
“No podemos saber si el imputado se duerme o se hace el dormido porque no somos médicos”. La frase había sido pronunciada por el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29, Gustavo Goerner, durante una de las primeras audiencias del juicio contra Cristian “Pity” Álvarez.
Este miércoles, el interrogante volvió a atravesar la sala. Mientras su nuevo abogado, Javier Baños, argumentaba que el músico no estaría en condiciones de afrontar el proceso, Álvarez se quedó dormido y comenzó a roncar. Goerner interrumpió entonces la exposición: “Yo ya lo he dicho en audiencias anteriores: si no puede estar en condiciones adecuadas, lo invito a que se retire y quede representado por sus defensores. No vamos a continuar en estas condiciones”.
“Pity” se reincorporó, tomó agua y se llevó una pastilla a la boca. Más tarde volvió a dormirse por momentos. Para la Fiscalía esas conductas son “selectivas”. “Ahí no se hace el dormido”, lanzó el fiscal Sandro Abraldes al referirse a un video que el músico había publicado apenas once horas antes en sus redes sociales, en el que aparecía cantando y hablando sobre la suspensión de sus próximos shows.
Pero ¿qué dicen los antecedentes médicos de Álvarez sobre esos episodios de somnolencia?

Ese es uno de los puntos centrales del informe médico-legal de 31 páginas que los nuevos abogados presentaron este miércoles ante el tribunal y al que accedió Infobae. El documento fue elaborado por Rafael Herrera Milano, médico psiquiatra y especialista en Medicina Legal convocado por la defensa.
Hay una precisión importante: Herrera Milano no examinó personalmente a Álvarez para realizar este informe. El propio especialista aclara que no se trata de una nueva pericia clínica: su trabajo consistió en analizar de manera longitudinal la documentación sanitaria, psiquiátrica, psicológica, neurocognitiva, neurológica y toxicológica incorporada al expediente.
Y de esa reconstrucción surge un dato relevante para la discusión que se produjo en la sala: los episodios de somnolencia de “Pity” no comenzaron durante este juicio.

Episodios registrados desde 2023
Uno de los antecedentes que recoge Herrera Milano corresponde a febrero de 2023. De acuerdo con un informe de Vive Libre, el 23 de ese mes Álvarez se presentó en la institución “aletargado y somnoliento, con semblante cansado”. Luego de aproximadamente 15 minutos pidió recostarse y se durmió. Los profesionales consignaron, además, una “tendencia a dormirse durante diferentes espacios terapéuticos”.
Herrera Milano se detiene especialmente en ese antecedente y lo vincula con lo que ocurre ahora durante el debate: “Este episodio demuestra que la somnolencia no apareció por primera vez en 2025 ni —como me informó la defensa de Álvarez— durante las audiencias del juicio”, escribió.
Dos meses después volvió a quedar documentada. El 5 de abril de 2023, durante una consulta psiquiátrica domiciliaria, Álvarez fue descripto como “hipolúcido, somnoliento”, con el sueño desregulado, hipobulia, hipotimia y ausencia de conciencia de enfermedad. Una semana más tarde fue internado de manera involuntaria en una institución psiquiátrica.
La somnolencia volvió a aparecer durante las evaluaciones de 2025. Y esta vez, según reconstruye el informe, en una de las instancias tuvo una intensidad suficiente como para impedir la continuidad de una evaluación. El propio Herrera Milano utiliza ese antecedente para sostener que no se trata de un comportamiento aislado observado durante el juicio. En sus conclusiones lo expresa de manera contundente: “La somnolencia constituye un fenómeno clínico repetido y no un episodio aislado”.
Ahora bien, ninguno de esos registros permite responder de manera terminante por qué se duerme “Pity”. El propio Herrera Milano recoge que el Cuerpo Médico Forense contempló diferentes explicaciones: la somnolencia podía obedecer a “diversas etiologías, entre ellas sustancias, descanso inadecuado, enfermedades médicas, desinterés o falta de colaboración”.
El perito de parte no afirma que exista una causa única demostrada. Su conclusión apunta a otra cuestión: que la incertidumbre sobre el origen no elimina, desde su perspectiva, la relevancia de un fenómeno que fue registrado en diferentes momentos y por distintos profesionales.
“La posibilidad de que la somnolencia posea múltiples causas no disminuye su importancia funcional. La etiología puede ser multifactorial; la incapacidad para sostener el nivel de alerta durante determinadas tareas fue objetivamente observada”, sostiene.

