Tiene pedido de captura por una millonaria estafa, fue a tramitar un nuevo DNI y nadie la identificó: sigue prófuga

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El caso de la millonaria estafa en Lomas de Zamora que sufrió Merlín Díaz Silva -la peluquera de 30 años que se quitó la vida luego de entregarle 14 millones de pesos a tres clientas gitanas que la engañaron bajo una falsa limpieza espiritual- sumó un nuevo capítulo a fines de mayo: una de las sospechosas buscadas con orden de captura se presentó en una sede del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer) en el Centro porteño, renovó su DNI y nadie la identificó. Se trata de Marta Noemí Mitrovich (56), quien entró y salió del establecimiento sin problemas y volvió a desaparecer.

Lo que ocurrió, para sorpresa de los investigadores, es que los controles de seguridad del organismo no reconocieron que Mitrovich tenía un pedido de captura activo, solicitado por el fiscal Ignacio Torrigino, titular de la UFI N° 19 lomense que encabeza la causa.

El error grave fue del Renaper y la señora sigue prófuga”, resumieron las fuentes del caso consultadas este miércoles por Infobae, luego de que se conocieran las imágenes de dos cámaras de seguridad que captaron a la acusada el pasado 28 de mayo, cuando se apersonó junto a dos acompañantes en la sede que el ReNaPer posee sobre la avenida Diagonal Norte, a metros del Obelisco porteño.

Marta Mitrovich llegó a la sede del ReNaPer en una Peugeot Partner blanca, acompañada por al menos dos familiares.

Las grabaciones a las que accedió este medio muestran que Mitrovich llegó al lugar alrededor de las 16 a bordo de una camioneta utilitaria de color blanco. Vestida con una campera animal print blanca y negra, un pantalón oscuro y zapatillas claras, ingresó encapuchada y, mientras aguardaba su turno, se sentó en una de las sillas de la sala de espera.

El video, además, da cuenta de que la mujer estaba acompañada por al menos dos hombres, uno de los cuales la secundó en su ingreso al ReNaPer. En tanto, otro de ellos se quedó al cuidado del vehículo.

El momento en que la gitana estafadora ingresó al establecimiento para tramitar la renovación de su DNI.

Al ser llamada por uno de los empleados, la sospechosa dio un domicilio de la provincia de Corrientes y brindó la información complementaria requerida. Tras unos pocos minutos, la mujer dejó el lugar tal como había arribado: con la capucha de su campera colocada en la cabeza y siempre atenta a los movimientos alrededor de ella, consciente de que, al ser buscada por la Justicia, estaba poniendo en peligro su libertad.

Al cabo de una media hora, Mitrovich dejó el lugar y ninguna autoridad la identificó.

La filmación que encabeza esta nota continúa con las imágenes del día posterior. Un familiar de Mitrovich se presentó en la misma sucursal del ReNaPer para retirar el DNI de la prófuga.

Hubo una serie de desencuentros entre los datos biométricos y la carga. La señora tenía cargada la captura, pero el sistema del Renaper no lo detectó”, detallaron las fuentes con acceso al expediente ante la consulta de este medio.

Y respecto a la falta de controles del ReNaPer frente a una solicitud de cambio de domicilio, explicaron: “Hoy vas a hacer un DNI nuevo y podés pedir el cambio de domicilio como hizo esta mujer para Corrientes, y no certifican si realmente vive ahí”.

Cuatro días después de que la gitana tramitara el DNI, se le dio intervención a la División Búsqueda de Prófugos de la PFA para dar con el paradero de Mitrovich, que nuevamente había vuelto a desaparecer.

Así, la investigación fue orientada al círculo familiar de la sospechosa, al establecer que mantenía contacto con Bruno Damián Mitrovich (34) y Favio César Márquez (52), familiares que asistían a la prófuga a la hora de trasladarse y esconderse de la justicia.

Bruno Damián Mitrovich y Favio César Márquez, los dos familiares de la gitana estafadora que fueron detenidos por encubrimiento.

Con las pruebas recabadas hasta ese momento, Laura Ninni, titular del Juzgado de Garantías N° 6 del Departamento Judicial Lomas de Zamora, ordenó las inmediatas detenciones de los presuntos encubridores. En ese contexto, Bruno Mitrovich y Márquez fueron detenidos el pasado viernes, durante uno de los tres allanamientos que personal de la PFA realizó en las localidades de Lomas de Zamora, José Marmol y Castelar.

