Guillermo Marcó: “La visita de León XIV puede ser un hito para Argentina”

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Guillermo Marcó, presidente de la Fundación Pastoral Universitaria San Lucas y copresidente del Instituto del Diálogo Interreligioso, sostuvo durante una entrevista exclusiva en Infobae a las Nueve que la visita de León XIV puede impulsar acuerdos entre Nación, provincia y municipios.

En una charla con el equipo de Infobae a las Nueve, integrado por Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, Marcó vinculó el viaje papal con las expectativas que dejó la ausencia de Francisco en el país y con la relación institucional entre la Iglesia y el Gobierno nacional.

El sacerdote, que fue jefe de prensa de Bergoglio durante nueve años, señaló que la elección de la Argentina para el itinerario de León XIV tiene una lectura que excede la dimensión protocolar. “La no venida de Francisco preparó esta expectativa linda por la venida del papa León”, afirmó.

Marcó sostuvo que las críticas por la ausencia de Francisco construyeron una demanda social alrededor de una visita papal. “Tanto se quejaron los medios y tanto se quejó la gente de que el Papa no vino. Bueno, ahora viene un papa”, dijo.

El presidente de la Fundación Pastoral Universitaria San Lucas remarcó que el viaje incluye una escala con carga personal para León XIV: Perú. “Creo que el corazón de su venida es ir a Perú, que es el lugar donde él estuvo tantos años de misionero”, explicó.

Marcó contó que estuvo en la plaza de San Pedro durante la elección del sucesor de Francisco, luego de asistir al funeral del pontífice argentino para realizar una cobertura para Infobae. Según relató, León XIV se dirigió especialmente a los peruanos durante su primera aparición.

El viaje de León XIV con dos recorridos pendientes

Marcó consideró que la decisión de visitar la Argentina también puede asociarse con la relación que León XIV tuvo con Francisco dentro de la estructura vaticana. “Yo creo que pesan los dos viajes inconclusos”, señaló.

El entrevistado explicó que el actual Papa trabajaba con Bergoglio y mantenía reuniones semanales con él. En ese período, estuvo al frente del organismo de la Santa Sede que interviene en los procesos de selección de obispos.

“Para elegir un obispo, en general se eleva una serie de informes que los canaliza la nunciatura de cada país”, describió Marcó sobre una instancia que culmina con una terna de candidatos.

El religioso precisó que la tarea de Prevost incluía analizar o sugerir nombres para las designaciones episcopales. “Hay muchísimos obispos de la época de Francisco que él sabe quiénes son, porque tuvo que leer los informes y elegir o sugerir”, afirmó.

Marcó añadió que Francisco podía apartarse de las recomendaciones formales. “Muchas veces Francisco decía: ‘No, yo quiero a Pepito porque…’”, contó entre risas, al recordar el modo de decisión del pontífice argentino.

La conversación también abordó las transformaciones de la Iglesia durante el pontificado de Bergoglio. Marcó citó el libro El gran reformador, del vaticanista inglés Austen Ivereigh, y propuso otra interpretación sobre el alcance de Francisco.

“No va a ser un gran reformador: Francisco, la reforma es él mismo”, sostuvo. Para Marcó, el cambio estuvo ligado a una manera de ejercer el papado y de abordar los vínculos, más que a una sucesión de reformas administrativas.

El sacerdote comparó esa etapa con la experiencia de Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires. “En Buenos Aires no es que reformó tantas cosas, pero sí su modo de ser te impone algunas características de cómo mirar la realidad o cómo mirar la vida”, planteó.

Marcó consideró que la identidad argentina influyó sobre el legado que Francisco llevó al Vaticano. “Es interesante pensar qué le aportó particularmente Buenos Aires a Jorge Bergoglio y al Vaticano”, afirmó.

Marcó contó algunas anécdotas del Papa Francisco y resaltó su figura (REUTERS/Max Rossi)

El diálogo interreligioso y la continuidad entre Francisco y León XIV

Marcó ubicó al diálogo interreligioso como una de las marcas que Bergoglio trasladó desde la Argentina a Roma. Y recordó que el Instituto del Diálogo Interreligioso tuvo entre sus referentes a Francisco, al rabino Daniel Goldman y a Omar Abboud.

“El tema del diálogo interreligioso es algo muy de la Argentina”, dijo Marcó. El sacerdote relacionó ese rasgo con una convivencia entre comunidades religiosas que, según su mirada, evitó la importación de conflictos internacionales.

