en el que latirá por siempre su legado. 207 partidos, 125 gritos y 21 años después, cuelga la casaca N° 10 con sus vitrinas nutridas por el trofeo del Mundial 2022, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima 2022, el oro olímpico en Beijing 2008 y el título mundial Sub 20 de 2005. Además, disputó otras tres finales continentales y dos definiciones en el certamen ecuménico. Deslumbrante.

Pero detrás de los números abrumadores, de cada gambeta que descaderó (y descadera) rivales con una facilidad asombrosa, hay historias. Gigantes, de superación, con el barniz de su habilidad sin par. Y pequeñas, mínimas, pero no menos importantes, porque forjaron su personalidad y su carrera en la Selección que sintió desde que vio la luz en Rosario, y que también adoptó, cuando los cantos de sirena de España quisieron convencerlo de desoír lo que dictaba su corazón. Tal vez pudieron con otros… No con Leo.

El susto inolvidable en su primer día en Ezeiza

Lionel Messi ya era Lionel Messi, la promesa que descollaba en la Masía, cuando fue citado por primera vez en la Selección para el famoso amistoso con el combinado Sub 20 ante Paraguay (más el bonus del choque ante Uruguay en Colonia) para blindarlo y cerrarle la puerta a España. Sin embargo, su primer contacto con el predio de Ezeiza tuvo alguna cuota de zozobra.

“Llegó acompañado por el padre y el representante. Salió el preparador físico, que era (Gerardo) Salorio y le dijo: ‘Si no te cortás el pelo, no podés jugar’. Decí que no le hizo caso, ja. Tenía unas ganas de jugar para Argentina… Hablando con los dirigentes de España en Mundiales, se acercaban y nos decían: ‘Lo tentamos de todas las formas posibles, y nunca quiso aceptar jugar para nosotros’”, supo contarle a Infobae el recordado Omar Souto, histórico gerente de Selecciones Nacionales de la AFA, fallecido a fines de 2025.

Salorio, también en diálogo con este medio, completó la leyenda. “Vos entrás al predio y ves la cancha 1; ahí estábamos entrenando. Y Hugo (Tocalli) me llama. Había una persona grande con un adolescente al lado. No lo conocía: era Messi. Lo primero que le tiré fue ‘el pelo está un poquito largo, lo tenemos que cortar’. Hugo me fulminó con la mirada. Y Jorge Messi, que era un buen tipo, me dijo ‘mañana lo hacemos cortar’. Un señor”, recordó el profe, que evoca al astro con cariño de padre, la semilla de la historia de amor.

El primer asistidor al que nunca volvió a ver

Iban 35 minutos del segundo tiempo en aquel duelo bautismal ante los guaraníes cuando Pedro Joaquín Galván, casi en el círculo de la mitad de cancha del Bicho, profundizó entre dos rivales para Lionel Messi. La Pulga pisó el acelerador, pasó entre la marca tímida de tres adversarios, gambeteó al arquero y firmó el 7-0; su primer tanto en albiceleste.

Así, el mediocampista ofensivo, clase 85 y surgido de Gimnasia, se transformó en el primer asistidor de Messi en la Selección. Después del Lobo, Galván jugó en San Martín de San Juan, Olmedo de Ecuador y edificó una gran carrera en el fútbol de Israel, donde actuó desde 2008 hasta 2019 en seis equipos diferentes.

“Es imposible olvidar esa asistencia. Después, nunca más me lo encontré”, supo contarle a TN el volante que ostenta 128 goles en la liga de Israel.

El dueño de la pelota

El Mundial Sub 20 de Holanda 2005 fue el primer hito para Messi con la Selección; la confirmación de un idilio que ante Benín tendrá su capítulo final. Y eso que comenzó como suplente… Pero el 2 de julio de 2005, ante Nigeria, dio la vuelta olímpica.

“La noche anterior a dar la charla para la final, vi junto a Miguel Tojo otra vez el partido contra Brasil. Ahí recién vi una jugada en la que Pablo Zabaleta se tira de cabeza. Al otro día les mostré la jugada a los chicos y les dije ‘si tenemos un poco de esta actitud, mañana ganamos la final’. Ahí saltó Messi y, con toda su tranquilidad, me dijo ‘Pancho, quédate tranquilo que mañana ganamos’. Lo hizo con una naturalidad increíble”, se asombró a la distancia Francisco Ferraro, entrenador de entonces. Los dos goles, de penal, los anotó el hoy astro del Inter Miami, máximo anotador y figura del torneo. Una ventana al futuro…

Un salón de fiestas pintado de albiceleste

De 22 años que lleva como futbolista profesional, Lionel Messi pasó 14 cumpleaños concentrado con la selección argentina en medio de alguna competencia, incluyendo el N° 39, que lo encontró en Estados Unidos, detrás del sueño de un nuevo título del mundo, que llegó hasta la definición ante España.

El derrotero comenzó en el Mundial Sub 20 de Holanda 2005 y siguió en 2006, 2007, 2010, 2011, 2014, 2015, 2016, 2018, 2019, 2021, 2024 y 2026. Pudieron ser 13, si Qatar 2022 no se hubiera mudado a noviembre-diciembre por las temperaturas en la región. ¿Un sinónimo de compromiso? Messi.

La Pulga, junto a Pancho Ferraro, técnico con el que fue campeón del Mundial Sub 20

La derrota más dulce

Lo dicen todos sus compañeros, seres queridos o allegados: a Lionel Messi no le gusta perder a nada. Desde un fútbol reducido a un juego de cartas. Ni hablar de un partido por los puntos… En paralelo al clímax de su carrera con la Selección, el Mundial de Qatar 2022, el capitán y sus compañeros disputaron otra competencia: el campeonato de truco de la Selección, que históricamente lo tuvo siempre o bien posicionado o vencedor.

Pero la corona que había alzado en el popular juego rioplatense en la concentración durante la Copa América 2021, la debió resignar en Doha, donde dio batalla en trío junto a Rodrigo de Paul y Leandro Paredes.

Solo un puñado no participó en Qatar, por diversos motivos: Pablo Aimar, Germán Pezzella y Marcos Acuña integran ese grupo. Al Huevo, por caso, no le atraen demasiado los juegos de cartas. Para llevarse el pozo de 3600 dólares, el campeón debió superar a sus rivales en un mata mata de eliminación directa al mejor de tres partidos a 30 puntos, sin flor y con castigos para el que se quisiera cartear, o sea, hacer trampa y acomodarse las cartas.

Quienes se impusieron en la gran definición fueron Claudio Tapia, presidente de la AFA, el ya mencionado Omar Souto y el administrativo Alberto Pernas. La Pulga y compañía se quedaron con el galardón consuelo de los 1200 dólares asignados al segundo puesto.

Como el trío más pesado cayó, hubo denuncias en broma, siempre en el anonimato. “No quería pagar, tenía pisada la caja”, le apuntaron en la intimidad a Paredes, quien ofició de tesorero. Al fin y al cabo, las cartas en la Selección siempre fueron una excusa más para fomentar la unión en las delegaciones. Y Messi (y todo el plantel) se quedó con el premio más grande, que anhelaba toda la Argentina: la tercera estrella. El azar te quita, el talento te da…

La organización del torneo de truco en el Mundial de Qatar 2022