Los procedimientos derivaron, además, en el secuestro de la camioneta Peugeot Partner en la que solía moverse la prófuga y los dos teléfonos celulares de los imputados por encubrimiento.

La Peugeot Partner en la que Marta Mitrovich llegó y se fue del ReNaPer sin levantar ninguna sospecha.

Márquez, el mayor de los dos, fue futbolistas del Club Atlético Boca Juniors, institución en la que realizó las divisiones inferiores y en julio de 1994 alcanzó a debutar en Primera. Con el conjunto Xeneize apenas disputó 10 partidos oficiales, debido a que nunca pudo afianzarse dentro del primer equipo.

Sumadas a estas dos detenciones, fuentes del caso confirmaron a este medio que hay un tercer aprehendido, aunque por el momento no trascendió su identidad ni el vínculo que mantiene con la gitana estafadora.

La estafa mortal

Según pudieron reconstruir los investigadores hasta el momento, el plan para engañar a Merlín Díaz Silva se puso en marcha el 15 de enero, cuando las acusadas acudieron a la peluquería ubicada en San Juan y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde trabajaba la víctima. Desde ese día, Marta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanovich y María Silvia Mitrovich comenzaron a frecuentarla, hasta que lograron ganarse su confianza.

Luego de que establecieran un vínculo de cierta confianza con la peluquera, la convencieron de que supuestamente había una maldición sobre su dinero. Y tras haberle sembrado la duda, le propusieron que les entregara los ahorros de su familia, para poder hacerles un ritual de limpieza y eliminar los supuestos bloqueos.

Para ese entonces, Merlín le había contado a su pareja sobre la propuesta que le habían hecho sus nuevas amigas. Frente a esto, el hombre le advirtió sobre las verdaderas intenciones de las mujeres. Aunque le habría prometido que cortaría el contacto con ellas, la peluquera mantuvo la relación en secreto.

Cinco días después, es decir, el 20 de enero, la víctima sucumbió ante el engaño de las gitanas y les entregó $14 millones con la promesa de que, tras un “trabajo ritual”, recuperaría el dinero. Después de que se retiraran del local, las acusadas dejaron de contestarle los mensajes y las llamadas. Literalmente, se esfumaron.

“Avisame si ya están viniendo”, le había escrito a una de las acusadas minutos después de haberle agradecido la ayuda. “Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, continuó al comentarle que en unos minutos estaría libre para hacer el supuesto rito.

A raíz de la falta de respuesta, la peluquera decidió atentar contra su vida. “Si no vienen, van a cargar con mi vida”, les advirtió a las acusadas. Sin embargo, se habría arrepentido minutos más tarde y logró pedirle auxilio a su pareja. Pese a los esfuerzos de trasladarla hacia el hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta apenas ingresó al centro médico.

La investigación quedó en manos del fiscal Torrigino, quien como parte de las primeras medidas investigativas ordenó analizar cámaras de seguridad y secuestrar el celular de la víctima.

A partir de los peritajes practicados en el dispositivo, los investigadores permitieron identificar a las imputadas, quienes habían utilizado identidades falsas en la zona. No obstante, cuando los agentes fueron al barrio La Perla de Temperley, las acusadas ya se habían fugado. Por este motivo, el fiscal Torrigino emitió una orden de detención contra las tres mujeres.

Otros elementos claves de la investigación fueron las cartas de despedida que dejó la víctima. En el mensaje, Díaz pidió perdón a sus familiares y manifestó su deseo de ser cremada sin ser velada. “Amor, adiós. Te amo. Perdón, amor. Te mentí. Espero me perdones. Solo te pido que me quemes, no me hagas nada”, escribió de puño y letra.

Y continuó: “Adiós, mamita. No se preocupen por mí, estaré mejor. Perdónenme por todo. Adiós, hermanos, los amo a todos”. En la misma hoja de papel, la mujer volcó todos los datos que tenía de las acusadas y mencionó que le había hecho, al menos, unas “47 llamadas a su número”.

“Los gitanos son los culpables, me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata”, lamentó Díaz en su despedida. Además, trascendió que le habría pedido a su pareja que revisaran los chats que mantuvo con las prófugas, para poder ubicarlas y reconstruir cómo ocurrió la estafa.