Cayó el tercer sospechoso por el intento de robo a Daniel Scioli: el error que permitió identificarlo

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Daniel Scioli

Los cuatro delincuentes que protagonizaron el violento intento de asalto a la casa del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de La Nación, Daniel Scioli, cometieron una serie de errores que resultaron claves para que la Justicia pudiera identificarlos rápidamente y avanzar con las detenciones.

En las 16 horas posteriores al episodio, el fiscal Cosme Iribarren ya había concretado el arresto del presunto líder de la banda y uno de sus cómplices. El primero de ellos fue Braian Oroná, ex custodio del funcionario cuando era gobernador bonaerense; el segundo fue Santiago Grandicell, el chofer del Peugeot 207 blanco utilizado en el asalto.

Este miércoles, cayó el tercero de ellos. Tiene 19 años y se trata del único del grupo al que los delincuentes abandonaron en las inmediaciones de la casa de Villa La Ñata cuando emprendieron su huida.

Según supo Infobae de fuentes del caso, cuando los ladrones escaparon de la propiedad del secretario con las armas y las máscaras de payasos con las que habían intentado cometer el robo, dos de ellos se subieron al vehículo que los esperaba en la puerta del domicilio, mientras que este último se quedó afuera. Tuvo que fugarse a las corridas.

Braian Oroná, ex custodio del funcionario cuando era gobernador bonaerense, es uno de los tres detenidos

En su intento desesperado por no ser atrapado —a pesar de que las cámaras de seguridad ya lo habían grabado— el sospechoso cometió un error que le permitió a la Justicia dar con él: ingresó a una guardería náutica ubicada a pocas cuadras y pidió conectarse a la red de Wifi.

Con esa información, las autoridades ordenaron una serie de diligencias tanto en el lugar como en otros domicilios identificados. Así, este miércoles concretaron su detención. Tuvo lugar en la localidad bonaerense de Ensenada, donde vive. Su casa está a pocos metros de la del ex agente detenido por el hecho: eran vecinos.

Todavía falta identificar al cuarto delincuente que ingresó a la casa de Daniel Scioli el pasado miércoles. Mientras tanto, la Justicia avanza con la apertura de teléfonos de detenidos: la pericia será clave para determinar si se trató de un simple intento de asalto o si hubo otro plan.

La máscara de payaso y la supuesta ropa empleada en el intento de robo

El hecho

Según confirmaron fuentes judiciales a Infobae, el hecho tuvo lugar el último miércoles a las 3 de la madrugada, cuando un grupo de al menos cuatro delincuentes armados ingresaron al domicilio del funcionario cubriéndose el rostro con máscaras de payasos. Sabían cómo entrar porque el líder de la banda, un ex policía de la fuerza Bonaerense, había sido su custodio hace unos 10 años.

Los sospechosos, que fueron captados por las cámaras de seguridad de la propiedad, descendieron de un auto en plena madrugada. Uno de ellos quedó a bordo, mientras que los otros tres bajaron y se acercaron al buzón de correo ubicado al lado del portón principal. El motivo: tenían el dato de que ahí estaba el botón que abría la puerta.

El Peugeot 207 empleado en el asalto

En apenas segundos, los delincuentes lograron ingresar al predio. Sin embargo, todavía tenían un largo trecho que caminar hasta la casa donde Scioli estaba descansando. En esos largos metros, en los que se mostraron con la cara cubierta, guantes y armas, los custodios del funcionario, que estaban de guardia en una especie de “búnker” que tiene la propiedad, advirtieron los movimientos y salieron a enfrentarlos.

Los agentes impartieron la voz de “alto, policía”, pero la respuesta de uno de los sospechosos fue apuntarlo con un arma de fuego, identificada por las autoridades como una pistola calibre 9 mm. En ese instante, los delincuentes activaron el mecanismo de cerrado de la puerta, quedando en el interior del predio, pero sin poder acceder a la vivienda principal.

Hasta ese momento, los ladrones no desistieron de su accionar. Pero tras una segunda advertencia policial, finalmente dieron marcha atrás y abandonaron el lugar a las corridas. Posteriormente, subieron al vehículo en el que habían llegado y se dieron a la fuga a alta velocidad.