“Las comunidades se conocen, conviven, charlan, tenemos mucho vínculo y eso nos defiende de algún modo”, aseguró sobre el funcionamiento de esos lazos en el país.

Marcó evocó una imagen que reunió a Abboud, al rabino Abraham Skorka y a Francisco en el Muro de los Lamentos. “Eran tres argentinos abrazándose en una zona tan caliente donde todas esas tradiciones están enfrentadas”, expresó.

El entrevistado sostuvo que aquellos gestos llevaron a la Iglesia hacia un punto difícil de revertir. “Él lleva a la Iglesia a un lugar donde es difícil retroceder”, afirmó al referirse a Francisco.

Sobre León XIV, Marcó observó una continuidad en aspectos de la doctrina social y del vínculo con otras religiones. “El papa León es un continuador de lo que es doctrina social y tema interreligioso”, dijo.

La diferencia, según Marcó, aparece en el modo de ejercer el papado. “A diferencia de Francisco, que era bastante antiprotocolar, se fija más en las formas”, señaló.

Para el sacerdote, esa conducta también contiene un mensaje hacia sectores de la Iglesia que cuestionaban ciertos gestos de Bergoglio. “Con eso deja contento a otra ala de la Iglesia que por ahí estaba un poquito molesta con las tradiciones del papado”, indicó.

Marcó puso como ejemplo el regreso de León XIV al Palacio Apostólico. Francisco había elegido residir en Santa Marta, una decisión que, según contó su exvocero, implicaba dificultades operativas para la seguridad de la Santa Sede.

“Él vivía en dos habitaciones, pero el piso no podía tener otras personas por un tema de seguridad”, relató. Marcó explicó que el edificio debía mantener restringida el área en la que se alojaba el pontífice.

La conversación derivó en una anécdota de Francisco durante su residencia en Santa Marta. Marcó dijo que Bergoglio salió una vez con una sotana negra para ir a una óptica y probarse anteojos.

“Me dijo: ‘Yo me fui con Cacho, me puse una sotana negra y salí y fui a la óptica. Quería probarme los anteojos’”, contó Marcó.

La salida terminó cuando una mujer identificó al Papa en la calle. “Lo vieron bajar y una señora gritó: ‘¡Il Papa, il Papa!’. Se armó un lío. No había custodia, no había nada”, recordó.

Marcó relató que el jefe de la Guardia Suiza le planteó a Francisco los riesgos de ese episodio. “Mire, Santo Padre, yo tengo cinco hijos y una mujer y trabajo de esto. Si usted hace lo que quiere, yo pierdo mi trabajo”, reprodujo.

La respuesta de Bergoglio, según su exjefe de prensa, fue terminante: “Nunca más”.

El papa León XIV (EFE/ Angel Medina G)

Marcó contrastó esa historia con las salidas deportivas de Juan Pablo II. “Juan Pablo II se escapaba a esquiar a los Alpes y yo era mucho menos: iba a la óptica”, recordó que le dijo Francisco.

El sacerdote también se refirió al cambio que percibió en Bergoglio cuando llegó al Vaticano. “Por lo pronto, empezó a sonreír”, sostuvo.

Marcó contó sobre una fotografía que conserva de un almuerzo en Santa Marta. Dijo que le pidió a Francisco que modificara su gesto habitual frente a la cámara y le lanzó una frase antes de que tomaran la imagen.

“Poné cara de Francisco, no de Bergoglio”, recordó. Según Marcó, el pontífice se rió y el fotógrafo captó ese instante.

El entrevistado explicó que Bergoglio mantenía un gesto serio en muchas fotografías porque desconocía quién podía aparecer luego asociado a su imagen. “Prefiero toda la vida no ser simpático en las fotos”, citó Marcó sobre esa precaución del Papa.

A la vez, diferenció la actitud de Francisco ante las cámaras de su trato cotidiano con las personas. “Cuando iba a la cola de San Cayetano a saludar, ahí se reía un montón”, afirmó.

Marcó sostuvo que Bergoglio tenía sentido del humor en los intercambios privados. “En lo personal, cuando yo hablaba por teléfono a la mañana, si él tenía tiempo, se dedicaba a hacer chistes”, dijo.

La visita que puede abrir una mesa entre Nación, provincia y municipios

Consultado por el vínculo entre la Iglesia y el Gobierno nacional, Marcó planteó que se trata de una relación con múltiples interlocutores. “La Iglesia es como un mosaico de realidades”, definió.

