La trama del luchador que “arruinó su carrera en 8 segundos”: se negó a saludar al presidente de UFC y sufrió un impactante nocaut

0
3

Joaquin Buckley protagonizó el fin de semana más desastroso de su carrera profesional en las artes marciales mixtas. El peleador estadounidense, conocido históricamente por su estilo explosivo y declaraciones directas, transformó los días previos y el desenlace de UFC Fight Night: Buckley vs. Malott en un auténtico torbellino de decisiones insólitas que terminaron costándole caro tanto dentro como fuera del octágono. Lo que debía ser la semana de su redención deportiva acabó convirtiéndose en un bochornoso espectáculo mediático coronado por un brutal nocaut en el estadio Rogers Place de Edmonton, Canadá.

La debacle de Buckley no comenzó con un golpe en la jaula, sino con la frustración acumulada previamente. Esta insatisfacción latente detonó en la previa de su combate frente al canadiense Mike Malott. Presionado por arrastrar dos derrotas consecutivas ante Kamaru Usman y Sean Brady, Buckley adoptó una actitud hostil y un personaje ultra enfocado que rozó la falta de respeto hacia la propia organización que le paga sus contratos.

El primer incidente grave ocurrió durante los tradicionales pesajes ceremoniales del viernes. Tras subirse a la báscula, Buckley se dispuso a realizar el careo final con Malott. Como es costumbre en cada evento principal, el CEO de la compañía, Dana White, se colocó en medio de ambos peleadores para supervisar la situación.

Al notar la extrema tensión, White extendió su mano derecha hacia Buckley en un gesto de cortesía y profesionalismo para desearle suerte. Para sorpresa de los ejecutivos y de los fanáticos presentes, Buckley ignoró por completo el saludo del jefe máximo de la UFC, dejándolo con la mano en el aire mientras clavaba una mirada desafiante sobre su oponente. Aunque White intentó disimular la tensión dándole una palmada en la espalda, el desplante quedó registrado en las transmisiones oficiales y encendió las alarmas en las redes sociales. “Cómo arruinar tu carrera en 8 segundos”, bromeó un usuario que compartió el video del momento en X (antes Twitter) y dejó en claro la sensación que rodeó a los fanáticos de la disciplina tras la actitud del derrotado.

Minutos después de bajar del escenario, el comportamiento extraño del estadounidense se agudizó. Al ser abordado tras bambalinas por la corresponsal oficial de UFC, McKenzie Pavacich, para la entrevista reglamentaria de televisión, Buckley decidió no modular una sola palabra. Pavacich le formuló preguntas lógicas sobre su estrategia y las sensaciones de pelear en territorio enemigo. En respuesta, el peleador wélter se limitó a quedarse completamente callado durante un minuto, mirando fijamente a la cámara y totalmente serio. La incómoda situación obligó a la asombrada reportera a cerrar la transmisión admitiendo que aquello era “algo nunca antes visto” en su labor periodística.

Toda la teatralidad y el aislamiento psicológico de Joaquin Buckley se derrumbaron estrepitosamente la noche del sábado en el octágono. El público canadiense, completamente volcado a favor del local Mike Malott, abucheó sonoramente al estadounidense desde su salida de los vestuarios.

Aunque Buckley intentó imponer condiciones en el primer asalto buscando conectar sus característicos volados de izquierda, Malott manejó mejor la distancia gracias a su ventaja de alcance y combinaciones efectivas de patadas. El desenlace de la pelea estelar llegó a los 2:32 del segundo round, de una forma tan vistosa como dolorosa para el norteamericano.

En medio de un intercambio, Malott amagó con lanzar una patada media al cuerpo, pero rectificó la trayectoria de su pierna en el aire convirtiéndola en un espectacular y preciso rodillazo volador directo al mentón. Buckley, quien justo en ese instante se estaba inclinando hacia adelante para lanzar un golpe de derecha, recibió todo el impacto de lleno en el rostro. El golpe fue tan seco que su protector bucal salió despedido por el aire mientras el peleador caía completamente inconsciente sobre la lona. El réferi Marc Goddard detuvo la pelea de inmediato ante el estallido de júbilo del público local.

Con el KO consumado y Buckley camino al hospital para las revisiones médicas de rigor, la atención se trasladó a la conferencia de prensa post-evento. Como era de esperarse, los medios especializados interrogaron a Dana White sobre la actitud irrespetuosa que Buckley había tenido con él el viernes.

Mike Malott conecta un golpe en el rostro de Joaquin Buckley durante un combate de artes marciales mixtas en el octágono de UFC.

White adoptó inicialmente una postura comprensiva y madura ante los micrófonos: “Llevo en este negocio mucho tiempo. No podés tomarte ninguna de estas cosas como algo personal. Todos estos muchachos manejan la semana de pelea de manera diferente. Están cortando peso, hambrientos, lejos de sus familias y con lesiones encima”, consideró tras ser consultado por el momento en el que Buckley lo ignoró por completo.

Sin embargo, el mandamás de la UFC no dejó pasar la oportunidad de facturarle el desplante con su característico humor ácido. Con el rostro completamente serio, White miró al reportero que le repreguntó si de verdad no le había molestado y disparó de forma contundente: “Tan pronto como perdió la pelea, miré a Hunter [Campbell] y le dije: ‘Despedilo’”. La frase congeló la sala de prensa por un instante, provocando que los periodistas pidieran una aclaración inmediata ante el temor de ver terminada la carrera de Buckley en la empresa. Segundos después, White soltó una carcajada y alivió la tensión de la sala: “Es una maldita broma, muchachos”, aclaró entre risas.

El balance final para Joaquin Buckley tras su paso por Edmonton es lapidario. En el plano estrictamente deportivo, acumuló su tercera derrota consecutiva en UFC, alejándose por completo de cualquier conversación seria por el cinturón wélter de las 170 libras.

En el plano de las relaciones públicas, su estrategia de marketing basada en el hostigamiento y el silencio absoluto fracasó rotundamente. Pasó de intentar lucir como un peleador temible e indomable a convertirse en el blanco de memes y burlas masivas en las comunidades de MMA.