
El 13 de noviembre de 2020 Diego Maradona llevaba apenas unas horas en la internación domiciliaria montada en la casa de Tigre que terminó siendo escenario de su muerte 12 días después. Ese día, el Diez estuvo acompañado por Cinthya Córdoba, una de las tantas enfermeras que rotó por el domicilio durante las dos semanas que antecedieron a su fallecimiento. Ella, particularmente, lo cuidó hasta apenas 48 horas antes de que muera. Por eso fue convocada como testigo este martes al juicio que busca esclarecer las responsabilidades en torno al hecho.
La pregunta central del debate es si al máximo ídolo del fútbol argentino lo abandonaron o no sus médicos antes de morir. Y en este sentido, Córdoba aportó datos reveladores que complicaron, particularmente, a la psiquiatra imputada, Agustina Cosachov.
En su extensa declaración, la enfermera -que es expareja del coordinador de enfermeros imputado, Mariano Perroni– contó que la única tarea que le asignaron cuando le dieron el caso de Maradona fue “darle la medicación psiquiátrica que estaba escrita a mano en un papel y pegado a la heladera de la casa”.
“Todo el resto lo teníamos que informar a sus médicos y esperar que nos digan qué hacer. Yo además le tomaba los signos vitales por buena práctica, pero solo si se dejaba”, contextualizó la testigo.
Con ese pie, luego contó un episodio de la salud de Maradona que generó el asombro del tribunal: “El 13 (de noviembre de 2020) a la mañana yo me dediqué al paciente. Pero de un segundo a otro se exaltó de la nada, desconocía a todos, decía que estaba en una persecución. Yo le expliqué que era la enfermera y él me pidió que me cambiara y que me vaya que era una persecución”.
“En ese momento yo la llamo a Cosachov para contarle. Al principio me dijo: ‘¿Para eso me llamás?’. Yo le digo toda la situación que fue pasando y que no lo iba a dejar solo», siguió sobre la respuesta de la psiquiatra. Su defensor, Vadim Mischanchuk, dijo que esto fue mentira.
Siguiendo con el relato de la enfermera ante los jueces -declaró bajo juramento de decir la verdad- Córdoba dijo que que, ante la nula reacción de Cosachov, fue a golpear las puertas de la casa donde estaban el sobrino de Maradona (Johnatan Espósito) y la cocinera Monona. Sin embargo, ellos tampoco la ayudaron porque dormían. Después de un rato “Diego se calmó”.
No obstante, haber “molestado” a la psiquiatra, tuvo consecuencias, según dijo la testigo en su declaración: hizo que le corten a los enfermeros la comunicación directa con el equipo médico tratante.
“Yo le transmití la situación al coordinador de enfermeros, Mariano, y le dije que ya me había comunicado con la psiquiatra. Después viene el relevo, se despierta Monona y yo me quedo en el patio. Luego me voy y quedan ellos”, siguió detallando sobre ese día.
Horas más tarde, y enterada de la situación, intervino la coordinadora de la prepaga imputada, Nancy Forlini, a quien la testigo definió como la intermediaria entre la familia, los médicos y los enfermeros.
“A raíz de ello nos escriben a todos (los enfermeros) para decirnos que no nos contactemos más con los médicos tratantes de Maradona y que si nosotros nos comunicábamos con algún médico íbamos a quedar desvinculados”, relató Córdoba sobre el final de ese episodio.
No fue lo único que contó la enfermera sobre la intimidad de esa internación: también recordó que dos semanas antes de la muerte de Diego notó que tenía un edema en sus piernas y que lo advirtió a los médicos, pero no le contestaron.

En otra ocasión, exactamente dos días antes del fallecimiento, Córdoba declaró que vio a Maradona desganado, que no se levantaba de la cama y que había dejado de comer. “Solo quería tomar té. Yo le di unas galletitas de agua y me fijé que al menos se tomara todo el té. Había venido su hijo Dieguito y él no quería ni salir del cuarto, estaba acostado”, relató sobre el 23 de noviembre de 2020, la última vez que lo atendió.
Al ser consultada por el abogado Fernando Burlando sobre si eso lo notificó a los médicos a cargo del Diez, contestó que no recuerda haber tenido respuesta.
“En nuestro turno nosotros completábamos la planilla de enfermería, donde dejábamos registro de todo lo que pasaba con horario exacto, y además informábamos en el grupo de Whatsapp donde estaban los enfermeros y los médicos”, detalló sobre sus medios de comunicación con los médicos de Diego.
Tras la impactante anécdota que contó la enfermera Córdoba y que dejó expuesta a Cosachov, el defensor de la psiquiatra, Vadim Mischanchuk, aseguró que la testigo mintió.
“Quedó claro que la testigo faltó a la verdad cuando afirmó que Maradona había tenido un episodio que requería asistencia y que ella le avisó a Cosachov, porque eso no ocurrió. Prueba de ello es que no dijo nada en el chat ”Tigre», no lo anotó en la Historia Clínica, no le avisó a nadie y no lo dijo en su declaración anterior”, aseguró el abogado en declaraciones a Infobae.
Y agregó: “Otra maniobra más, como desde el mismo día de la muerte de Maradona, a partir de la cual algunos personajes oscuros de esta historia intentan tergiversar las cosas”.










