Nick Kirgyos dio positivo por cocaína: las provocaciones, peleas y escándalos que marcaron su carrera en el tenis

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El tenista australiano Nick Kyrgios (Crédito: Europa Press)

Nick Kyrgios, quien dio positivo por cocaína este martes, fue número 13 del mundo y alcanzó una final en Wimbledon. Derrotó a Novak Djokovic, Roger Federer y Rafael Nadal, y cautivó al mundo del tenis con sus tiros llenos de destreza. Su carrera, sin embargo, también se vio marcada por el escándalo: protagonizó insultos, discusiones con árbitros, provocaciones a sus rivales, sanciones y multas. El australiano dejó varias postales que recorrieron el mundo por causas ajenas al talento que demostraba en cada partido.

Ahora, con 31 años, su nombre vuelve a estar en el centro de la escena por un episodio de otra dimensión: la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) lo suspendió provisionalmente después de que una muestra tomada durante el ATP de Mallorca, el 22 de junio, arrojara la presencia de benzoilecgonina, un metabolito de la cocaína. El resultado fue confirmado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y la suspensión rige desde el 4 de agosto.

Kyrgios reconoció el resultado y asumió la responsabilidad. En un mensaje publicado en sus redes sociales, calificó lo ocurrido como un “grave error” y explicó que los últimos años, atravesados por lesiones y dificultades físicas y mentales, habían tenido un fuerte impacto en él. También anunció que se alejará durante 28 días de las redes sociales y de la vida pública para concentrarse en su recuperación personal.

“Mis padres me presionaron para que jugara el tenis”

Para entender por qué este nuevo escándalo adquiere una dimensión particular en su caso, hay que retroceder más de una década. Apenas irrumpió en el circuito ATP, Kyrgios se ocupó de dejar en claro que no le interesaba encajar en el molde tradicional del tenis. De hecho, antes de cumplir los 20 años, y cuando ya había vencido a Nadal y a Federer, ya reconocía públicamente que este deporte no lo apasionaba.

“Yo estaba decidido por el básquet y finalmente jugué al tenis. Si hay un canal donde ponen la NBA y otro donde ponen tenis, elijo el de la NBA ciento por ciento seguro”, aseguró en 2015 en declaraciones al sitio oficial de la ATP.

Kyrgios siempre prefirió el básquet antes que el tenis (Crédito: REUTERS/Hollie Adams)

Hasta los 14 años, en su Canberra natal, Kyrgios había practicado los dos deportes al mismo tiempo. Su estatura -1.93- favorecía su adaptación al básquet. Su elección, sin embargo, fue otra: “Mis padres me presionaron para que lo eligiera y a día de hoy puedo decir que no me gusta este deporte”.

La contradicción era evidente: Kyrgios había elegido una actividad que no terminaba de representar su personalidad y, al mismo tiempo, poseía condiciones extraordinarias para practicarla. Su saque era uno de los más potentes del circuito. Tenía una mano privilegiada, capacidad para improvisar golpes imposibles y una facilidad natural para jugar puntos espectaculares. Con apenas 19 años se metió en el Top 50 y trepó al puesto 13 del ranking ATP en 2016.

Su irrupción definitiva se produjo en Wimbledon 2014. Kyrgios era el número 144 del mundo y recibió una invitación para disputar el torneo. Ganó en el debut y en segunda ronda debió enfrentar al francés Richard Gasquet, al que superó en cinco sets luego de salvar 9 match points en contra. El australiano siguió adelante y en octavos de final se cruzó con Rafael Nadal, número uno del mundo por entonces.

El australiano lo venció en cuatro sets y llegó a los cuartos de final. Fue una de esas actuaciones que cambian la percepción sobre un jugador: de promesa extravagante a posible estrella.

Pero, junto con su tenis, también empezó a crecer en Kyrgios una fama de jugador imprevisible. En 2015 protagonizó algunos de los episodios que terminarían definiendo su imagen pública. En el Australian Open recibió una multa de 4.500 dólares por romper raquetas y decir obscenidades durante los partidos, y en Wimbledon fue acusado de conducta antideportiva y tanking durante otro partido ante Gasquet.

Meses después, protagonizó uno de los episodios más recordados de su carrera. En el Masters 1000 de Montreal de 2015, durante un encuentro contra Stan Wawrinka, le gritó al suizo que su novia, la croata Donna Vekic, se había acostado con Thanasi Kokkinakis, tenista australiano amigo de Kyrgios. La ATP lo castigó con una multa de 25 mil dólares y una suspensión de 28 días.