El sacerdote distinguió el trato institucional con el presidente Javier Milei de la relación de otros funcionarios con la Iglesia. “Si digo Milei es una cosa; si decís Sandra Pettovello es otra cosa”, sostuvo.

Sobre la ministra de Capital Humano, Marcó afirmó: “Tiene una relación fantástica con la Iglesia, de mucho diálogo, de mucho vínculo y de mucha cercanía”.

En cambio, señaló que Milei no recibió a la cúpula del Episcopado, un encuentro que describió como una práctica habitual. “Era una tradición, una costumbre”, indicó.

Marcó consideró que la Iglesia no recibió el mismo nivel de cuestionamiento público que otros actores críticos del Gobierno. “Cada vez que expresan algo que al Presidente no le gusta, ustedes, los periodistas, reciben una lista de calificativos e improperios que la Iglesia no ha recibido”, dijo.

“En ese sentido hay como un respeto hacia la institución”, agregó.

Para Marcó, la organización de la visita de León XIV puede producir una instancia de cooperación entre administraciones de distinto signo político. “La Santa Sede pidió que el trabajo sea mancomunado”, afirmó.

El entrevistado describió la conformación que debería tener esa coordinación. “El Gobierno nacional tiene que trabajar con el gobierno provincial, con los gobiernos locales, con las intendencias”, enumeró.

Marcó destacó la posibilidad de sentar a autoridades de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y la Nación en una misma mesa. “Creo que es un lindo hito que ha logrado la visita del papa León”, expresó.

Marcó destacó la articulación entre los distintos estamentos del Estado (Vatican Media/Mario Tomassetti/­Handout via REUTERS)

El sacerdote recordó que la visita combina una invitación eclesial y estatal. “Es una visita pastoral que responde a una invitación de la Iglesia, pero también responde a una invitación del Estado argentino”, explicó.

“El huésped es de Estado”, completó.

Marcó evitó anticipar un mensaje específico de León XIV, aunque señaló que los argentinos deberían atender a sus palabras. “Tenemos que estar abiertos a ver qué nos va a decir”, dijo.

Entre los temas que podrían atravesar la agenda papal, mencionó el tratamiento social de las personas con discapacidad. “¿Qué hacemos con la gente con discapacidad? ¿Cómo los tratamos, cómo los incluimos, cuál es el cupo laboral que tienen para trabajar?”, planteó.

El sacerdote celebró la eventual visita a Claypole, donde funciona el Pequeño Cottolengo Don Orione. “Que vaya a Claypole me parece maravilloso”, afirmó.

Marcó describió el funcionamiento cotidiano de esa institución a partir de la ayuda mutua entre residentes. “El que puede un poquito más le da de comer al otro que no puede”, relató.

“Es la ciudad de la alegría”, definió al lugar, al que también vinculó con una comunidad de monjas contemplativas ciegas que vive dentro del predio.

Marcó precisó que la Conferencia Episcopal puede acercarle propuestas al Papa, pero remarcó que la elección final corresponde a León XIV. “La Conferencia le sugiere un montón de posibilidades. Bueno, el Papa eligió”, expresó.

El entrevistado también se refirió al lema propuesto por los obispos para la visita: “Todos, todos, todos”. Según dijo, la fórmula conserva la impronta de Francisco y alcanza a quienes se sienten lejos de la Iglesia.

“¿Quién está llamado a la Iglesia? Todos, todos, todos”, afirmó Marcó.

Al desarrollar ese concepto, incluyó la discusión sobre inclusión social y diversidad sexual. “En este ‘todos, todos, todos’ está incluido eso también”, dijo.

Marcó aclaró que la Iglesia no pidió suspender una marcha que pudiera coincidir con los días de la visita. “No es la Iglesia la que en ningún momento pone un reparo para que eso se haga”, sostuvo.

Finalmente, marcó una diferencia entre el lema de Francisco y la formulación que, según explicó, añadió León XIV. “El agregado del papa León es: ‘Todos, todos, todos, vayan a misionar’”, afirmó.

“Salí para anunciar algo, para darle a otro esperanza, comunicarle la fe, ayudarlo a creer”, completó Marcó.

Guillermo Marcó, presidente de la Fundación Pastoral Universitaria San Lucas, en los estudios de Infobae en Vivo

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