La discusión por la “reserva cognitiva”
El informe presentado este miércoles también cuestiona uno de los conceptos centrales sobre los que se apoyó la decisión de avanzar con el juicio: la denominada “reserva cognitiva” de Álvarez.
El propio documento reconstruye que el Cuerpo Médico Forense reconoció “fluctuaciones cognitivas y conductuales significativas” y un “amplio margen de variabilidad e imprevisibilidad” respecto de su desempeño. A pesar de ello, concluyó que Álvarez disponía de una “reserva cognitiva” para afrontar las distintas instancias del proceso penal.
Es allí donde Herrera Milano plantea una de sus principales objeciones: “No se explica cómo puede subsistir la ‘reserva cognitiva’ frente a las fluctuaciones significativas que el mismo informe estima ciertas (…) El expediente demuestra capacidad residual. No demuestra de manera igualmente consistente estabilidad funcional”.
La distinción es central para la postura del especialista. En sus conclusiones vuelve sobre ella: “La documentación no explica de manera suficientemente acabada cómo se traduce esa reserva parcial y fluctuante en capacidad procesal sostenida”.

También dedica un apartado al argumento de que Álvarez puede subir a un escenario y cantar. Herrera Milano sostiene que realizar actividades musicales demuestra la conservación parcial de ciertas capacidades, pero advierte que eso no necesariamente permite extrapolarlas a las exigencias de un proceso penal.
“Utilizar la duración de un concierto como medida sustitutiva de capacidad procesal supone una inferencia que excede lo demostrado por los estudios médicos”, afirma.
Finalmente, el perito formula así la pregunta que, según su criterio, todavía no fue resuelta:
“El punto central que permanece sin resolver no es si el Señor Álvarez conserva funciones cognitivas, sino si dichas funciones pueden mantenerse con la estabilidad, duración, autonomía y resistencia a la carga cognitiva necesarias para ejercer de manera real y no meramente formal su defensa durante todo el proceso”.
En ese sentido, Herrera Milano considera “indispensable realizar una nueva evaluación multidisciplinaria” para objetivar y medir la reserva cognitiva y, particularmente, su estabilidad frente a las exigencias sostenidas del debate.

Qué respondió el tribunal
La respuesta del TOC N°29 fue negativa.
Goerner sostuvo que la conducta observada en Álvarez durante las audiencias no constituye un hecho nuevo y recordó que la somnolencia ya había sido considerada por los médicos que lo evaluaron antes del comienzo del debate.
Para el tribunal, además, durante las jornadas celebradas hasta ahora se observó que el músico pudo mantener contacto con sus defensores y responder a las indicaciones de los jueces. Este miércoles, por ejemplo, después de que Goerner le llamara la atención por haberse quedado dormido, Álvarez se reincorporó y continuó en la sala.
El fiscal Sandro Abraldes fue todavía más duro. Habló de un “intento sobreactuado del imputado y su defensor” y contrapuso la conducta de “Pity” durante el juicio con el video que había publicado horas antes en su cuenta de Instagram.
“Se lo ve lúcido, despierto, cantando y alude concretamente a la cancelación de shows a causa de este juicio”, sostuvo. Y remató: “Ahí no se hace el dormido”.
La Fiscalía pidió rechazar tanto el nuevo informe como la posibilidad de escuchar a Herrera Milano. Finalmente, el tribunal descartó el pedido de realizar nuevos estudios, rechazó los planteos de la nueva defensa y ordenó continuar con el juicio.
Así, la pregunta sobre las escenas que se repiten dentro de la sala quedó, por ahora, sin una respuesta médica definitiva. Los antecedentes muestran que la somnolencia de Álvarez fue registrada años antes del comienzo del juicio e incluso llegó a impedir una evaluación. Lo que no establecen es cuál es su causa ni que, actualmente, sea incapaz de afrontar el proceso.
Ese es también el límite del informe de Herrera Milano: no diagnostica una incapacidad absoluta ni determina por qué “Pity” se duerme. Lo que cuestiona es que, con los antecedentes disponibles, pueda afirmarse sin nuevas evaluaciones que las capacidades que conserva sean suficientemente estables para sostenerse durante todo el juicio.