En 2016 recibió una sanción de 25.000 dólares y una suspensión de ocho semanas después de su actuación ante Mischa Zverev en Shanghái, un partido en el que también fue acusado de no esforzarse. Tres años después, en Roma, fue descalificado ante Casper Ruud. Insultó a un juez de línea, pateó una botella y llegó a lanzar una silla a la pista.

Con Nadal construyó una de las rivalidades más particulares de su generación. En el cruce entre ambos en Wimbledon 2019, Kyrgios discutió permanentemente con el árbitro y en el tercer set lanzó deliberadamente una pelota contra el cuerpo de Nadal. En la conferencia posterior al partido, lejos de mostrar arrepentimiento, fue más allá: “¿Por qué debería disculparme?”, desafió.

Kyrgios protagonizó varias polémicas en sus partidos contra Rafael Nadal (Crédito: REUTERS/Issei Kato)

La rivalidad deportiva quedó marcada por ese contraste. Nadal representaba, en muchos sentidos, aquello que Kyrgios no quería ser: disciplina, constancia, preparación y una obsesión casi absoluta por cada punto. “Cuando jugaba contra Nadal, todos lo idolatraban y decían ‘es muy trabajador, es esto y lo otro’. Y yo pensaba ‘no soporto a este tipo’”, declaró Kyrgios a TNT Sports en julio del año pasado.

Y agregó: “Me daban asco muchos de los gestos de Nadal, tenía enfermedades tenísticas. Tengo muchos problemas con los tenistas que se toman tanto tiempo entre el primer y el segundo saque, como por ejemplo Rafa”.

En 2022, Kyrgios consiguió aquello que durante años parecía estar reservado a una versión que nunca terminaba de aparecer: llegó a la final de Wimbledon. Era el número 40 del mundo y en la definición lo esperaba Novak Djokovic.

Kyrgios ganó el primer set y durante algunos momentos pareció capaz de completar la obra que había insinuado desde adolescente. Pero el serbio reaccionó y terminó imponiéndose por 4-6, 6-3, 6-4 y 7-6 (3).

Kyrgios no solo fue uno de los pocos jugadores de su generación que logró derrotar al menos una vez a Nadal, Federer y Djokovic, sino que lo logró en el primer enfrentamiento: contra el suizo lo consiguió en Madrid 2015, frente al español alcanzó aquella victoria en Wimbledon 2014, y ante el serbio dio dos golpes consecutivos en 2017, en Acapulco e Indian Wells.

Tiene un talento descomunal y considero que si hubiera tenido predisposición a trabajar duro, habría llegado muy lejos. Ha sido negligente en el cuidado de su físico”, resumió el propio Djokovic durante una entrevista con el medio serbio Sportklub, en septiembre del año pasado.

Nick Kyrgios llegó a ser 13° del mundo y derrotó a Novak Djokovic, Roger Federer y Rafael Nadal (Crédito: REUTERS/Mike Segar)

“Tuve pensamientos de suicidio y abusé del alcohol y las drogas”

Después de aquella final de Wimbledon comenzó otra etapa en la carrera de Kyrgios, y las lesiones fueron cada vez más frecuentes para Kyrgios. Se sometió a una artroscopia en la rodilla izquierda en enero de 2023 y posteriormente sufrió nuevos problemas físicos que fueron limitando su participación en el circuito.

Su regreso se convirtió en una sucesión de intentos interrumpidos. Y en ese contexto, Kyrgios también habló públicamente sobre su salud mental. “Tenía pensamientos de suicidio y literalmente luchaba por levantarme de la cama, así que lo último en lo que pensaba era en jugar delante de millones de personas. Estaba solo, deprimido, negativo, abusaba del alcohol, de las drogas, me alejé de mi familia y mis amigos”, escribió en su perfil de Instagram en febrero de 2022, meses antes de jugar la final del Grand Slam británico.

Su doping por cocaína llega tras una carrera en la que convirtió la provocación en una parte casi inseparable de su personaje. Insultó, discutió, desafió a árbitros y a rivales, recibió multas. Fue suspendido y protagonizó partidos inolvidables. Y siempre dejó la sensación permanente de que podía haber conseguido mucho más.

Kyrgios fue suspendido provisionalmente tras conocerse el doping (Crédito: REUTERS/Amr Alfiky/Pool/File Photo)