
La Justicia de La Rioja ordenó restringir el acceso a la información del expediente en la investigación por la muerte de Ilda Goyochea en su casa de la ciudad capital. El caso tiene dos imputados, Sofía Agüero y Gabriel Díaz, quienes estaban junto a la víctima la madrugada del 10 de julio cuando sufrió un profundo corte en el cuello en un presunto accidente con una copa de vino. Ambos fueron beneficiados con la prisión domiciliaria.
Fue el juez Daniel Barría, subrogante del Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº1 de la Primera Circunscripción Judicial de La Rioja, quien dispuso que las partes no podrán difundir detalles de las diligencias procesales ni de las medidas que se adopten hasta el cierre de la etapa investigativa.
En su resolución, el magistrado señaló que “se evidencia una mediatización de la investigación que podría resultar perjudicial para su marcha y esclarecimiento”.
En el mismo expediente se definió que Agüero y Díaz, imputados por homicidio, cumplan prisión domiciliaria con controles policiales y prohibición de contacto con testigos, familiares de la víctima y querellantes.
En este caso, Barría fundamentó la morigeración de la medida en el arraigo familiar, la colaboración de los acusados y la ausencia de antecedentes penales, además de la caución real ofrecida y la vigilancia permanente de las autoridades.

La causa se inició a partir del episodio ocurrido en la vivienda de Ilda, donde se encontraba con los ahora imputados durante la madrugada del 10 de julio. La versión inicial sostenía que la herida letal en el cuello fue consecuencia de una caída sobre una copa de vidrio rota. Los informes médicos, sin embargo, describieron una herida lineal y profunda, sin bordes irregulares ni restos de vidrio, lo que generó dudas sobre la mecánica del hecho.
En la etapa previa al secreto de sumario, la Justicia realizó una reconstrucción de la escena y tomó declaración a los acusados, cuyas versiones presentaron diferencias acerca de los minutos posteriores al episodio, la asistencia brindada a la víctima y el manejo de elementos clave, como el teléfono celular de la víctima, que tenía 32 años.
Las cámaras de seguridad del domicilio dejaron de funcionar a las 3.42 de esa madrugada, antes del incidente, y se investiga la causa de la interrupción.
Durante la tramitación del expediente, la jueza original de la causa, Cecilia Córdoba, renunció a su cargo por motivos personales. Más tarde, ya fuera del proceso, explicó que decidió ordenar la detención de los imputados porque “la médica que atendió (a Ilda) dijo que no era un accidente doméstico, por la gravedad y la forma de la herida. Y tampoco esa herida condecía con lo que, según ella, le transmitían las personas que la acompañaban (los acusados)”.
La ex jueza también se refirió a otras dos situaciones que llamaron la atención. Señaló que Díaz tuvo el teléfono de Ilda tras el hecho y que la familia Goyochea denunció que se negó a entregarlo cuando se lo solicitaron. Ese celular tenía especial importancia en la causa dado que desde allí se manejaban las cámaras de la casa de Ilda.
Además, contó que la víctima llegó al hospital sin ninguna cobertura sobre la lesión, lo que evidenciaba la ausencia de maniobras para frenar la hemorragia.

La investigación avanzará esta semana con declaraciones de nuevos testigos convocados.
Mientras tanto, la familia de Ilda convocó a una marcha pacífica para este jueves a las 18.30 en la Plaza 25 de Mayo. Bajo la consigna “No marchamos contra nadie, marchamos por Ilda”, buscan mantener latente el reclamo de esclarecimiento y justicia.
La convocatoria surgió del entorno íntimo y fue difundida por la hermana de la víctima, Jimena Goyochea, quien también publicó un mensaje en redes sociales donde expresó la necesidad de saber lo que ocurrió esa noche y denunció amenazas y hostigamiento contra quienes piden respuestas.
En su publicación, señaló: “Nunca fui de exponer mi vida en redes, pero llegó un punto en el que no puedo seguir callándome. Estamos pidiendo algo tan simple como saber qué pasó con mi hermana y, por hacerlo, hasta hemos recibido amenazas”.
También cuestionó las distintas versiones que circularon sobre el hecho: “Primero fue ‘no sé’. Después ‘se cayó de la silla’. Después ‘se cayó de la mesa’. ¿Cómo puede haber tantas versiones distintas sobre una misma noche?”.

“A mi hermana nos la entregaron gravemente herida, desangrada, con un corte en el cuello que terminó quitándole la vida. Si fueran ustedes, si fuera su hija, su hermana, su mamá, ¿se conformarían con un ‘no sé, no la vimos’?”, continuó su descargo Jimena.
Y lamentó en otro tramo: “Como si perder a mi hermana y no saber qué le pasó no fuera suficiente, también tengo que soportar amenazas, acusaciones y gente tratando de hacerme sentir culpable por pedir respuestas”.










